La monumental biografía novelizada de Benito Mussolini realizada por Antonio Scurati es, sin duda alguna, el fenómeno literario de los últimos años. Y no solamente al sur de los Alpes. El primer volumen, M. El hijo del siglo (2018), que aborda los años de la conquista del poder por parte del fascismo (1919-1924), se ha traducido ya a cuarenta idiomas y pronto se convertirá en una serie televisiva. En el segundo volumen, M. El hombre de la providencia (2020), Scurati relató los años de la instauración de la dictadura y el aniquilamiento definitivo de cualquier oposición interna (1925-1932). Ahora, con Los últimos días de Europa, que en las intenciones del autor debía titularse El libro de la infamia, el escritor napolitano se centra en los meses que van de la primavera de 1938 a la de 1940, un bienio crucial para los destinos de Italia, el continente y todo el mundo.

 

El novelista como ‘bricoleur’

En una entrevista reciente, Scurati definió al novelista como un bricoleur que recoge los frutos producidos por los árboles de otras disciplinas, desde el ensayo a la filosofía, pasando por la poesía y la historia. Esto le permite ensamblar un producto, la novela, que se presenta como «forma de conocimiento» para cualquier público. Aunque lo parezcan, pues, las obras de Scurati no son ensayos históricos ni quieren serlo. El mismo escritor las define como «novelas documentales» ya que, en sus páginas, «la historia se hace novela». Como novelista, pues, el autor es extremadamente fiel a los hechos documentados.

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