Ana Patricia Botín-Sanz de Sautuola O’Shea (Santander, 1960) abandonó su segundo nombre (Patricia) porque en el Reino Unido no lo sabían pronunciar. Quiere que la llamen solo Ana Botín. Nacida en una familia de banqueros, fue educada en los mejores colegios: a los 13 años fue a un internado de Ginebra; más tarde, al St. Mary’s School, de Ascot, Inglaterra; a los 19, al Bryn Mawr College, de Pensilvania, donde se licenció en Ciencias Económicas, y después hizo estudios de postgrado en Harvard. Habla cinco idiomas. A los 20 años empezó a trabajar en el banco JP Morgan en Nueva York (1980-88). En 1988 volvió a España y entró en el Banco Santander, a cuyo consejo de administración se incorporó en 1989: fue la primera mujer que lo hacía.

Diez años después, sin embargo, fue apartada del banco por su padre, Emilio Botín. Lo explicó en una entrevista en la cadena Fox: «Una vez, mi padre me pidió que dejara el Santander. Que me fuera. Aquel mismo día decidí que volvería, y eso fue una motivación enorme para demostrar que podía conseguir cualquier cosa». La razón fue un reportaje publicado en El País Semanal (21-2-1999), que contaba con la autorización de Ana Botín, en el que se daba a entender que ella sería la sucesora de su padre en la presidencia del banco. El reportaje no cayó nada bien en el Banco Central Hispano, con el cual iba a fusionarse el Santander.

En 2002 volvió al grupo y fue nombrada presidenta de Banesto, donde estuvo hasta el 2010, cuando pasó a dirigir la filial del Santander en el Reino Unido: también fue la primera mujer al frente de un banco de la City. En 2015 formó parte del órgano asesor del primer ministro David Cameron y, ese mismo año, la reina de Inglaterra, Isabel II, le concedió la Orden del Imperio Británico. Entonces ya era presidenta del Santander, desde el 10 de diciembre de 2014, el mismo día en que murió su padre. Un año antes había entrado en el consejo de administración de Coca-Cola.

 

Un sueldo de 12 millones

Desde 2016, la revista Forbes la ha incluido entre los 10 primeros puestos de la lista de las 100 mujeres más poderosas del mundo, la única española del ranking. En 2021 llegó al séptimo lugar, el más alto hasta ahora. Otra revista, Fortune, la situó en 2019 en el primer lugar; la BBC la proclamó la tercera mujer más poderosa del Reino Unido y en 2005 y 2006 encabezó la lista del diario Financial Times sobre las empresarias más destacadas de Europa.

Ana Botín ha dado muy pocas entrevistas y sus ideas las ha expresado en las juntas de accionistas y en intervenciones bancarias. En la Conferencia Internacional de Banca (5-11-2019), hizo autocrítica sobre el papel de los bancos en la Gran Recesión que empezó en 2008: «Hay algo que sabemos sobre la confianza: es difícil ganarla, pero muy fácil perderla. Seamos sinceros. Nosotros la perdimos […] Políticos, empresarios, banqueros… eran personas que inspiraban confianza y, de repente, dejaron de hacerlo. Todos los sectores y las instituciones se vieron afectados y el resultado de todo ello fue un ascenso del populismo. Aunque el populismo es el resultado de los desafíos globales a los que nos enfrentamos, no puede ser la respuesta.»

«Hay algo que sabemos sobre la confianza: es difícil ganarla, pero muy fácil perderla. Seamos sinceros. Nosotros la perdimos.»

Pese a la crisis económica y la pandemia (las pérdidas fueron de 8.771 millones de euros en 2020), el Santander tuvo en 2021 los mejores beneficios en una década (8.124 millones), un 25% más que en 2019. En la presentación de estos resultados (2-2-2022), Ana Botín defendió los sueldos de los banqueros, que la vicepresidenta Yolanda Díaz había tildado de «obscenos». «Hay una guerra enorme por el talento y, por tanto, hemos de retribuir a todas las personas, incluidos los máximos directivos, de acuerdo con el mercado», dijo. Su sueldo en 2021 fue de 12,29 millones, un 23% más que en 2019.

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En la misma intervención, Botín defendió la reforma laboral impulsada por Yolanda Díaz —«me parece muy importante lo que se ha acordado y que se haya hecho de forma consensuada entre patronal, Gobierno y sindicatos»— y aseguró que España competía en la cuestión fiscal con países europeos «con fiscalidades y sistemas de regulación iguales o más atractivos que España». Reconoció, sin embargo, que hay empresas «que pagan menos de lo que les toca» y, por ello, «antes de subir a los de siempre, que paguen a todo el mundo de un modo justo».

«Hay una guerra enorme por el talento y, por tanto, hemos de retribuir a todas las personas, incluidos los máximos directivos, de acuerdo con el mercado.»

En este sentido, los Botín tuvieron que enfrentarse a un problema fiscal cuando el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu admitió a trámite una denuncia de la Fiscalía Anticorrupción contra Emilio Botín, su hermano Jaime y sus respectivos hijos por presuntos delitos contra la Hacienda Pública y falsedad documental. Doce miembros de la familia tuvieron que regularizar 72 declaraciones del IRPF y del impuesto de patrimonio entre 2005 y 2009 por los activos de la herencia familiar que el abuelo banquero había depositado en Suiza cuando huyó en 1936 al estallar la Guerra Civil. Los Botín tuvieron que pagar unos 200 millones de euros.

 

Cambio climático y feminismo

Casada desde 1983 con Guillermo Morenés Mariátegui, un ingeniero agrónomo de la aristocracia de Jerez nieto del marqués de Borghetto, tienen tres hijos. Ana Botín es aficionada al golf, al esquí, a los caballos y a la caza, que practica en la finca familiar de El Castaño (Ciudad Real), una finca de 8.000 hectáreas con aeropuerto privado. Cada año organiza una fiesta de la jet-set en la estación de esquí suiza de Gstaad.

En el programa de televisión Planeta Calleja (Cuatro), rodado en Groenlandia y emitido en enero de 2020, Ana Botín quiso demostrar su preocupación por el cambio climático y, a la vez, revelar algunos detalles íntimos de su vida: «Esto no lo sabe nadie, pero perdí a una niña y decidí cambiar de vida», explicó. También dijo que tenía una agenda con tres años completos, que se levantaba a las cinco de la mañana y se iba a dormir temprano, y que cambió a casi todos los directivos del equipo de su padre porque no se adaptaban a ser mandados por una mujer.

«No hay problema más urgente que el cambio climático. Este verano, tuve la oportunidad de visitar Groenlandia y pude ver los efectos de primera mano. Enormes bloques de hielo que se fundían y caían al mar, a un ritmo exponencial en los últimos años. Pude ver este cambio irreversible con mis propios ojos. Un cambio que, si no ponemos remedio, acabará teniendo un impacto devastador en nuestro planeta», dijo en su discurso en la Conferencia Internacional de Banca (5-11-2019).

El 28 de abril de 2018, criticó en Twitter la sentencia judicial contra La Manada por la violación grupal de una joven en los Sanfermines de 2016, porque no condenaba por el delito de agresión sexual, sino solo de abusos. «El veredicto es un retroceso para la seguridad de las mujeres», escribió en la red. Un mes más tarde, se declaró feminista y reclamó más puestos de poder para las mujeres en el mundo laboral. Preguntada en una entrevista en la cadena SER si era feminista, respondió: «Si me hubiera hecho esta pregunta hace diez años, le habría dicho que no, y hoy le digo que sí. Al final me he ido dando cuenta de que hay discriminación» (21-5-2018).

Su concepto de feminismo lo explicó en un artículo en su perfil de LinkedIn, reproducido por El País (20-8-2018): contraria a las cuotas, suscribe el feminismo de Sheryl Sandberg que «defiende que las mujeres podemos ascender profesionalmente si trabajamos más, si hablamos claro y, al mismo tiempo, presionamos para conseguir condiciones más flexibles de trabajo que nos permitan compaginar nuestra profesión con nuestra vida personal. Es un feminismo autosuficiente, en el que te puedes valer por ti misma […], no es estrictamente político y quizá por eso es algo que a muchos profesionales como yo nos resulta atractivo de forma natural».

El 8-M de 2022, publicó en Twitter un video en el que comentaba sus primeros años de trabajo: «Como muchas otras mujeres, he sufrido discriminación en mi vida y en mi carrera […] Hubo un tiempo en el que me llamaban despectivamente ‘la niña’, pese a haber estado trabajando en la banca durante casi dos décadas.»

 

La pospandemia

Botín considera la crisis provocada por la pandemia «más grave» que otras «porque es global y pone en riesgo la salud de todos», aseguró en una entrevista en El País (17-5-2020). «Más que cambiar el mundo, lo que hará probablemente será acelerar las tendencias de cambio que ya apuntaban desde hace algún tiempo», añadió, citando tres de estas tendencias. «Una es la de lo digital frente a lo físico […] La crisis también acelerará la diferencia entre ganadores y perdedores, tanto entre los bloques económicos, China, los Estados Unidos, Europa, como entre países y tipos de trabajo. Hemos de llegar a un nuevo contrato social que implique a todo el mundo y que nos permita crecer de forma inclusiva y sostenible. […] Hay una tercera tendencia que se ha puesto de manifiesto y es que en determinados ámbitos y sectores estratégicos, como por ejemplo el sanitario, necesitamos ser autosuficientes.»

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«Yo he bajado la calefacción de mi casa a 17 grados» para ahorrar energía, explicó en una entrevista a cuatro diarios europeos, entre ellos El Mundo.

La presidenta del Santander cree que «en Europa tenemos un sistema que no es perfecto, pero no nos equivoquemos: es el mejor que el continente ha tenido nunca y, aunque se debe mejorar, es mucho más solidario que el americano. Hemos de poner a Europa al nivel de los Estados Unidos y China en la economía digital. Es un momento clave para Europa porque nos jugamos nuestra relevancia en el mundo y nuestro modelo de sociedad», señaló en la misma entrevista, en la que reconocía que «casi todos los grandes ganadores están fuera de Europa, en Estados Unidos y China».

Sobre el conflicto catalán, Botín se pronunció en un discurso en la sede de Fomento del Trabajo (16-1-2018), en el que llamó a la sociedad catalana a «volver al seny», a construir puentes y a crear un marco de estabilidad para recuperar la confianza y que Cataluña «siga siendo ejemplo de una sociedad abierta, tolerante y responsable».

El 11 de marzo de 2022, anunció que el «Santander no hará más negocios con empresas rusas» por la invasión de Ucrania. Se mostró a favor de las sanciones a la Rusia de Vladímir Putin y de realizar «pequeña acciones» para ayudar a los ucranianos. «Yo he bajado la calefacción de mi casa a 17 grados» para ahorrar energía, explicó en una entrevista a cuatro diarios europeos, entre ellos El Mundo.