Vamos al Museu Marítim de Barcelona. Allá se conservan miles de imágenes del siglo pasado de la costa catalana, de los trabajos del mar, de barcos, de puertos… Son fotografías donadas, a veces de autoría anónima, encontradas en cajas de zapatos, conservadas en álbumes familiares, pero también hay encargos de documentación del Ministerio de Gobernación y de la Dirección General de Arquitectura.

Las fotografías de este álbum muestran una pequeñísima parte del pasado recuperado por el museo, donde en la arena de la playa hay pescadores, en la costa solo se amarran barquitas humildes y en el puerto de Barcelona las parejas dan un paseo en canoa y los niños juegan en el Muelle de los Pescadores.

El año pasado, 18,2 millones de extranjeros nos visitaron; el turismo es actualmente una actividad económica que aporta un 12% de nuestro PIB. Y no siempre ha sido así. En este número te invitamos a pasear la vista por un tiempo perdido, no tan lejano, de poblaciones como Sant Pol de Mar o Sitges, antes del boom del turismo.

Este será un pequeño viaje a los veranos pasados cuando, por ejemplo, los turistas extranjeros eran el foco de atracción de una cámara fotográfica que los captura leyendo la prensa en la playa de Sitges; muy probablemente, la misma arena que vemos pisada medio siglo antes por un grupo de niños felices.