Arnaldo Otegi (Elgoibar, 1958), coordinador general de EH Bildu desde 2017 (fue reelegido en 2021), dio el pasado 18 de octubre un paso más en la hora de lamentar el dolor causado por ETA, aunque sin pedir perdón explícitamente. Un largo camino a sus 63 años desde que ingresó a los 19 en la organización terrorista, en su brazo político-militar, para pasar después, en 1984, al militar. Su trayectoria está trufada de detenciones, juicios y cuatro condenas de prisión, la última por el polémico caso Bateragune.

En 1977 huyó a Francia al conocerse su pertenencia a un grupo armado responsable de la explosión de una gasolinera, de robos a mano armada y del asalto al gobierno militar de San Sebastián, entre otras acciones. En febrero de 1979 participó en el secuestro del director de la empresa Michelin en Vitoria, Luis Abaitua, por el que fue condenado en 1989 a seis años y un día de prisión. Fue acusado también de otros tres secuestros de los que finalmente fue absuelto.

Su entrada en la política se produjo en febrero de 1998, cuando fue elegido miembro y portavoz de la Mesa Nacional de Herri Batasuna (HB), una mesa más moderada que la que fue condenada a siete años de prisión en noviembre de 1997 por una sentencia del Tribunal Supremo. En aquel momento Otegi declaró: «Tengo clarísimo que la mayoría de los vascos no comparte la lucha armada de ETA.» El 8 de agosto del año 2000, sin embargo, calificó de «compañeros» y «patriotas vascos» a cuatro miembros de ETA que murieron al estallarles una bomba que llevaban en el coche.

 

El fin de ETA

Pasaron muchos años sin que Otegui —diputado del Parlamento vasco entre 1995 y 2005— se desvinculara de la violencia de ETA, que, según él, «obedece a razones de naturaleza estrictamente política». «Nuestra posición ha sido parecida a la mantenida durante décadas por el Sinn Fein en Irlanda o por el mismo Nelson Mandela en Sudáfrica», declaró a El País el 17 de octubre de 2010. En aquella entrevista ya se mostraba contrario a la violencia y al llamado «impuesto revolucionario». «Las armas, todas las armas, han de desaparecer definitivamente de la ecuación política vasca», dijo, añadiendo que «no existe otro camino hacia la independencia que el que se desarrolle por vías pacíficas y democráticas. No vemos compatible con la estrategia independentista el recurso a la violencia armada.»

Un año antes del fin de la «actividad armada» de ETA, Otegi decía que «la decisión de la suspensión temporal o definitiva de la lucha armada no puede ni debe estar sujeta a la existencia de acuerdos de naturaleza política entre fuerzas políticas». «Nuestra posición respecto a una solución pacífica y democrática del conflicto es irreversible», aseguró también en la misma entrevista. «Nuestra coincidencia con ETA se limita exclusivamente a compartir objetivos estratégicos: la independencia y el socialismo para Euskal Herria.» «Que desaparezca la violencia armada de ETA no supone la desaparición del conflicto entre el País Vasco y el Estado», cuya solución es «reconocer la identidad nacional del pueblo vasco y el derecho y el respeto a que la ciudadanía vasca decida su futuro libre, pacífica y democráticamente sin otro límite que la propia voluntad popular.»

En su primera entrevista tras el fin del terrorismo, Otegi admitió que la «paz», es decir, «la ausencia de violencia de ETA», «ya ha llegado y no ha tenido ni tendrá precio político», al tiempo que lamentaba «profundamente no haber podido contribuir de forma más eficaz a que este escenario se hubiera producido mucho antes» (Diario Vasco, 28-11-2011).

PUBLICIDAD
Neix DFactory Barcelona, la fàbrica del futur. Barcelona Zona Franca

 

El espejo catalán

Otegi cree que «es cada vez más evidente la capacidad del independentismo de aglutinar amplias mayorías sociales. Por eso se han encendido todas las alarmas del Estado, y su único objetivo es ganar tiempo, practicando el inmovilismo […] En el caso del País Vasco, está utilizando la cuestión de las consecuencias del conflicto para ganar tiempo, con un único objetivo: que no se ponga en marcha otro proceso como el de Cataluña» declaró a Berria (26-10-2014), reconociendo que esta aspiración es el objetivo del cambio de estrategia de la izquierda abertzale. El procés catalán «tendrá dificultades, obstáculos terribles, pero, en mi opinión, es irreversible. Y lo es porque el procés, en su origen y desarrollo, ha surgido del pueblo.»

El dirigente de EH Bildu, que visitó el Parlament de Cataluña el 17 de mayo de 2016 para «escuchar y aprender de un proceso ejemplar, democrático y pacífico que está descosiendo las costuras del Estado», explicó en Vilaweb (27-1-2017): «Nosotros, allí encerrados [en la cárcel], nos emocionábamos con el procés catalán y nos frustrábamos por la situación de nuestro país […]. Llorábamos cuando veíamos las manifestaciones de la Diada […]. Hay gente que dice que el independentismo catalán ha aprendido mucho del vasco. Yo creo que somos nosotros los que aprendemos mucho del independentismo catalán.»

Pese a su discurso actual, Otegi no ha condenado nunca los atentados de ETA ni ha pedido perdón a las víctimas

En Cataluña, según Otegi, «una mayoría social ha llegado a la conclusión de que el Estado español nunca será su Estado y nunca la respetará. Por eso hay que construir un Estado propio […]. En cambio, en el País Vasco todavía hay mucha gente que sigue viendo posible cambiar al Estado.»

Pese a su discurso actual, Otegi no ha condenado nunca los atentados de ETA ni ha pedido perdón a las víctimas. «¿Cómo voy a condenar algo que no condené en su día y por lo que ya he pagado?», se preguntó en el programa Salvados de la Sexta (17-4-2016). La condena, además, entorpecería la tarea de «conducir a toda la izquierda abertzale a la reflexión» y de apostar por la vía política y democrática, y «reforzaría a sectores» que siguen defendiendo «la lucha armada», se justificó. Tampoco condenó el terrorismo en una entrevista en el canal 24 Horas de TVE que levantó una gran polvareda por el hecho de que la televisión pública española lo acogiera.

 

El caso Bateragune

Otegi no cree en la separación de poderes en el Estado español. «La Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional son instrumentos políticos que actúan bajo el control del Gobierno (Berria, 26-10-2014). «Aquí se construyen pruebas falsas… y, de hecho, tienen la ventaja de que no necesitan pruebas para condenar a alguien; tienen tribunales ad hoc que responden a impulsos políticos» (Vilaweb, 27-1-2017). La última vez que estuvo en la cárcel fue por el polémico caso Bateragune, en el que fue condenado por la Audiencia Nacional a diez años de prisión y diez de inhabilitación por el intento de reconstruir la Mesa Nacional de la ilegalizada Herri Batasuna.

Posteriormente, el Supremo rebajó la pena a seis años y medio, porque no consideró probado que Otegi y sus compañeros juzgados fuesen dirigentes de ETA, sino solo integrantes de la organización. La sentencia, sin embargo, llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo, que condenó a España por vulnerar el derecho a un juicio justo. El TEDH apreció dudas razonables sobre el tribunal de la Audiencia Nacional, en el cual figuraba la magistrada Ángela Murillo, que en marzo de 2020 había sido apartada por supuesta falta de imparcialidad en un juicio anterior a Otegi por enaltecimiento del terrorismo. Murillo le preguntó si condenaba a ETA y, ante la negativa de este a responder, le espetó: «Ya sabía yo que no me contestaría esta pregunta». El Supremo anuló el juicio y, cuando se repitió, Otegi fue absuelto.

Tras la sentencia del TEDH, el Supremo ordenó la repetición del juicio del caso Bateragune; pero este no se ha llevado a cabo porque el Tribunal Constitucional aceptó a trámite el recurso de Otegi y decidió suspender cautelarmente la repetición de la vista. El TEDH también dictaminó a favor de Otegi en marzo de 2011 por vulneración de la libertad de expresión al ser condenado por el Supremo a un año de prisión por haber dicho que el Rey era «el jefe de los torturadores».

«La actitud del PP frente al escenario de paz que se ha abierto en nuestro país es claramente de sabotaje, de bloqueo, de fomento de la división interna…»

El 4 de marzo de 2016, Otegi reconoció que la izquierda abertzale no supo interpretar durante «largos años» que «la sociedad vasca exigía que el fin de la lucha armada se produjera mucho antes» (Euskal Telebista). Pese a ello, cree que las resistencias vienen de otros sectores. Sobre el caso Bateragune explicó en Vilaweb: «Nosotros teníamos absolutamente claro que acabaríamos siendo detenidos y encarcelados. Por una razón muy sencilla: trabajábamos por el cambio de estrategia de la izquierda independentista. Y el Estado no consideraba que esta posibilidad fuese buena para sus intereses […]. No querían una situación de paz […]. La actitud del PP frente al escenario de paz que se ha abierto en nuestro país es claramente de sabotaje, de bloqueo, de fomento de la división interna…»

Más adelante, afirmaba: «Soñaban con la derrota política y militar. Soñaban con el mantenimiento —dicho con crudeza— de una lucha armada con violencia de baja intensidad que les permitiera continuar haciendo negocio político, electoral y económico», y aseguraba que «el Estado estaba dispuesto a soportar muertos de forma controlada». Admitía que «hay gente que se escandaliza cuando digo esto», pero, en la misma línea, declaró en Salvados (17-4-2016) que «la policía española y la Guardia Civil están haciendo todo lo posible para que no se produzca el desarme de ETA».

 

Acercamiento a las víctimas

El 18 de octubre de 2021, al cumplirse diez años de que ETA anunciara «el cese de su actividad armada», Otegi leyó la declaración más contundente hasta entonces de rechazo de la violencia y acercamiento a las víctimas: «Sentimos su dolor y […] afirmamos que no debería haberse producido nunca; a nadie puede satisfacerle que sucediera todo aquello, ni que tuviera que prolongarse tanto en el tiempo […]. Nada de lo que digamos puede deshacer el daño causado, pero […] es posible al menos aliviarlo desde el respeto, la consideración y la memoria […]. Sentimos enormemente su sufrimiento y nos comprometemos a tratar de mitigarlo.»

Actualmente, propone una Confederación Vasco-Navarra confederada con el Estado español.

En el comunicado, hay una referencia a los 187 presos de ETA para los cuales no pide la amnistía, sino la aplicación de la ley ordinaria, que supondría, según él, que las dos terceras partes ya estuvieran en libertad. En una entrevista con Pablo Iglesias en CTXT, Otegi valoró que esta declaración «marca un punto de inflexión en términos de aportación ética, política y humana en la construcción todavía pendiente de un marco de paz justa, estable y duradera». Aunque se declara profundamente independentista, actualmente propone una Confederación Vasco-Navarra confederada con el Estado español.