Urbanismo, paisajismo y arquitectura. Sobre estas tres bases, Enric Batlle y Joan Roig han creado un despacho singular, por número de empleados (160) y por su considerable facturación. Creen que renaturalizar el espacio público es prioritario y, al poner en práctica esta creencia, desde el área metropolitana barcelonesa hasta Arabia Saudí, se han convertido en un referente global de la arquitectura verde. Son también arquitectos de cabecera del grupo Inditex, lo que les ha permitido innovar en la gran escala.

 

¿Cómo nació Batlle i Roig?

Joan Roig. Coincidimos en la Escola Tècnica Superior d’Arquitectura de Barcelona y, posteriormente, en el despacho de Elías Torres y José Antonio Martínez Lapeña.

Enric Batlle. A finales de los 70, yo ya quería hacer jardines y parques. Me inscribí en el concurso del parque del Escorxador. Le propuse a Joan trabajar juntos, también con Olga Tarrrasó. Logramos un accésit, llenando todo el recinto de plantas. Fue nuestro primer proyecto.

 

¿Qué les atrajo al uno del otro?

J.R. Supongo que nos pareció que éramos los más brillantes de nuestra promoción.

 

¿Cuándo y por qué decidieron emanciparse de Torres/Martínez Lapeña?

E.B. Hicimos otros concursos, ganamos el del cementerio de Roques Blanques. Teníamos 25 y 26 años, pero hablamos con Elías y nos despedimos.

J.R. Hasta entonces, trabajábamos todo el día en su despacho y, a partir de las 8 de la tarde, hacíamos nuestros proyectos en casa de Enric.

 

¿Tenían ya los intereses comunes que han caracterizado su trayectoria?

J.R. Somos complementarios. A mí me gusta mucho la arquitectura y la construcción. Enric se sentía más inclinado hacia las obras de paisaje.

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