Después de dedicarse durante 27 años a la política como militante y dirigente del PP vasco, Borja Sémper (Irún, 1976) la abandonó durante tres años (2020-2023), pero en enero de este año volvió a la primera línea al ser nombrado por Alberto Núñez-Feijóo portavoz de campaña del PP. Heterodoxo, verso libre, Sémper siempre se ha distinguido por ser del ala más liberal y abierta del partido en cuestiones como el cambio climático, el aborto, el matrimonio homosexual y el colectivo LGTBI o el final dialogado de ETA y el papel de los herederos de la organización terrorista. Ahora su heterodoxia tendrá que pasar la prueba de ser la voz oficial del PP en infinidad de situaciones.

Licenciado en Derecho por la Universidad del País Vasco y experto en gestión pública por el IESE, Sémper ingresó en Nuevas Generaciones del PP cuando tenía 17 años. Antes, a los 14, ya había escrito una carta al director de El País tras un asesinato de ETA. «A raíz de aquello tuve problemas en el instituto, y me dije: ¿qué país es este en el que no puedes escribir diciendo que asesinar está mal? ¿En qué país me ha tocado vivir? ¿Qué casa de locos es esta?», explicó en una entrevista en el blog Borjaventura.com (20-10-2015), que se publicó en el libro Guztiak, sobre el final de ETA.

Sémper entró en política por la admiración que sentía por Gregorio Ordóñez, el presidente del PP en Guipúzcoa asesinado por ETA en 1995, que demostró «que podía ser tremendamente duro contra ETA y denunciar de modo contundente el nacionalismo más radical, pero que, a la vez, era capaz de hablar con todos», dijo Sémper en El País (8-7-2008). «Hoy, algunos de los que invocan su nombre se enfadarían mucho y se escandalizarían por ciertas cosas que decía, como que había que recibir y tratar igual de bien a un ciudadano que hubiera votado al PP o a Herri Batasuna», explicó en El Confidencial (22-5-2021). Antes de ser presidente del PP de Guipúzcoa en 2009, Sémper había sido concejal de Irún (1995-2010). También fue concejal de San Sebastián (2019-2020) y diputado del PP en el Parlamento vasco (2003-2020 y portavoz de 2013 a 2020).

En 1997, ETA intentó matarlo en la facultad de Derecho de la Universidad del País Vasco. «Me libre porque aquel día no fui a clase», recordaba 13 años más tarde, cuando una víctima de ETA contactó con él y le envió el informe de la Guardia Civil sobre la actividad del comando Ibarla, el encargo de asesinarlo. «Ya conocía este intento de atentado porque me lo explicó en su momento la Guardia Civil y tuve que marcharme de casa y dormir diez días en la Delegación del Gobierno en Vitoria, pero impresiona ver por escrito, negro sobre blanco, los nombres de quienes querían matarme, gente de Irún, de mi quinta, con conocidos en común […] No siento odio hacia ellos, pero sí quiero que respondan ante la justicia.» ETA lo intentó matar al menos otra vez. Llevaba escolta desde los 19 años.

Para leer el artículo completo escoge una suscripción de pago o accede si ya eres usuario/suscriptor.