Carmen Calvo Poyatos (Cabra, Córdoba, 1957) hace 28 años que está en política, de donde ha entrado y salido al menos una vez, y ha ocupado importantes cargos, pero si hubiera que definirla con una sola palabra, esta sería la de feminista. Muchas veces ha presumido de ser «feminista antes que socialista», aunque cree que «el feminismo es la continuación del socialismo, el feminismo es igual a democracia». «El machismo es otra forma de fascismo», ha llegado a decir. Como feminista precoz y clásica se ha enfrentado a Unidas Podemos (UP) y a los que defienden la ley trans, encabezando la fracción feminista del PSOE que no admite la autodeterminación de género.

Calvo preside desde septiembre de 2021 la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados y desde 2017 es secretaria de la misma materia en la ejecutiva del PSOE. Pero antes ocupó numerosos cargos: diputada en el Parlamento de Andalucía (2000-2004), diputada en el Congreso (2004-2011 y 2019 hasta ahora), consejera de Cultura de la Junta de Andalucía (1996-2004), vicepresidenta primera del Congreso (2007-2008), ministra de Cultura (2004-2007), vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad (2018-2020) y vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática (2020-2021).

Todo el mundo coincide en que Carmen Calvo es una persona cercana, simpática. Se casó con 19 años, fue madre de una hija con 23 y se ha divorciado dos veces. Aficionada a los toros y a las familias reales, sobre todo a la de los Romanov, es una rockera fan de Metallica y otros grupos heavy y tiene en casa una chaqueta de cuero para lucirla en los conciertos. «Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes», tituló la revista Rolling Stone en español una entrevista que le hizo en diciembre de 2004.

 

Feminista antes que nada

Calvo se licenció en Derecho por la Universidad de Sevilla (1980) y doctoró en Derecho Constitucional por la de Córdoba, universidad de la que es profesora titular en excedencia y a la que volvió, sin embargo, en 2011 cuando abandonó temporalmente la primera línea política hasta 2017. Lectora empedernida, ha sido coautora de tres libros sobre feminismo y política social. Federalista, cuando tomó posesión como ministra de Cultura el 19 de abril de 2004 declaró que entendía la cultura como una manera «de organizar la diversidad de este país y cohesionarlo con la igualdad».

«Soy feminista desde que tengo uso de razón. Mis primeros artículos los escribí con 14 años», explicó en una entrevista en El País (22-11-2021). En diversos artículos en este diario ha definido el feminismo y la violencia de género: «Uno de los temas más preocupantes, si no el que más (…) es el terrorismo doméstico, que es como se ha de llamar esta forma ancestral de violencia, calificada durante mucho tiempo, incorrecta e injustamente, como privada» (28-10-2000); «la discriminación de las mujeres es la pieza que abre, cierra y amontona todas las demás injusticias que acumula la desigualdad en cualquier ser del planeta (10-1-2012); «la violencia de género, tal como la define el marco legal internacional, es consecuencia de la desigualdad entre mujeres y hombres, una desigualdad debida a una concepción machista del mundo (…) Negar esta violencia y querer emboscarla con el término violencia doméstica, no sólo la invisibiliza, sino que la hace desaparecer» (21-6-2019); «sin igualdad no hay democracia» (28-12-2019).

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Se ha enfrentado a Unidas Podemos y a los que defiende la ley ‘trans’, encabezando la fracción feminista del PSOE que no admite la autodeterminación de género.

Calvo tiene, pese a todo, la tesis de que el feminismo no ha conseguido todavía todos sus objetivos. «Lo que se ha conseguido hasta ahora no es feminismo, sino democracia. Me refiero al hecho de haber luchado por el divorcio, por el aborto, por tener los mismos derechos reconocidos, tener la patria potestad de nuestros hijos, poder votar o ir a la universidad, eso es democracia. Todas estas cuestiones las tenía que haber hecho la democracia sin que las mujeres hubiéramos tenido que luchar por ello. Cuando las mujeres feministas estén en muchas posiciones de poder y desplegando otra perspectiva de las cosas, empezará de verdad el feminismo», explicó en El Español (8-3-2022). Una parte de esto ya ha llegado. «Las mujeres estamos en los espacios de decisión y eso es lo que está cambiando la sociedad. Ya no hay marcha atrás. El feminismo es una palanca de futuro. Es una forma de vivir», añadió en Vanitatis-El Confidencial (8-3-2022).

 

La ley ‘trans’

La ex vicepresidenta de Pedro Sánchez, a quien considera un «política feminista», es partidaria de incluir nuevos derechos en la Constitución, como el de la igualdad y el del aborto. «Un principio de igualdad entre hombres y mujeres es un paso adelante de compromiso de la misma democracia que debería estar en la Constitución», así como «blindar el derecho al aborto tiene que ser factible cuando se plantee en algún momento una reforma de la Constitución (…) Este tema no puede estar sometido a la moral concreta del gobierno de turno, sino a la moral personal de cada mujer que decide libremente si aborta o no» (El Español, 8-3-2022). Por el contrario, no defiende los vientres de alquiler. «Se llaman vientres de alquiler y son una nueva utilización del cuerpo de las mujeres, una compraventa más. Y particularmente grave para nosotras porque usan el cuerpo de la mujer más pobre», declaró en una entrevista en El País (10-6-2018).

«Lo que se ha conseguido hasta ahora no es feminismo, sino democracia. Me refiero al hecho de haber luchado por el divorcio, por el aborto, por poder votar o ir a la universidad.»

El PSOE es abolicionista en el polémico asunto de la prostitución. «Somos el primer país de Europa en prostitución. Y este dato nos obliga a poner el foco en los hombres. Y multar y penalizar el consumo de prostitución está funcionando en Francia, por ejemplo», denunció Calvo en la misma entrevista. El tratamiento de la prostitución es sólo una de las discrepancias con UP. Hay otras. «El feminismo socialistas tiene grandes divergencias con los planteamientos que hace políticamente el partido Unidas Podemos. Nosotras [el PSOE] somos las que hemos estado en el feminismo de este país, tirando adelante las grandes leyes de igualdad» (El Español, 8-3-2022).

La discrepancia más grande, sin embargo, se produce con la ley trans, que incluye la autodeterminación de género, «que no existe en ningún país y no cabe en nuestro marco legal, todos los derechos tienen seguridad jurídica y limitaciones, todos», según Calvo (El Español, 8-3-2022). «Creo que las personas transexuales deben seguir avanzando en la protección de sus derechos y de su situación, pero también creo que hay otra serie de circunstancias que hay que abordar con mucha seguridad jurídica, sobre todo porque no podemos poner en riesgo los avances de los derechos de las mujeres (…) Lo que no podemos hacer es condenar por la mañana un asesinato de una mujer, porque la han asesinado por ser mujer, y estar discutiendo por la tarde qué es ser mujer» aseguró en República.com (5-6-2022). «Personalmente, no tengo nada en contra de los colectivos LGTBI, pero son colectivos, y las mujeres no somos un colectivo, las mujeres somos más de la mitad de toda la población del mundo», añadió.

«No existe ningún derecho en el que tú te autodetermines solo. Existe el respeto a una persona que por razones de su propia evolución personal tiene que hacer un cambio en su vida para estar bien. No es que lo entienda, es que he luchado por ello. El primer cargo público con rango de ministra que salió a las calles con las banderas arco iris y trans fui yo con Pedro Zerolo», remarcó en El País (22-11-2021). «Cuando se reivindica el género por encima del sexo biológico no me parece un avance que vaya en la dirección transformadora, me parece un retroceso», remachó en elDiario.es (26-9-2022). En relación con la polémica sobre la ley sólo sí es sí, impulsada por la ministra de Igualdad Irene Montero (UP), por las excarcelaciones y rebajas de penas a delincuentes sexuales en noviembre de 2022, Calvo califica el problema de «verdaderamente preocupante, muy grave, y la política consiste en encontrar soluciones tan rápidamente como se pueda».

 

Relación con Cataluña

En su etapa como ministra de Cultura, se devolvieron a Cataluña «los papeles de Salamanca» expoliados por el franquismo. «Me siento muy orgullosa de haber contribuido modestísimamente a esto. Me parecía injusto que los documentos de una institución democrática, legítima y constitucional, nacida al amparo de la Constitución de 1931, permanecieran en la ciudad que fue la capital del levantamiento contra el régimen legalmente establecido», defendió en El País (30-6-2007).

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Dos años antes, en julio de 2005, con motivo de la tramitación del Estatut, Calvo quiso desdramatizar la polémica sobre el término nación afirmando que era un «comodín». «Lo que no es un comodín es la palabra Estado, que está muy clara en la teoría jurídica, y los hechos jurídicos son que España es un Estado en el que no puede haber otros», dijo. El 20 de junio de 2007 consideró «empobrecedor» que autores catalanes que escriben en castellano, como Eduardo Mendoza, Juan Marsé o Javier Cercas, no fueran a la Feria de Frankfurt dedicada a Cataluña.

En su etapa como ministra de Cultura se devolvieron a Cataluña «los papeles de Salamanca» expoliados por el franquismo.

Cuando ya era vicepresidenta del Gobierno, aseguró en Rac 1 que «el derecho de autodeterminación no cabe en la Constitución española» ni en «ninguna democracia con la que España se compara». «Hemos heredado una situación que el anterior gobierno dejó exclusivamente en el poder judicial y los tribunales. Esto ha sido uno de los grandes errores y desastres del Gobierno del PP», añadió. «Es inaceptable que después de 40 años de democracia, la política se reduzca para la derecha a levantar a Cataluña contra España (…) Es racionalmente incomprensible. [Pedro] Sánchez hace una apuesta diferente de la de los presidentes de derechas, que es literalmente demonizar la política española con los territorios», señaló en La Vanguardia (17-2-2019). En el mismo diario, explicó que «la única alternativa viable para Cataluña es normalizar las relaciones institucionales, parar la tremenda confrontación provocada por el independentismo y la derecha española, y estabilizar la situación» (13-6-2021).

A propósito del viaje a España del rey emérito desde Abu Dhabi, en mayo de 2022, Calvo, que cuando el monarca se fue en agosto de 2020 había declarado que «no huye de nada porque no están inmerso en ninguna causa», emitió un tuit que decía: «Hoy suben las temperaturas en todo el país, gran bochorno en Sanxenxo.» El 26 de abril de 2022, sin embargo, recriminó a la dirigente de UP Ione Belarra sus menosprecios a la monarquía. Calvo siempre ha sido crítica con las posiciones de UP dentro y fuera del Gobierno.