Corinna Larsen, conocida también como Corinna zu Sayn-Wittgenstein (Frankfurt, 1964), pasó de «amiga entrañable» a amante de Juan Carlos I, según la evolución de la autocensura en los medios de comunicación. La que ahora todo el mundo califica de amante del Rey emérito mantuvo una relación sentimental con Juan Carlos al menos desde 2004 hasta 2009, aunque la ruptura definitiva no se produjo hasta 2014.

El conocimiento público de la relación y las investigaciones posteriores destaparon la vida privada del Rey emérito en dos aspectos que habían estado silenciados hasta entonces: su gran cantidad de amantes y sus negocios nada transparentes con dinero oculto en paraísos fiscales, lejos del control de la Hacienda pública española.

Hija del danés Bönning Larsen, que fue director de la aerolínea brasileña Varig para Europa, Corinna creció entre Frankfurt y Río de Janeiro, estudió en colegios exclusivos para niñas en Alemania y Suiza y, en 1987, se graduó en Relaciones Internacionales en la Universidad de Ginebra. Trabajó en empresas francesas y en la británica Boss&Co., fabricante de armas a medida, haciendo relaciones públicas y organizando cacerías de alto nivel. Estuvo casada con el empresario británico Philip Adkins (1900-1993) y después con el príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein-Sayn (2000-2005), que pertenece a una de las familias alemanas de más alto rango.

El 4 de julio de 2017, la familia Sayn-Wittgenstein-Sayn hizo un comunicado, enviado a El Mundo, en el que advertía que desde el divorcio del príncipe Casimir, el 5 de octubre de 2005, «la señora Corinna Larsen Adkins ya no tenía derecho a utilizar el título de princesa». Larsen, sin embargo, no hizo caso, aunque dejó de ser princesa definitivamente cuando su ex marido se casó con la modelo norteamericana Alana Bunte en junio de 2019.

Corinna conoció a Juan Carlos I en febrero de 2004, en una cacería en la finca del duque de Westminster en Castilla-La Mancha. Tres meses después, organizó el viaje de boda del príncipe Felipe VI y la princesa Leticia a Jordania, Tailandia y las islas Fiji. En una entrevista en la BBC (20-8-2020), Larsen explicó los inicios de la relación con el entonces todavía Rey de España. «La primera cita fue a principios de verano [de 2004] […] Conectamos inmediatamente en muchas cosas y teníamos muchos intereses en común: la política, la historia, la buena comida, los vinos […] Yo vivía entonces en Londres, acababa de emprender mi propio negocio de consultoría [Apollonia Associates]. Y era madre soltera de dos niños. Así que nos encontrábamos en una casita de campo dentro de la finca [del Pardo] y viajábamos juntos […] El primer año […] me llamaba por teléfono hasta dos veces al día. Quiero decir, inmediatamente se convirtió en una relación muy fuerte, profunda y significativa.»

 

El viaje a Botswana

Esta relación salió a la luz en 2012, cuando Juan Carlos sufrió una caída mientras cazaba elefantes en Botswana y fue repatriado Madrid y operado de la cadera. El safari fue un regalo del rey al hijo de Corinna, Alexander, que cumplía diez años. Al hacerse público el viaje y la relación con Corinna, en una España azotada por la crisis económica, Juan Carlos se disculpó con la frase que ha pasado a la historia: «Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir.»

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En octubre de 2013, el escritor norteamericano Bob Colacello, estrecho colaborador de Andy Warhol, publicó en la edición de Estados Unidos de Vanity Fair un largo reportaje sobre Juan Carlos, El Rey en su laberinto, en el que hablaba con Corinna Larsen, que aún mantenía amistad con el Rey. «Somos buenos amigos […] Él es ahora un señor mayor, que está luchando por su salud, y pienso que necesita todo el apoyo.» También aseguró: «No he hecho nunca negocios para el Rey ni he cobrado dinero en su nombre», y añadió que no había tenido «absolutamente nada que ver» con el proyecto del AVE de Medina a la Meca. «Mi mensaje es que no me mueve otra cosa que el inmenso respeto que siento por el Rey y por el príncipe Felipe.»

«Si alguien pretende utilizarme para atacar a la familia real, que no cuente conmigo», dijo en 2013 en ‘El Mundo’.

Larsen ha explicado su relación con Juan Carlos I en algunas entrevistas, en un podcast de ocho capítulos titulado Corinna y el Rey y en sus declaraciones y demandas judiciales. En la primera entrevista publicada en España (El Mundo, 24/25-2-2013), desmintió las acusaciones de Diego Torres, socio de Iñaki Urdangarin, que intentaba implicarla en el caso Nóos. Decía que sólo había intentado, entre 2004 y 2005, «encontrarle [a Urdangarin] un trabajo digno» en la Fundación Laureus, que entrega cada año los llamados Óscar del deporte, pero que lo rechazó. «Si alguien pretende utilizarme para atacar a la familia real, que no cuente conmigo», sentenció. Aseguraba, asimismo, que había hecho trabajos «para el Gobierno español» cuando se le había pedido y que había sido siempre un trabajo «delicado, confidencial». «Son asuntos clasificados, situaciones puntuales que yo he ayudado a solucionar por el bien del país.»

El 5 de mayo de 2012 recibió en Londres la visita del entonces jefe del CNI, el general Félix Sanz Roldán. «Dijo que lo enviaba el Rey.»

Estas buenas intenciones contrastan, sin embargo, con lo que declararía años más tarde, cuando explicó en la BBC (20-8-2020) que después del viaje a Botswana fue sometida a una «vigilancia total» por parte del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), a quien acusó de asaltar su apartamento en Mónaco, donde se había instalado en 2013 para ejercer de consejera del príncipe Alberto. Un año antes, el 5 de mayo de 2012, ya había recibido en Londres la visita del entonces jefe del CNI, el general Félix Sanz Roldan. «Dijo que lo enviaba el rey. La primera advertencia que me hizo fue que no hablara con la prensa. Dijo que si no seguía las instrucciones, no podía garantizar mi integridad física ni la de mis hijos», afirmó en la cadena británica.

 

Contradicciones e incoherencias

El 15 de enero de 2021, Corinna declaró por videoconferencia desde Londres, en un juicio contra el comisario José Manuel Villarejo, que se sintió «aterrorizada» por la visita de Sanz Roldán y que fue amenazada por el general. «La reunión en el hotel Connaught se hizo por solicitud expresa del rey Juan Carlos […] El rey Juan Carlos y el general Sanz Roldán siempre dejaban claro que el Rey era quien mandaba y daba las órdenes en aquellas operaciones.» Recordó también el asalto a su domicilio de Mónaco. Villarejo, que la había visitado en Londres en 2015, aseguró que fue allí enviado por el CNI «para intentar recuperar documentos que afectaban a la seguridad del Estado». Sanz Roldán negó todas las afirmaciones de Larsen y Villarejo.

Las declaraciones de Corinna están llenas de contradicciones e incoherencias. Sobre la posible boda con Juan Carlos, declaró a la BBC que él le pidió matrimonio: «Yo estaba muy enamorada, pero preveía —soy estratega política— que sería muy difícil. Y pensé que podría desestabilizar la monarquía […] Por eso no llegué nunca a perseguir la idea de la boda.» Fuentes cercanas a Juan Carlos, por el contrario, aseguraron en El País (1-3-2021) que era Corinna quien presionaba al Rey para que rompiera su matrimonio con la reina Sofía.

Larsen ha criticado a Sofía hasta el punto de responsabilizarla, junto con Mariano Rajoy, de un «golpe de estado interno» para obligar a Juan Carlos a abdicar. Lo dijo en una entrevista en Paris Match (17-9-2020), en la que añadió: «Enviar a un ex rey, de salud frágil, al exilio, y en plena Covid, es irresponsable […] Repudiar así a Juan Carlos es un poco desleal y me parece que es una falta de dignidad.» En otra entrevista en Okdiario, sin embargo, aseguró que «no tenía motivos para verla [a Sofía] como una rival». El Rey «me explicó claramente que Franco había arreglado aquel matrimonio inicialmente y que se habían distanciado después de nacer los hijos y que llevaban vidas separadas».

Fuentes cercanas a Juan Carlos aseguraron que era Corina quien presionaba al Rey para que rompiera su matrimonio con la reina Sofía.

Más contradicciones. A Villarejo le dijo, en 2015 en Londres, que Juan Carlos la había utilizado de testaferro, entre otras propiedades de un terreno en Marruecos, regalo de Mohamed VI al rey español. Cuestión que negó en su declaración ante el fiscal suizo Yves Bertossa, a quien le dijo que el terreno era un regalo del rey de Marruecos a ella. A Bertossa siempre le desmintió que hiciera de testaferro. Sobre la donación de Arabia Saudita a Juan Carlos de 65 millones de euros que acabaron en una cuenta de Corinna en el paraíso fiscal de las Bahamas, declaró a Bertossa que lo hizo «por gratitud y amor». En el podcast, sin embargo, dijo que aceptó los 65 millones como «un acuerdo de divorcio». El fiscal Bertossa archivó el caso en diciembre de 2021 porque no pudo demostrar el blanqueo de dinero.

 

Paraísos fiscales

Durante su relación con Juan Carlos, Larsen utilizó al menos doce sociedades en paraísos fiscales para ocultar más de 70 millones de euros en cuentas y propiedades (El País, 16-11-2021). Eso sí, Corinna fundó con otros socios Authentics Foundation, una fundación dedicada a sensibilizar contra las redes de blanqueo de dinero, los grupos organizados de narcotráfico, los grupos paramilitares y el trabajo infantil.

El podcast (7-11-2022 a 19-12-2022) no aportó grandes novedades. Corinna decía que el Rey disfrutaba como un «niño de cinco años» cuando, al volver de algún viaje, le enseñaba «bolsas llenas de dinero»; que nunca «se había sentido tan casada» como se sintió con el Rey; que rompió porque no quiso «formar parte de una estructura parecida a un harén»; que Juan Carlos, al que calificaba de «rey bananero», intentó volver con ella ofreciéndole el título de «princesa de Borbón» y que «el espíritu de Franco está vivo» en España. «Creo que Franco tuvo en él un efecto duradero y muy nocivo», opinaba en medio de consideraciones sui generis sobre la Transición, la Constitución y la inviolabilidad del Rey.

La inviolabilidad precisamente le fue reconocida a Juan Carlos por el tribunal de Londres en el que Larsen presentó una demanda por acoso. El tribunal dejó fuera los actos anteriores a la abdicación, los más importantes denunciados en la demanda. La sentencia se conoció el 7 de diciembre de 2022, mientras aún se emitía el podcast, que acababa con Corina identificándose con la repudiada duquesa de Sussex Meghan Markle, presentándose como víctima de una campaña de desprestigio.

Uno de los autores del podcast, el periodista Bradley Hope, declaró en Le Monde (6-12-2022): «Corinna es quizá paranoica y no tiene pruebas, pero nos ha parecido importante explicar su historia.»