La de Argentina es una sociedad muy polarizada, y uno de los polos lo ocupa Cristina Fernández de Kirchner, la política que genera más enfrentamientos pasionales desde la muerte, en 1974, del general y tres veces presidente Juan Domingo Perón. En Argentina, o eres kirchnerista o eres antikirchnerista. Cristina Fernández de Kirchner (CFK, como la llaman en Argentina) nació en 1953 en la ciudad de La Plata (cuando se llamaba Ciudad Eva Perón), capital de la provincia de Buenos Aires. Estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, donde conoció a quien sería desde 1975 su marido, Néstor Kirchner, al que sucedió en la presidencia de la República en 2007.

Los Kirchner siempre fueron juntos, hasta la muerte repentina de Néstor el 27 de octubre de 2010, pero Cristina tuvo desde el principio una carrera política propia. Militante de la Juventud Peronista y del Partido Justicialista (peronista) desde la década de los 70, CFK ostentó el primer cargo electivo en 1989, diputada provincial de Santa Cruz, región donde los Kirchner vivían desde 1974 y donde fundaron un despacho jurídico. En 1995 fue elegida senadora nacional y dos años más tarde diputada. Volvió al Senado en 2001 hasta que, en 2007, se convirtió en la primera mujer escogida para el cargo de presidenta de la nación.

Reelegida en 2011 con el 54,11 % de los votos, el porcentaje más alto desde 1983 y el cuarto más grande de la historia argentina, gobernó hasta 2015, año en que la revista Forbes la incluyó en la lista de las «Cien mujeres más poderosas del mundo». En 2017 volvió a la política para renovar el kirchnerismo con la coalición Unidad Ciudadana y fue elegida senadora; dos años más tarde, la candidatura integrada por ella como vicepresidenta y su antiguo primer ministro Alberto Fernández como presidente ganó las elecciones presidenciales.

 

Peronismo y kirchnerismo

¿Qué es el kirchnerismo? En una entrevista en el Canal América de la televisión argentina (5-10-2013), CFK lo definió como un movimiento que es «una construcción muy fuerte que bebe del peronismo, pero que también incorpora sectores que no lo son ni lo serán, aunque se sienten identificados con un modelo y una cosmovisión de país». En declaraciones a El País (26-7-2007), expuso su concepción de la política: «Yo hago política si puedo transformar la realidad. Si yo no cambio esta realidad que no me gusta, no estoy haciendo política, estoy haciendo ideología, pero sin llevarla a la práctica.» Con todo, cuando se le pregunta si es kirchnerista, responde que es peronista, la misma respuesta que cuando se le pregunta si es de izquierdas.

Admiradora de Hilary Clinton y de «la Evita del puño crispado», la de los «descamisados», explicó a la modelo Naomi Campbell, que la entrevistó para la revista británica GQ (9-8-2008), su opinión sobre la mujer de Perón: «No puedo compararme con Eva Perón, aunque puedo decirle que Evita influyó en toda una generación, la mía. […] Fue la imagen del compromiso y de la lucha. Fue la imagen de un país diferente. Eva Perón tuvo el honor y la valentía de enfrentarse al establishment de toda una era.»

En su primer mandato, CFK vivió un paro de la patronal agrícola y ganadera que duró 129 días e incluyó cortes de carreteras.

Su popularidad y la gran cantidad de votos conseguidos en las dos elecciones presidenciales no evitaron los conflictos. En su primer mandato, CFK vivió un paro de la patronal agrícola y ganadera que duró 129 días e incluyó cortes de carreteras. Además, mantuvo un largo conflicto con el grupo propietario del diario Clarín, en su relación siempre difícil con los medios de comunicación. La ley de medios de comunicación, aprobada en 2009, fue duramente criticada por la Sociedad Interamericana de Prensa (patronal del continente), que comparó Argentina con Cuba, Venezuela y Ecuador. En su segundo mandato, las protestas fueron provocadas por la corrupción, la inflación, la inseguridad y los conflictos con la justicia

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Preguntada en la mencionada entrevista con El País (26-7-2007) sobre las relaciones que mantendría con la Venezuela de Hugo Chávez, con quien su marido se había entendido, también lo defendió: «Las últimas elecciones en Venezuela, que ganó Chávez ampliamente, fueron supervisadas por organismos internacionales. Además, la cuestión energética latinoamericana no se cierra sin la presencia de Venezuela y Bolivia. América Latina necesita a Chávez como Europa a [Vladímir] Putin». El presidente ruso, por cierto, llamó por teléfono el 25 de marzo de 2014 a la presidenta argentina para agradecerle su posición ante la anexión de Crimea. CFK criticó las sanciones a Rusia y la «doble vara de medir» aplicada por Estados Unidos y Reino Unido al referéndum celebrado en Crimea para adherirse a Rusia (en contra) y al de las islas Malvinas reivindicadas por Argentina (a favor).

Mantuvo un largo conflicto con el grupo propietario del diario ‘Clarín’, en su relación siempre difícil con los medios de comunicación.

Otro conflicto en política exterior enfrentó a CFK con el Gobierno español del PP cuando Argentina expropió el 51 % de las acciones de Repsol-YPF el 17 de abril de 2012, después de meses de tomar medidas y lanzar amenazas contra la empresa filial de la petrolera española. Lo justificó por razones de «soberanía» energética nacional y porque la empresa española no invertía lo suficiente en Argentina. La decisión provocó un conflicto diplomático con España.

 

Un patrimonio sospechoso

La fortuna de la familia Kirchner ha levantado muchas sospechas de corrupción. Cuando Néstor Kirchner tomó posesión como presidente en 2003, el matrimonio tenía 1,3 millones de euros que, siete años después, se habían multiplicado por diez. En 2011, CFK era la segunda jefe de Estado más rica de América Latina, solo superada por el chileno Sebastián Piñera, multimillonario antes de dedicarse a la política. Entonces tenía dos casas, dos hoteles, la mitad de las 25 propiedades a nombre de su marido y una cantidad de terrenos revalorizados. En 2005, sin embargo, un juez había archivado una denuncia por presunto enriquecimiento ilícito entre los años 1994 y 2004. Adicta al lujo, tiene varios bolsos Hermès, uno de 30.000 dólares; un Rolex valorado en 20.000 dólares y dos anillos de oro y platino con brillantes de 10.000 dólares cada uno, según la revista GQ (9-8-2008).

Vladímir Putin llamó por teléfono el 25 de marzo de 2014 a la presidenta argentina para agradecerle su posición ante la anexión de Crimea.

En 2015, cuando CFK dejó de ser presidenta, se aceleraron las causas judiciales contra ella por corrupción y otros asuntos, algunas abiertas desde hacía años. CFK ha estado implicada, al menos, en diez procedimientos por corrupción, algunos de ellos ya archivados. Se le abrió otro caso por presunto encubrimiento del atentado contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), que causó 85 muertos el 18 de julio de 1994. Según el fiscal Alberto Nisman, los acusados «intentaron encubrir a los prófugos iraníes» responsables del atentado a cambio de la venta de petróleo y la compra por parte de Irán de cereales y carne argentina.

El 18 de enero de 2015, el cuerpo del fiscal fue encontrado en su casa con un tiro en la cabeza. En principio se habló de suicidio, pero más tarde surgió la tesis del asesinato. No se ha aclarado nunca. La causa por encubrimiento fue archivada en octubre de 2011.

En 2016, la expresidenta y otros altos funcionarios fueron procesados por fraude, por vender dólares a futuro a un precio inferior al del mercado. En abril de 2021, el caso fue sobreseído. Lo mismo sucedió con los casos conocidos como Hotesur y Los Sauces (por blanqueo de dinero y asociación ilícita), archivados en 2021. Entre medias, el 4 de julio de 2020, fue encontrado en la población de El Calafate (Patagonia) el cadáver de Fabián Gutiérrez, exsecretario personal de CFK, que había declarado en 2018 contra la expresidenta después de ser detenido por corrupción. Se arrepintió y denunció que a la Casa Rosada, sede de la presidencia, llegaban bolsas supuestamente cargadas de dinero, aunque él nunca vio los billetes. Un joven detenido confesó el homicidio.

 

Doce años de prisión

La causa más grave contra CFK es la conocida por el nombre de Vialidad. El 22 de agosto de 2022, el fiscal pidió 12 años de prisión (que no cumpliría por edad y por aforamiento) y la inhabilitación perpetua por considerarla jefa de una asociación ilícita que habría llevado a cabo «la mayor maniobra de corrupción que se haya conocido en el país». La expresidenta y otros 12 imputados están acusados de desviar dinero de las obras públicas para enriquecerse. Según el fiscal, el daño al Estado asciende a mil millones de dólares.

La actual vicepresidenta reaccionó en las redes sociales diciendo que estaba «ante un pelotón de fusilamiento mediático-judicial» y desde su despacho en el Senado aseguró que el juicio era contra «todo el peronismo», una «ficción» sin pruebas. El 4 de marzo de 2021 ya había acusado a los jueces de favorecer la victoria electoral de Mauricio Macri en las presidenciales de 2015 y había denunciado el lawfare, la utilización de la justicia con fines políticos.

Toda esta batalla con los jueces, que ya dura años, llevó a CFK a decir en 2017, durante la presidencia de Macri, que en Argentina «no hay Estado de derecho» (entrevista en el portal argentino Infobae, 14-9-2017). Así lo explicaba en El País (28-9-2017): «Con este Gobierno, cualquiera puede acabar en la cárcel. Cuando se resiente el Estado de derecho, el poder judicial pasa a ser una fuerza de tareas del Gobierno para atacar a los líderes políticos, quizá sí. Todos estamos obligados a rendir cuentas, pero que cataloguen mi Gobierno como una asociación ilícita, o que mi familia sea una asociación ilícita, es demasiado. Hay una clara maniobra de persecución política.»

Su batalla con los jueces, que ya dura años, llevó a CFK a decir en 2017, durante la presidencia de Macri, que en Argentina «no hay Estado de derecho».

En medio de la petición fiscal de 12 años, después de meses de parálisis en Argentina por la crisis, por el enfrentamiento entre el presidente Fernández y la vicepresidenta Fernández, y por la polarización política, se produjo, el 1 de septiembre de 2022, el intento de asesinato de CFK. El brasileño Fernando Sabag Montiel se infiltró entre las 300 personas que, como cada noche, daban apoyo a CFK delante de su casa, en el barrio de la Recoleta de Buenos Aires, e intentó dos veces disparar una pistola contra la vicepresidenta. Parece que no había bala en la recámara y por ello no se consumó el asesinato. «Siento que estoy viva por Dios y por la Virgen», declaró ella dos semanas después.

En una Argentina tan polarizada, donde la mitad considera a CFK víctima de una persecución política y la otra mitad la ve como el símbolo de la decadencia y la corrupción, enseguida surgió la teoría de la conspiración, que calificaba el atentado de montaje para desviar la atención de las acusaciones de corrupción.