Umut Özkirimli ofrece en Cancelados una reflexión profunda y razonada sobre cuestiones que hace ya unas décadas forman parte de los debates ideológicos, culturales, sociales y políticos en ámbitos académicos, periodísticos y educativos, llegando a formar parte de cualquier comentario a todos los niveles. Esto no significa que todos los colectivos se sientan implicados en estos debates en el mismo nivel, pero subyacen a muchas discusiones cotidianas. A pesar de estos diferentes niveles de implicación las consecuencias prácticas sí alcanzan a toda la ciudadanía. Este rasgo pragmático hace que determinadas cuestiones como las que analiza Özkirimli sean de suma importancia para todas las personas, independientemente de su postura ideológica y de su cultura.

Las motivaciones que lleva a Özkirimli a escribir Cancelados son relevantes y es aconsejable la lectura del prólogo en el que explica sus preocupaciones y sus posiciones respecto a los temas que va a desarrollar a lo largo del libro. Entre estas motivaciones es relevante la referencia del autor a que «todo empezó con un tuit» que considera «críptico» y que «rezaba» lo siguiente: «Qué revelador resulta que a la persona que compartió con entusiasmo el artículo más TERF de 2019, en 2020 también le gustase la repulsiva entrada de blog plagada de mentiras escrita por algún tío…Esto nos ayuda oportunamente a separar lo bueno de lo malo».

A partir de aquí empieza a indagar qué significa TERF, intentando desentrañar lo bueno de lo malo y adónde lleva el críptico tuit. Así va adentrándose en el mundo woke (despierto) y en el Oxford English Dictionary (OED) que en 2017 amplió su definición en sentido figurado de «alerta ante la discriminación y la injusticia racial o social en [la construcción] stay woke [mantenerse despierto], a menudo empleada como una exhortación». Y llegamos a la entrada de cancel culture (cultura de la cancelación), cuya nueva definición en el OED dice: «Acción o práctica consistente en boicotear, excluir o retirar el apoyo públicamente a una persona, institución, etc., que se considera que está promoviendo ideas culturalmente inaceptables».

La reflexión de Özkirimli sobre esta situación está en la base del resto del libro al señalar que «El problema era que tanto lo woke como la cancelación provenían de los círculos progresistas, en particular de aquellos que abrazaban alguna forma de política identitaria radical». Aquí empieza un largo camino para abordar los retos hacia «una nueva izquierda progresista» que desarrolla en el último capítulo. Para ello deberá desentrañar algunas de las cuestiones que conforman lo que podríamos llamar el mundo woke, centrado fundamentalmente en la identidad, un cambio de marco por lo que se refiere a la izquierda y a la socialdemocracia.

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