El origen del Cercle d’Economía se sitúa entre los años 1951 y 1953, en pleno periodo autárquico, cuando un grupo de amigos decide formar un club de características típicamente estudiantiles con el objetivo de completar la formación parcial que proporcionaban los estudios superiores. Su nombre inicial fue objeto de debate entre dos propuestas, la de Foro Condal o la de Club Comodín, opción que fue finalmente escogida.

El Cercle no se constituyó formalmente hasta el año 1958 y fue legalizado en 1968 cuando se inscribió en el registro de asociaciones del Gobierno Civil de Barcelona. Los permisos para realizar las actividades se solicitaban a nombre del Club Comodín.

Hervía entre sus fundadores la idea que el régimen franquista no era sostenible y que había que trabajar para conseguir su sustitución por una democracia que posibilitara que España se incorporara al grupo de países democráticos europeos. La entidad fue desde su nacimiento un espacio de libertad.

Sus fundadores eran un grupo de amigos inquietos por su futuro profesional, preocupación que rápidamente evolucionaría hacia una acción colectiva. En plena dictadura franquista, en verano de 1951, dos jóvenes universitarios de la burguesía catalana, Joan Mas Cantí y Carlos Ferrer Salat, se planteaban en el paseo Maristany de Camprodon cómo hacer frente a la situación de bloqueo que percibían. Se decantaron inicialmente por fundar un club de ajedrez. Les pareció el deporte que menos se alejaba del tipo de asociación que pretendían constituir. El nombre de Club Comodín, polisémico, servía «para cualquier cosa». Sería un centro de reflexión y debate político, oculto bajo unas piezas de ajedrez, con la pretensión de contribuir a hacer jaque mate al sistema dictatorial que impedía el progreso del país.

Sus fundadores eran un grupo de amigos inquietos por su futuro profesional, preocupación que rápidamente evolucionaría hacia una acción colectiva.

El pasado día 22 de julio el Cercle volvió a sus orígenes en una reunión que tuvo lugar precisamente en el centenario paseo Maristany de Camprodon. Los asistentes aprovecharon la ocasión para reivindicar las esencias y los valores fundacionales de la entidad, centrados en la defensa de la unidad europea y de las libertades, los dos ejes sobre los cuales una parte de la burguesía, empresarios inquietos y algunos intelectuales se contraponían al régimen franquista. Carlos Ferrer Salat había muerto en 1998, pero Joan Mas Cantí, primer socio del Círculo y primer presidente del Club Comodín asistió en plena forma al acto de Camprodon, acompañado por siete de los antiguos diez presidentes del Cercle.

Un libro muy reciente escrito por Joan Mas Cantí y editado por el Cercle constituye una última última aportación muy valiosa a la memoria histórica de la entidad. Bajo el sugerente título de Intuición y perseverancia está construido a partir de muchas conversaciones mantenidas a lo largo de tres años. El autor es probablemente la persona que todavía hoy encarna mejor que nadie la esencia del Cercle como institución.

 

Jaume Vicens Vives, el gran inspirador

En 1955 Ferrer Salat conoció al historiador Vicens Vives, figura respetada entre la élite cultural catalana, que se había impuesto la tarea de orientar políticamente a los hijos de la burguesía. Un año antes, Vicens Vives había escrito un artículo en la revista Destino titulado «Hacia una nueva burguesía», un tipo de manifiesto a favor de la recuperación del protagonismo histórico de la burguesía en Cataluña.

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«Es evidente –decía Vicens Vives– que el papel de la burguesía industrial, que hizo las grandezas y las miserias del siglo XIX ha terminado. Pero la burguesía es varia y multiforme, y en cualquier momento puede alumbrar un nuevo sector que recobre el timón de la nave social. Cuando se pronosticaba su extinción ha reaparecido bajo nuevas formas y con nueva pujanza, consecuente con los ideales que aportó y difundió desde sus burgos medievales: espíritu de empresa, pactismo político, tolerancia ideológica e igualdad y oportunidades sociales».

Algo después, en 1958, Vicens Vives pronunciaba una conferencia en el Cercle titulada «El capitán de industria español en los últimos cien años», que se puede considerar como la declaración fundacional del Cercle. Animaba a aquellos jóvenes burgueses del Club Comodín a dar una orientación más definida a sus inquietudes. Estableció encuentros semanales con ellos, las famosas «reuniones de los jueves», y los acercó a referentes culturales del catalanismo resistente, como el abogado Maurici Serrahima y el historiador Josep Benet, incluso del exilio como el filósofo Ferrater Mora o el cirujano Josep Trueta, entre muchos otros.

Jaume Vicens Vives animaba a aquellos jóvenes burgueses del Club Comodín a dar una orientación más definida a sus inquietudes.

Los impulsores del Club Comodín sintonizaron enseguida con Fabià Estapé –que tenía que dirigir una no nata revista de economía– y con otros catedráticos de la nueva Facultad de Económicas de Barcelona, como Joan Sardà Dexeus, Manuel Ballbé y Josep Lluís Sureda. También contactaron, a través de Vicens y Estapé, con prometedores licenciados de aquella Facultad como Ernest Lluch, Eugeni Giral, Salvador Condominas o Joan Martínez.

El papel jugado por Ernest Lluch fue muy destacado. Fue el encargado de la secretaría desde muy poco después de fundarse el Cercle y más tarde fue nombrado su secretario general cuando solo tenía veinte años. El día antes de su asesinato por ETA, el 21 de noviembre del 2000, Lluch había entregado a Jordi Alberich, entonces director general del Cercle, un documento manuscrito con sus reflexiones y propuestas para el futuro de la entidad.

 

Primera reunión del Cercle d’Economia Costa Brava, focalizada en el plan de Estabilización, (mayo de 1961). Archivo Cercle d’Economia

Primera reunión del Cercle d’Economia Costa Brava, focalizada en el plan de Estabilización, (mayo de 1961). Archivo Cercle d’Economia

 

El europeísmo, base del proyecto

Ya en diciembre de 1953 el Club Comodín organizó una conferencia sobre la unión económica europea cuando todavía faltaban cuatro años para el Tratado de Roma (1957). España se encontraba completamente aislada y gobernada por un régimen que veía Europa más como una amenaza que como una solución a los graves problemas del país. El primer acto organizado propiamente por el Cercle tuvo lugar a principios de 1958 y fue una conferencia-coloquio pronunciada por Fabià Estapé con el título «Comentarios a la Ley de Reforma Tributaría de 26 de diciembre de 1958».

En mayo de 1961 se celebró la primera edición de las reuniones Costa Brava, unos auténticos seminarios de política económica, focalizada en Plan de Estabilización. La segunda, en otoño de 1963, se dedicó a «Problemas y Perspectivas del Desarrollo Económico Español». Todavía hay quien recuerda los exabruptos de Josep Pla contra Jiménez de Parga. Fueron unas intensas sesiones participadas por técnicos de la Administración (Camilleri, Fuentes Quintana, García Andoain, Rojo, Sampedro, Sánchez Pedreño, Sardà), profesores universitarios (Ballbé, Estapé, Jiménez de Parga, Lasuén, Nadal, Trías Fargas) y un núcleo de jóvenes empresarios agrupados alrededor del Cercle. El título de la tercera (1965) era «España ante Europa: exigencias de nuestro desarrollo».

En mayo de 1961 se celebró la primera edición de las reuniones Costa Brava, unos auténticos seminarios de política económica, focalizada en el Plan de Estabilización.

Las primeras reuniones Costa Brava causaron un gran impacto en los técnicos de la Administración que descubrían a un grupo de empresarios con los que era posible hablar un mismo lenguaje. Por otro lado, los empresarios comprobaban que era posible establecer contactos directos con quienes de verdad redactaban las medidas que aparecían en el BOE. Un opúsculo publicado en 1968, bajo la presidencia de Ferrer Salat, fijaba los «Criteris bàsics del Cercle» que por primera vez apuntaba la voluntad de impulsar un partido político de centro en Cataluña, una operación que se puso finalmente en marcha en 1977 con un protagonismo claro de Mas Cantí y que no tuvo los resultados esperados.

 

El ‘trípode’ del Cercle

Si bien el núcleo básico de sus fundadores eran empresarios, el Cercle se planteó desde el comienzo superar la opción simplemente representativa e integrar a economistas, profesores universitarios y técnicos de la Administración, el trípode. La sintonía con los equipos dirigentes de la política económica gubernamental fue posible una vez aprobado el Plan de Estabilización. El objetivo era un modelo económico de libre empresa, un capitalismo moderno. Fue precisamente en el Cercle donde Joan Sardà, el 31 de enero de 1959, había anunciado las líneas maestras del Plan que entraría en vigor en julio del mismo año.

En aplicación del planteamiento del trípode algunos economistas tuvieron un papel fundamental en la historia del Cercle. Es el caso, en particular, de Fabià Estapé que se integró activamente en la institución y participó en la elaboración de sus posiciones públicas.

El Cercle se planteó desde el comienzo integrar a economistas, profesores universitarios y técnicos de la Administración, el ‘trípode’.

Con el objetivo de que una sociedad anónima fuera la usuaria legal de los bienes del antiguo Club Comodín y el nuevo Cercle d’Economía, en noviembre de 1958 se escrituró la Editorial Oikos. Doce años más tarde se impulsó la creación de una fundación orientada a promover y realizar estudios e investigaciones de carácter socioeconómico, conceder becas y publicar, en su caso, los trabajos realizados. Tres de los libros editados tuvieron una especial incidencia: Hacia una nueva política económica (Kairós,1970), Gestión o caos: el Área Metropolitana de Barcelona (Ariel, 1973) y La opción europea para la economía española: Libro Blanco sobre las repercusiones económicas de la integración de España en las Comunidades Europeas (Guadiana,1973).

 

La fusión de las Cámaras

Aplicado el Plan de Estabilización de 1959, sectores del empresariado catalán plantearon la necesidad de una renovación de las cámaras, recogiendo el ambiente de malestar existente por su ineficacia y anquilosamiento. El Cercle se puso en el frente de esta iniciativa. En Barcelona había dos cámaras: la de Industria y la de Comercio. En 1962, socios del Cercle entraron en las juntas directivas de ambas entidades con el ánimo de renovarlas y de propiciar su fusión. Se creó un comité de coordinación entre las dos cámaras, con Mas Cantí como máximo responsable. Solo cuatro años más tarde, los plenos respectivos acordaban la fusión. El Cercle había actuado de una manera significativa sobre la realidad socioeconómica catalana.

El 1972, socios destacados del Cercle –especialmente Ferrer Salat, Mas Cantí y Güell de Sentmenat– entraron en la directiva de Fomento del Trabajo Nacional, una de las patronales más antiguas de Europa, con la voluntad de impulsar la renovación de la institución. Al poco de su incorporación, Fomento del Trabajo y Cercle de Economía hicieron público un manifiesto europeísta, en el que se daba un apoyo decidido a la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea (CEE). El documento tuvo el apoyo otras once entidades socioeconómicas.

La nueva Cámara de Comercio e Industria participó activamente en la constitución, en 1973, del Consorcio de Información y Documentación de Cataluña junto con el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación y la Comisión Provincial de Urbanismo. Restaurada la Generalitat, se crearía el Instituto de Estadística de Cataluña que integraría a destacados miembros del Consorcio.

 

Intuición y Perseverancia. Joan Mas Cantí y el Círculo de Economía

Intuición y Perseverancia. Joan Mas Cantí y el Círculo de Economía

 

Tres objetivos básicos

La liberalización de la economía española propiciada por el Plan de Estabilización fue el contexto adecuado para el fortalecimiento del proyecto del Cercle, una institución que ha defendido tres objetivos centrales: la consolidación de un sistema político democrático, el impulso de una economía de mercado y la integración en las Comunidades Europeas, hoy Unión Europea.

En el marco de lo que se ha calificado como «primera transición» (1959-1975) el Cercle hizo una contribución relevante y positiva a la introducción en el debate público de conceptos y actitudes de modernidad, diálogo, pluralismo, discusión sistemática e independencia en el conjunto de la economía y de la sociedad catalana y española.