Hasta el 14 de enero de 2024, el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa de Madrid acoge Amazônia, el proyecto expositivo más ambicioso del fotoperiodista brasileño Sebastiao Salgado (1944).

La suma de siete años de trabajo en la selva amazónica con más de 200 fotografías, siete films, una banda sonora compuesta especialmente para la ocasión por Jean-Michel Jarre y una ambientación con los sonidos reales de la selva sudamericana han dado como resultado «Amazônia», una exposición que han visto 1,4 millones de personas en ciudades como Roma, París, Londres, Los Ángeles o Sao Paulo y que llega ahora a la capital de España.

«Amazônia» es un viaje al pulmón del planeta, un espacio amenazado por la acción del ser humano donde todavía sobreviven un total de 300.000 personas en comunidades indígenas como los ianomami, los ashaninka, los suruwahá o los marubo. Sebastiao Salgado vivió en doce de estas comunidades y las retrató junto con las selvas, las lluvias o los ríos voladores, un fenómeno de este ecosistema del cual forman parte.

La natura es siempre el objeto de la mirada de Salgado, miembro de la agencia Magnum, ganador de varios premios World Press Photo y de reconocimientos como el Príncipe de Asturias de las Artes 1998. Pero lo es también el ser humano, sobre todo aquel que se mantiene lejos de la globalización. Porque según Salgado, el hombre es un animal más de la tierra y por este motivo, sus fotografías en blanco y negro nos proponen un retorno espiritual al planeta.

A finales de 1980, un reportaje de Salgado mostraba las duras condiciones de trabajo de los garimpeiros de Sierra Pelada, los mineros brasileños que extraen oro manualmente. Las imágenes, que dieron la vuelta al mundo, otorgaron al fotógrafo el reconocimiento internacional e hicieron del blanco y negro de sus fotografías el sello inconfundible de Salgado. Una característica que todavía hoy conserva, como podemos comprobar en las fotografías de la exposición «Amazônia», y que otorgan belleza a su trabajo. De hecho, hacer fotos «demasiado atractivas» ha sido siempre el ataque habitual de los detractores del trabajo del brasileño; como si el objeto retratado no fuera merecedor del respeto y la dignidad que se desprenden de la gama de grises surgidos de la cámara de este maestro del fotoperiodismo. Y como buen ejemplo, estas fotografías de «Amazônia» de Sebastiao Salgado…