1 – En el año 1948, después del acuerdo de las Naciones Unidas de creación del Estado de Israel en territorio de Palestina, se produce la terrible Nakba (en árabe, la catástrofe): los judíos desplazan por la fuerza, sin piedad, a 750.000 palestinos hacia el Líbano y Jordania. Setenta y cinco años después, ellos y sus descendentes todavía malviven en campamentos de refugiados.

2 – El eminente escritor israelí Yizhar, pseudónimo de Yizhar Smilanski (1916-2006), hijo de emigrantes rusos nacido en Rehovot, cerca de Tel Aviv, considerado maestro de la prosa judía contemporánea, estaba allí: con 32 años participó como soldado en la guerra de 1948. Unos años después escribe un pequeño libro espeluznante, impresionante, Hirbet Hiza, un pueblo árabe. Un relato en primera persona. Una unidad militar recibe órdenes de desalojar Hirbet Hiza (un nombre supuesto) y enviar a sus habitantes a un campo de refugiados sin contemplaciones, con el uso de la fuerza:

«En efecto, todo esto pasó hace mucho de tiempo, pero desde entonces no he dejado de pensar en ello. Me propuse sumergirlo en los abismos más profundos del pasado, restarle importancia, diluirlo en el fluir de los acontecimientos e, incluso conseguí, en ocasiones, convencerme de que aquel asunto, a pesar de todo, no había tenido lugar, aquel horror».

La Orden de incursión: «Hay que reunir a los habitantes del pueblo desde la posición X (véase mapa adjunto) hasta la posición X (véase mapa), subirlos a los vehículos y pasarlos al otro lado de nuestras líneas; dinamitar las casas de piedra e incendiar las cabañas de adobe, detener los jóvenes y los sospechosos y depurar el terreno de fuerzas enemigas (infiltrados, células armadas y agentes en misiones hostiles)».

3 – Algunas declaraciones recientes de dirigentes judíos en la actual guerra de Gaza. Nassim Vaturi, vicepresidente del Parlamento: «Hace falta borrar Gaza de la faz de la tierra» (…) «Hay que eliminar los 100.000 palestinos que todavía quedan en el norte de Gaza». Gilat Erdan, embajador de Israel en la ONU: «Solo hay una solución para curar un cáncer: eliminar todas las células cancerosas». Yoav Gallant, ministro de Defensa: «Nos enfrentamos a animales humanos y actuaremos en consecuencia».

4 – Después del indefendible ataque de las milicias de Hamás del 7 de octubre, la cruel venganza punitiva de Israel contra la población civil de Gaza suma ya más de 25.000 muertos, la mayoría mujeres y niños: una matanza indiscriminada televisada en directo. Los Estados Unidos, el gran cómplice, proporcionan el armamento y han vetado a lo largo de los años 54 resoluciones contrarias a Israel en el Consejo de Seguridad de la ONU. Europa, incapaz de condenar la masacre con una voz unitaria. La pretendida superioridad moral de Occidente, por tierra. ¡Qué descrédito ante la opinión pública mundial! ¡Mientras tanto, la Corte Internacional de Justicia, en lugar de imponer como medida cautelar un alto el fuego inmediato, da al Gobierno judío un mes para elaborar un informe de la situación (la posible condena por genocidio podría tardar años!).

¿Qué nos está pasando? ¿Por qué la sociedad civilizada no reacciona con indignación y contundencia ante la tragedia? Recordamos las palabras de Borges: «Aunque no nos una el amor, al menos que nos una el espanto».