Hay libros con trayectorias extrañas. Este sería el caso del recientemente recuperado El Mediterrani català (1931-1939) (Aledis, 2022). Después de pasar un cuarto de siglo en un cajón, el historiador Arnau González Vilalta ha sido el curador de la edición realizada con la ayuda económica de la Fundació Mary-Dorsey. Originariamente, este libro hasta hoy inédito tenía que ser el volumen noveno de los doce que conformaban la historia de los países catalanes impulsada entre 1995 y 1999 —posteriormente aún se añadirían dos más— por Enciclopèdia Catalana y dirigida por Borja de Riquer.

Encargado a Enric Ucelay-Da Cal, el libro pronto tomó vida propia al añadirse tres codirectores más —Àngel Duarte, Susanna Tavera y David Martínez Fiol—, al incorporar pequeños textos de diferentes especialistas, al extenderse más allá de las 700 páginas y al incorporar una mirada y una interpretación nuevas y sugerentes, pero alejadas del tono general del conjunto enciclopédico. Como reconocía el principal responsable de la obra, «hicimos un esfuerzo para entender la relevancia global del espacio, digamos, geopolítico del Mediterráneo catalán, donde el trasfondo del peso urbano, portuario y político imponía el uso de la lengua catalana con el pertinente juego de identificaciones e identidades construidas». Todo ello hizo que los editores prefiriesen aparcar el volumen y encargar otro nuevo —salvando algunos de los pequeños textos ya redactados—, coordinado por Hilari Raguer.

Curiosamente, aquella operación editorial fue uno de los últimos intentos de componer una historia nacional omnicomprensiva y con diferentes volúmenes y autorías. Desde entonces, los libros sobre toda (?) la historia de Cataluña han quedado reducidos a casos singulares debidos o bien a firmas de prestigio capaces de generar ventas, como Josep Fontana y La formació d’una identitat (Eumo, 2014), o bien a la adaptación de modelos de éxito extranjeros, como Història mundial de Catalunya, dirigida por el ya mencionado Borja De Riquer (Edicions 62, 2018), o bien a la apuesta por formatos elaborados a partir de efemérides, como Dies que han fet Catalunya, colección coordinada por Agustí Alcoberro (Rosa dels Vents, 2021).

Y es que, como señala Martínez Fiol en el citado El Mediterrani català, los cambios generales vividos en la últimas décadas en el ámbito tecnológico y de acceso al conocimiento, sumados a los efectos de una particular década de días históricos han hecho perder todo el interés sobre la historia general de Cataluña «ante la profusión de libros que explicaban el proceso separatista. Este acabó de matar el interés por la historia local y la historia de Cataluña anterior a la Transición». La paradoja es que, quizá precisamente ahora, sería más interesante que nunca disponer de miradas amplias desde el punto de vista cronológico y temático. Que esta intuición no va desencaminada lo pone de manifiesto el hecho de que la producción historiográfica en el extranjero se mantenga.

Kenneth McRoberts (Vancouver, 1942), profesor canadiense de Ciencia Política y director de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de York en Toronto, ha aprovechado la vigencia de la cuestión catalana para actualizar su libro de 2001 (Oxford UP, traducido al año siguiente en Proa). Así, este reconocido experto en gobernanza y conflictos nacionales ha hecho evolucionar el original Catalonia. Nation Building Without a State hacia el actual Catalonia. The Struggle Over Independence (Oxford UP, 2022). El cambio de subtítulo ya anuncia buena parte de los cambios internos de su análisis.

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Por un lado, McRoberts ha sintetizado considerablemente la parte más antigua, comprendida entre los orígenes y el inicio de la Transición, y ha completado la parte autonómica, de 1980 a 2010, con más profusión de detalles extraídos del trabajo bibliográfico y hemerográfico, pero también de sus diversas estancias en Cataluña y de su amplia red de contactos locales. Y por otro lado, ha incorporado una tercera parte completamente nueva, de más de cien páginas, para cubrir la última década. Aquí se evidencia el esfuerzo del académico canadiense para sumar voces diferentes a su análisis, aunque con un cierto sesgo favorable a las tesis soberanistas o, como mínimo, una cierta comprensión, no exenta de críticas, cuando lo cree necesario.

Mucho más histórico e interesante resulta Catalonia. A New History (Routledge, 2022) de Andrew Dowling (Knutsford, 1965). Este profesor de la Universidad de Cardiff, hispanista y especialista en Cataluña, es reincidente en monografías dedicadas a nuestro país. Las más recientes, La reconstrucción nacional de Cataluña, 1939-2012 (Pasado&Presente, 2013, publicado originalmente per SussexAP el mismo año) y The Rise of Catalan Independence (Routledge, 2017). Además, actualmente prepara como editor el Routledge Handbook of Spanish History para 2023, con la participación de más de 45 especialistas de todo el mundo, donde presta una especial atención al caso catalán.

 

Nuevas historias de Catalunya

Volviendo a esta nueva historia de Cataluña, Dowling estructura su libro en nueve breves capítulos cronológicos, más una introducción, que cubren desde la prehistoria hasta un epílogo dedicado a «the failed push for Catalan independence». El increíble esfuerzo de síntesis (ningún capítulo supera las 25 páginas) no va en detrimento de la calidad del texto, del acierto de la bibliografía utilizada y de la pertinencia de muchas de las interpretaciones, dudas y paralelismos, y de una contextualización exigente y necesaria. Como escribe el mismo, «rather its purpose will seek to situate the story of one European people, the Catalans, in all its complexity and in their encounter with greater phenomenon and processes […] This will be a national history but never a nationalist history». La mejor escuela historiográfica británica en acción.

Dowling recoge antiguos debates de la historiografía catalana como la relación entre el Estado y los catalanes o la (supuesta) interiorización de ciertos valores por parte de su sociedad civil. Pero, sobre todo, resulta interesante su mirada respecto a nuestra contemporaneidad. En primer lugar, sobre cómo explicamos los 40 años de dictadura, tanto en lo que se refiere a la profunda huella —más allá de los franquistas catalanes— que el régimen dejó en la configuración del país, como a la manera de dimensionar correctamente las diferentes almas del antifranquismo para ajustar el relato a lo realmente sucedido, y no a simplistas versiones interesadas posteriores. Y en segundo lugar, sobre cómo interpretamos las cuatro siguientes décadas de autonomía sin proyectar hacia el pasado los sesgos del presente y sin caer en sinécdoques anacrónicas.

Dowling no deja de subrayar la extraña obsesión de los condes catalanes por reiterar y recombinar los nombres de Berenguer y Ramon.

La seriedad del planteamiento de Downling no está reñida con la ironía, cuando es necesario, e incluso con una cierta coña, cuando está justificada. Así, el historiador británico no deja de subrayar la extraña obsesión de los condes catalanes por reiterar y recombinar los nombres de Berenguer y Ramon.

 

Contemporaneidad dominante

Curiosamente, esta misma observación la encontramos en Tornarà a ser rica i plena (Bruguera, 2022), a cargo de la abogada Maria Vila (Barcelona, 1990). Aunque una mirada poco atenta podría descalificar este libro como una versión actualizada de Història de Catalunya (modèstia a part) (Columna, 1998) del mediático Toni Soler, lo cierto es que el volumen incorpora una mirada generacional y políticamente distinta.

«Nos esforzamos para hacernos un lugar, pero cuando conseguimos no definirnos a la contra nos acabamos amoldando al folclore», escribe Maria Vila.

Con todo, hay que destacar que Vila ha leído la principal bibliografía para sustanciar una mirada al pasado que —en realidad, y como sucede casi siempre— revela sobre todo la proyección de futuro de la autora en frases como «nos esforzamos en hacernos un lugar, pero cuando conseguimos no definirnos a la contra nos acabamos amoldando al folclore». Obviamente, no estamos ante una obra de especialista, y eso conlleva simplificaciones no siempre lo bastante exactas y precisas. Nada grave, porque el lector ideal de este libro no busca la erudición y el método, sino más bien la complicidad y la mordacidad.

Así, aparte del arranque programático con «la mujer más poderosa de la historia de Cataluña», Ermesenda de Carcasona, el libre se despliega con un estilo lleno de referencias y giros propios del actual mundo mediático catalán, centrado sobre todo en el ámbito político y dominado por la contemporaneidad tanto en la lectura del pasado más lejano como en el número de páginas dedicadas.

Vila rehúye tanto la autosatisfacción como la flagelación para buscar un relato alternativo del pasado histórico compartido. Tampoco se queda a medias y, más bien, su tesis —parafraseando una frase de la autora de 2021— podría resumirse así: «en la política catalana [y aquí podríamos poner «en la historia catalana»], todo es siempre culpa de los demás y lo único que cuenta es poder presentarse como una víctima para no asumir responsabilidades y seguir desarmando a la gente». Conocer la propia historia es una forma de prevenir la reiteración, como mínimo, de los antiguos errores.