«Me defino como antiindependentista en calidad de catalanófilo.» Esta frase, que Javier Lambán (Ejea de los Caballeros, 1957) dice muy a menudo, refleja perfectamente la ambivalencia de la relación del actual presidente de Aragón con Cataluña, que podría decirse que es casi una obsesión para él. En todos los terrenos, es una constante la necesidad de ser como Cataluña, de no ser menos que Cataluña, ya sea en las relaciones con el resto de España, en el pacto fiscal, en la controversia sobre las obras de arte de Sijena, en la interpretación de la historia, en la cocapitalidad de Barcelona y Zaragoza o en la frustrada organización conjunta de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030.

Lambán lo ha sido todo en su comunidad autónoma. En el partido, secretario general del PSOE de Zaragoza (2001-2012) y del PSOE de Aragón (desde 2012). En las instituciones, concejal (1983-2014) y alcalde de Ejea (2007-2014), diputado de las Cortes de Aragón (desde 2011), presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza (1999-2011) y presidente del Gobierno de Aragón desde 2015. Llegó a la presidencia pese a que el PSOE fue la segunda fuerza más votada en 2015, gracias a un pacto con Podemos, Chunta Aragonesista e Izquierda Unida.

Cuatro años después, el PSOE ganó, sin mayoría, y, para continuar gobernando, el pacto fue todavía más complicado, ya que consiguió que entraran en el Gobierno fuerzas tan dispares como el Partido Aragonés (PAR), Podemos-Equo, Chunta Aragonesista e Izquierda Unida. El pacto, sin embargo, ha funcionado bastante bien. «Nadie daba un duro por el Gobierno, pero poco a poco fuimos demostrando que los presagios de los agoreros, en el sentido de que seríamos un foco de inestabilidad e incertidumbre, no eran ciertos», declaró Lambán el 4 de junio de 2022. Y en una entrevista en la SER (10-6-2022) lo explicó así: «En Aragón […] existe un hábito arraigado de pactar y entenderse. Si en algún lugar podía haber un Gobierno a cuatro es aquí. Nos ha resultado fácil entendernos; ya hace tres años y estamos tan cohesionados como el primer día.»

 

Aragonesista hasta el límite

Lambán es aragonesista hasta límites que rozan la cursilería. El 29 de enero de 2022 lanzó un tuit que decía: «Desde Vinaroz, contemplo arrobado el ‘mare nostrum’, en el que durante siglos hasta los peces tenían que llevar las cuatro barras impresas en el lomo para transitarlo. Por cierto, todo había empezado en el Pirineo aragonés, incluida la cuatribarrada.» Su segunda nieta se llama Ara, el nombre de un río de Aragón afluente del Ebro.

«La autonomía se le ha puesto fenomenal a Aragón, que había sido postergado durante siglos en beneficio de otras comunidades como Cataluña y el País Vasco. La autonomía ha permitido reducir esta brecha», declaró en El Periódico de Aragón (9-1-2022). «En Aragón hemos hecho los deberes: hemos cambiado normativas, nos relacionamos con eficacia con multinacionales y hemos impulsado infraestructuras como las ferroviarias […] Y, sobre todo, estamos explotando a fondo un motor extraordinario: la estabilidad social y política, fuente de sosiego para los aragoneses e imán de atracción de inversiones», explicó en El Confidencial (25-6-2022).

Calificó de «absolutos mamarrachos» a los historiadores catalanes que «alteran la historia para inventar naciones».

Lambán defiende una España en red, con «un sistema de cocapitalidades» de seis ciudades, entre ellas Zaragoza. En una conferencia en Madrid (19-4-2022), instó a «afrontar de una vez por todas la conversión de España en un país que deje atrás, definitivamente, la concepción radial y se aboque hacia una España en red». En febrero de 2020, pidió que Zaragoza sea la sede del Ministerio de Transición Ecológica, asegurando que cuando se reuniera con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pediría para Aragón «exactamente el mismo trato» que para Cataluña.

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Doctor en Historia por la Universidad de Barcelona, el 29 de octubre de 2019 calificó de «absolutos mamarrachos» a los historiadores catalanes que «alteran la historia para inventar naciones» y los acusó de vaciar la historia de Aragón para construir una «visión espuria de país». Además de criticar las teorías fantasmagóricas del Institut de Nova Historia, Lambán aseguró que la Generalitat de Cataluña difunde «mentiras», como la definición de la Corona de Aragón como una confederación catalanoaragonesa.

 

Ambivalencia con Catalunya

Dos meses después de tomar posesión de la presidencia de Aragón en 2015, Lambán anunció la derogación de la ley del PP que denominaba el catalán que se habla en Aragón lapao (lengua aragonesa propia del área oriental). «Lejos del rechazo a reconocer la existencia de hablantes en catalán en Aragón, deberíamos proclamarlo como un orgullo», dijo después de entrevistarse con Miquel Iceta, entonces primer secretario del PSC. Asimismo, pidió que se hiciese en Aragón un «exorcismo de viejos fantasmas» y de «viejos complejos de inferioridad» de algunos sectores de la sociedad que «han alimentado un anticatalanismo absolutamente inconsistente e inconsecuente».

Precisamente dos cuestiones, complejo de inferioridad y anticatalanismo, de las que ha sido acusado el propio Lambán. Él, sin embargo, lo niega. «He huido de cierto anticatalanismo de algunos sectores de la sociedad aragonesa […] Pero sin aceptar esta forma del independentismo de relacionarse con nosotros, mirándonos desde un escalón superior», declaró en El Confidencial (25-6-2022). En La Vanguardia (28-6-2022), insistió en que «me sabe mal que se me tilde de anticatalán». «Cataluña es una tierra que amo, donde me eduqué en parte yendo a la universidad. Soy admirador de la Nova Cançó» (es, en efecto, seguidor de Lluís Llach y de Joan Manuel Serrat).

Junto con Emilio García Page, presidente de Castilla-la Mancha, Lambán ha sido el barón del PSOE más crítico con el proceso soberanista. El 11 de diciembre de 2018, ambos sugirieron la posibilidad de ilegalizar los partidos que van contra la Constitución y Lambán consideró que no habría más remedio que hacer que el Gobierno central asumiera todas las competencias de orden público en Cataluña. Un año más tarde, cuando se discutía la abstención de ERC para la investidura de Sánchez, Lambán trató a Iceta de «supremacista».

Con Emilio Garcia Page, presidente de Castilla-la Mancha, Lambán ha sido el barón del PSOE más crítico con el proceso soberanista.

«Nacionalismo y socialismo son dos conceptos antitéticos», respondió cuando se le preguntó en El País (26-10-2017), el día antes de la DUI, sobre si se podía reconocer a Cataluña como una nación. «A veces, en la izquierda, tendemos a pensar que hablar de la unidad de España es facha y espurio y franquista y que, en cambio, es progresista y maravilloso todo lo que sea sinónimo de descentralización, de autodeterminación. Los españoles deberíamos decir con el mismo orgullo que lo dice un francés que somos españoles.» «La gente debería darse cuenta de qué clase de territorios postulan la independencia: los ricos, siempre», precisó.

En otra entrevista en el mismo diario (19-1-2016), afirmó que «por razones culturales, económicas y de estrechos vínculos, Aragón está en la mejor de las condiciones para tender puentes entre Cataluña y el resto de España: queremos ayudar a cicatrizar heridas». Cinco años más tarde (13-9-2021), sin embargo, se declaró «escéptico» sobre la mesa de diálogo entre el Gobierno de Sánchez y la Generalitat. «No tiene ningún futuro, si es que alguna vez lo llegó a tener.» El mismo calificativo empleó en relación con los indultos a los condenados del procés. En un artículo publicado en el Heraldo de Aragón (24-6-2021), dio un «voto de confianza» a Sánchez, pero añadió que los indultados y sus partidos deberían hacer una «aceptación expresa» del orden constitucional.

Lambán practica también la ambivalencia en sus relaciones con Sánchez. En enero de 2016, estaba satisfecho con el año y medio que llevaba como secretario general del PSOE; en diciembre, tras la dimisión de Sánchez en octubre, elogió a Susana Díaz, «una trianera tocada por los dioses del socialismo y la política». Con lenguaje taurino, le dijo en Sevilla: «Serás requerida para parar, templar y mandar. Acabarás mandando», señalando al mismo tiempo que el proyecto de Sánchez «iba por el camino de desnaturalizar al PSOE y ponía en peligro la cohesión de España». En octubre de 2017, en pleno conflicto con Cataluña, Lambán volvió a elogiar a Sánchez, que ya había vuelto a la secretaría general del PSOE.

Siempre ha pensado que los pactos del PSOE no podían incluir a partidos independentistas. El 10 de diciembre de 2019, ante la investidura de Sánchez, reclamó un acuerdo con Ciudadanos porque ERC es «un partido indeseable» de cara a «la gobernabilidad de España». También estaba en contra del pacto con Podemos, pese a que él se había aliado con este partido para gobernar. «Por suerte para Aragón, el Podemos aragonés no tiene nada que ver con el nacional», se justificó en una entrevista en el Heraldo de Aragón (25-6-2022).

 

Los Juegos Olímpicos

En el conflicto sobre las obras de arte del monasterio de Sijena, el 16 de diciembre de 2017 criticó al ministro de Cultura del PP Íñigo Méndez Vigo: «El ministro o es tonto o nos toma por tontos.» Y acusó al Gobierno español de estar «mucho más cerca» de la defensa de los intereses «absolutamente ilegales e injustos de la Generalitat de Cataluña» que a favor «de los intereses legales y justos del Gobierno de Aragón».

La misma táctica y los mismos argumentos desplegó en la cuestión de los JJOO. Del ministro de Cultura, Miquel Iceta, dijo que «actúa más como catalán que como ministro», mientras que él defendía la candidatura por «la dimensión política, la dimensión de Estado que tendría que España pudiera presentar algo compartido para Cataluña con un Gobierno independentista y para Aragón con uno constitucionalista» (Heraldo, 23-4-2022). Después, todo se torció y Lambán se enfrentó con todo el mundo porque consideró que Aragón tenía en el proyecto un «papel secundario y de comparsa» (SER, 10-6-2022) y había sido menospreciado en el reparto de pruebas. Eran 54 en Aragón y 42 en Cataluña, pero el esquí alpino iba al Pirineo catalán, cosa que Lambán no aceptó después de que se hubiera alcanzado un acuerdo técnico.

El Comité Olímpico Español (COE) renunció a la candidatura el 21 de junio de 2022 porque el proyecto había «derivado en diferencias políticas basadas en mentiras», según el presidente del COE, Alejandro Blanco. En los días siguientes, Lambán polemizó con Pau Gasol, con Blanco y con el secretario de Estado de Deportes, José Manuel Franco, que había calificado de «barbaridades» las palabras del presidente aragonés sobre el COE: «Esperaba ser insultado por la Generalitat de Cataluña y el presidente del COE, pero no por un secretario de Estado», replicó.

Según él, Blanco «ha actuado siempre a favor de una comunidad, Cataluña, y en detrimento de otra, Aragón» (El Confidencial, 25-6-2022). Lambán se explayó aquellos días con un lenguaje durísimo, asegurando que todo estaba prefijado y predeterminado: «se ha jugado sucio con Aragón», «una encerrona», «un sistema de decisiones tramposo», «una farsa», «éramos vistos como unos blanqueadores de la propuesta de los independentistas» son algunas de las frases que soltó.