El 26 de mayo de 2021, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) accedió a dirigir, por primera vez desde la II República, la Consejería de Interior del Gobierno de la Generalitat. El designado, sin embargo, fue un ex socialista, Joan Ignasi Elena (Barcelona, 1968). Diputado del PSC en el Parlament dos veces, la última de 2012 a 2014, y alcalde socialista de Vilanova i la Geltrú (2005-2011), Elena militó en el PSC desde 1983 hasta 2014 y fue el primer secretario de la Joventut Socialista de Catalunya de 1991 a 1993. En 2014 abandonó el partido por discrepancias sobre el procés soberanista y empezó a transitar el camino que lo llevaría finalmente a las filas de ERC.

Antes, sin embargo, Elena le había disputado a Pere Navarro el puesto de primer secretario del PSC en el 12º congreso. Navarro se impuso por 545 delegados (73,06 %) frente a los 187 (25,06 %) que consiguió el exalcalde de Vilanova, representando al ala soberanista del partido. Pese a este resultado, Navarro lo integró en la ejecutiva. En declaraciones a RAC1, Elena propuso una alianza de las izquierdas, independientemente de la posición soberanista o no de cada partido. «El PSC ha de normalizar la relación con estos sectores [soberanistas]», dijo el 21 de mayo de 2012, un día después de que se conociera que estaba ultimando la creación de un movimiento interno dentro del PSC llamado Avancem.

En aquella época, Elena ya era partidario del derecho a decidir y por eso no rechazó en el Parlament, junto con otros tres diputados del PSC, la declaración de soberanía de Catalunya, rompiendo la disciplina de voto del partido. Pero entonces no era independentista, como declaró al programa Al cap del día, de La Xarxa (8-2-2013). «Yo no soy independentista. Y Cataluña está llena de gente que dice que votaría [en un referéndum] y que no es independentista o no lo era. Yo creo en una relación diferente con España, y creo que hay mucha gente que también la quiere.»

El 16 de enero de 2014, Elena y las diputadas Marina Geli y Núria Ventura votaron a favor de pedir al Congreso de los Diputados la transferencia de la competencia para hacer una consulta sobre la independencia de Cataluña, rompiendo de nuevo la disciplina de voto del PSC. Lo hicieron por «la convicción de que debíamos representar a muchos votantes que no se sentían representados por el voto negativo», se justificó Elena en El Matí Digital (30-3-2014). Y confesó: «Creo que voté en conciencia, pensando que hacía lo mejor para el país y para el PSC». Entonces, sin embargo, Elena no tenía intención de dejar el PSC. «El objetivo es reconstruir el espacio socialista», explicó en El País (17-6-2014), al mismo tiempo que aseguraba que muchos militantes del partido «quieren la garantía de que el relato del PSC será diferente, es decir, si la dirección está dispuesta a acercarse a la mayoría del pueblo catalán». «La centralidad del catalanismo es el derecho a decidir», sentenció.

 

Salida del PSC

Un día después, la confirmación de que Miquel Iceta competiría por el liderazgo del PSC para sustituir al dimitido Pere Navarro, provocó que Elena comunicara que dejaba el partido y el grupo parlamentario, sin abandonar, de momento, el escaño, pasando a ser diputado no adscrito. Aunque reconoció que no veía ninguna posibilidad de que sus ideas fuesen mayoritarias en el PSC, sorprendió diciendo: «Mi partido es y seguirá siendo el PSC, al cual espero volver.»

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Al día siguiente, una delegación de Avancem se reunió con dirigentes de ERC. Elena también se afilió en aquellos días a Òmnium Cultural. El 23 de septiembre, dejó el acta de diputado, que recuperó el PSC, para «dedicar toda la energía a la construcción de un espacio socialista que defienda inequívocamente el derecho a decidir». Finalmente, este espacio socialista no llegaría a existir y Elena acabaría en ERC, después de pasar un año como coordinador del Pacte Nacional pel Referèndum (PNR), que nació en diciembre de 2016, aglutinando a decenas de partidos y asociaciones que defendían la celebración de una consulta para la independencia.

«Cuando uno ha oído, de muy joven, acusar de ‘botiflers’ a Joan Reventós o a Marta Mata, toma conciencia de que la imbecilidad no tiene límites.»

Con motivo de las peleas constantes y la radicalización en el mundo independentista, Elena defendió la necesidad de «rehacer el espíritu» del PNR «para superar el contexto de confrontación estéril y paralizante que sufrimos» y con la «transversalidad que aglutina la reivindicación de la amnistía y el referéndum». Escribió esto en un artículo en Nació Digital (5-2-2020) en el que denunciaba los insultos, con referencias a su pasado socialista: «Es “botifler” todo aquel que no defiende sin matices las posiciones políticas de los que reparten carnets de catalanidad. Lo son todos los que no apuestan por la independencia, también los que, pese a reivindicar el referéndum no son partidarios del voto afirmativo y, finalmente, los independentistas que no defienden con nitidez y con los ojos cerrados las posiciones de quienes reparten carnets de dignidad», escribía. Y añadía: «La verdad es que tienden a incomodarme muy poco este tipo de acusaciones. Yo milité treinta y un años en el PSC y, por tanto, ya de muy pequeño, me he sentido señalado como “botifler” por los inquisidores a sueldo de todas las épocas. De hecho, cuando uno ha oído, de muy joven, acusar de “botiflers” a Joan Raventós o a Marta Marta, toma conciencia de que la imbecilidad no tiene límites.»

 

Críticas a los socialistas

Elena no ha sido siempre tan amable con los socialistas. En un artículo en Nació Digital (4-1-2020), escribía que el PSOE había «tolerado e incluso alimentado» las «estructuras franquistas del Estado, que han permanecido impunes durante años». Decía también: «España no es una dictadura. Es una democracia. Pero lo es hasta que estos sectores [régimen del 78] ven peligrar el statu quo. Entonces todo está permitido. Escuchas ilegales, causas generales, detenciones arbitrarias, alcantarillas al servicio de la mentira.» En otro artículo, acusaba a Felipe González de «silencio culpable» y «complicidad» en el mantenimiento de los «resortes de poder» del franquismo; decía que los GAL eran «la expresión más cruel de la connivencia gubernamental con las alcantarillas del Estado» y tildaba al expresidente socialista de «“palmero” de los sectores más putrefactos de la derecha española» (Nació Digital, 31-10-2020).

Ante el juicio del procés, Elena, abogado de profesión, se encargó de coordinar la defensa de los encausados de ERC. En una entrevista en El Temps, negó que hubiera delito de sedición. «Para que haya sedición tiene que haber violencia, y no la hubo ni el 20 de septiembre ni el 1 de octubre, que son los días de los que hablan. La sentencia no solo es injusta, sino que tiene un concepto de lo que es la movilización y la conciencia política de los ciudadanos muy preocupante.» Lo que más le sorprendió fue «la inconsistencia de los argumentos para penar a los encausados. La sentencia solo se limita a intentar protegerse del Tribunal Europeo de Derechos Humanos».

A pesar de las horas bajas que vive el independentismo, Elena, después de ser nombrado conseller de Interior, opinaba, en una entrevista en Nació Digital, el 27 de noviembre de 2021, que «el conflicto no ha pasado a la historia. Aquí hay una mayoría de ciudadanos que quiere votar y a los que no se les permite hacerlo. Y se mantiene una represión política que afecta a miles de personas y una judicialización de la política que no para. Hay una persecución del patrimonio de las familias de dirigentes políticos, para destruirles la vida, que no se detiene. Por eso hay una mesa de diálogo, porque el conflicto está muy vivo». Para Elena, esta mesa debe ser no solo de diálogo, sino «de negociación política». «Existe un conflicto político entre Cataluña y España que ya ha sido reconocido por el Gobierno del Estado, y este conflicto político se debe resolver tal como se hacen estas cosas: dialogando y negociando», dijo en El Siglo (9-9-2021).

 

«Purga» en los Mossos

Elena llegó a Interior en mayo de 2021 y se estrenó en el Parlament el 2 de junio defendiendo las propuestas de la CUP pactadas para la investidura de Pere Aragonès (congelación del uso de las balas de foam, que los antidisturbios no participen en los desahucios, que la Generalitat no acuse en las causas judiciales con disturbios). El 21 de julio aceptó otra demanda de la CUP: disolver el gabinete jurídico del Departamento y traspasar la defensa de los mossos al Gabinete Jurídico Central de la Presidencia de la Generalitat.

Llega a Interior en mayo de 2021 y se estrena en el Parlament defendiendo las propuestas de la CUP pactadas para la investidura de Aragonès.

En la mencionada entrevista en Nació Digital (27-11-2021), Elena explicaba su visión de la seguridad: «Siempre digo que el orden es de izquierdas y el desorden es la derecha. El desorden es la desigualdad, el sálvese quien pueda, que solo tenga derechos y libertades quien se los pueda pagar. El orden —que es la seguridad, responder a las emergencias, estar al lado de los más vulnerables—, esto es de izquierdas. Lo que pasa es que a veces quieren confundir el orden con la mano dura, y eso es muy antiguo.» Un mes antes, en el El Nacional.cat (1-11-2021), había aprovechado para cargar contra el PSC: «Sorprende que a veces haya más colaboración por parte del Gobierno del Estado que no por parte de su partido aquí (PSC) en temas de seguridad», decía.

El 27 de noviembre de 2021 aseguraba en Nació Digital que el mayor Josep Lluís Trapero era «a día de hoy» el mejor jefe que podía tener la policía catalana. «El mayor Trapero tiene mi confianza, como la tienen los 18.000 agentes de los Mossos.» El 20 de diciembre, menos de un mes después, Trapero era destituido, así como también otros cargos; entre ellos, el intendente Toni Rodríguez, responsable de investigación, que había investigado a la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y al ex-conseller de Interior Miquel Buch. Partidos de la oposición y sindicatos denunciaron una «purga» política, que Elena siempre ha negado. «Antes prefiero morir que tapar la corrupción» declaró en RAC1 (17-1-2022).

El 27 de noviembre de 2021 aseguraba que el mayor Josep Lluís Trapero era «a día de hoy» el mejor jefe que podía tener la policía catalana.

Otra decisión del conseller, anunciada en Catalunya Ràdio (14-2-2022), fue la de dejar de aplicar la ley mordaza. Interior no multará, pues, a los manifestantes pacíficos. En una entrevista en Público (5-3-2022), se quejó de que el PSOE y Unidas Podemos «han dicho reiteradamente que esta ley (mordaza) es un atentado contra las libertades propio de un país totalitario y que sirve para perseguir el activismo político y social. Y de momento, la ley continúa vigente». Unos días antes, el 23 de febrero, había acusado a los socialistas de ser los «principales garantes de que se aplique con mano de hierro.»