Hijo de los propietarios de una lechería del Raval de Barcelona y el primer universitario de la familia, Joan Subirats Humet (Barcelona, 1951) tomó posesión del cargo de ministro de Universidades del Gobierno de coalición del PSOE y Unidas Podemos, sustituyendo a otro intelectual como él, Manuel Castells. Jubilado de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en julio de 2021, la oferta de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz le hizo volver a la política, en la que había entrado a finales de 2017. «Me puse a hacer de político después de la crisis del 155, cuando la alcaldesa [Ada Colau] me pidió que entrara como Comisionado de Cultura», explicó en una entrevista en Catalunya Plural (6-8-2021).

Eso en cuanto a la política institucional, porque Subirats ya había hecho política desde muy joven, en el movimiento estudiantil, cuando entró en 1969 en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona. Escogido delegado de curso el primer año, en 1970 empezó a militar en Bandera Roja, el partido de Jordi Solé Tura y Jordi Borja, y más tarde en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC). Participó en la Assemblea de Catalunya, que reunió a toda la oposición a la dictadura franquista. Detenido en el grupo de los 113 en la iglesia de Maria Mitjancera el 28 de octubre de 1973, pasó dos meses en la cárcel Modelo.

Subirats abandonó la militancia a principios de los años 80, se doctoró en Económicas (1980)  y empezó a dar clases, primero en la facultad de Derecho y más tarde en la de Ciencias Políticas de la UAB, de la que ahora es catedrático emérito. Es especialista en gobernación, gestión pública y análisis de políticas públicas. Desde su creación en 2009, dirigió el instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la UAB. Intelectual y académico reconocido, ha ocupado la cátedra Príncipe de Asturias de la universidad de Georgetown (2002-2003) y ha sido profesor visitante en las universidades de Roma-La Sapienza, Berkeley, Nueva York, CIDE , UNAM de México, y UBA y General Sarmiento de Argentina.

 

Cambio de época

Una de las reflexiones que repite a menudo es que estamos viviendo «el fin de una época» en el que «han coincidido, como ha ocurrido otras veces en la historia, crisis económica, cambio tecnológico y cambio o conflicto social», dijo en una entrevista en

Ctxt (6-4-2016). «Este cambio de época está redistribuyendo costes en la humanidad muchos más brutales de lo que estábamos acostumbrados hasta ahora. Los que estaban mal están mucho peor, y los que estaban bien están mucho mejor», añadió.

En otra entrevista en la web 52tallats.cat explicaba este proceso de cambio: «Durante muchos años, la ciudadanía ha imaginado que el Estado tenía que resolver los problemas sociales. Ahora el Estado tiene graves problemas para mantener esta posición, básicamente por una crisis fiscal que es muy estructural. No estamos en una crisis, sino en un cambio de época. Por tanto, no hemos de imaginar que las políticas públicas son aquellas que hacen los poderes públicos, sino aquello que hace el conjunto de la población para resolver los problemas comunes.» «No es a través del Estado y de las administraciones como transformaremos la sociedad, sino a través de un conjunto de instrumentos y de mecanismos, entre los que también están las administraciones. Lo que ha sido fatal ha sido imaginar que la respuesta estaba solo en las instituciones», añadía.

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«La división entre las élites políticas tradicionales y el conjunto de la ciudadanía ha llegado a máximos históricos en democracia.»

Considerado uno de los ideólogos de los Comunes, Subirats fue uno de los portavoces de Guanyem Barcelona y miembro de la dirección de Barcelona en Comú y Catalunya en Comú. El 15-M, la semilla de la que surgió la «nueva política» es, para él, «un acontecimiento, más que un movimiento, que consigue reunir muchos aspectos críticos que habían estado presentes en momentos anteriores, pero no de forma tan explícita. Es una mezcla de la frustración ante los canales representativos tradicionales y del uso de unos canales nuevos para hacer aflorar el descontento», declaró en la web vasca Naiz (30-5-2012). «Supone también un gran cambio porque es la primera vez que un conjunto de personas no se relacionan con el sistema político pidiendo que cambien cosas del sistema político, sino que consideran que la política forma parte del problema y no de la solución», explicó.

 

El 15-M y Podemos

En un artículo en El País (2-11-2014), escribía que «la división entre las élites políticas tradicionales (y sus conexiones y complicidades con las élites económicas) y el conjunto de la ciudadanía ha llegado a máximos históricos en democracia. En España, la expresión más clara de ello es el ascenso irresistible de Podemos, que está ya en condiciones de disputar el Gobierno al bipartidismo hegemónico desde 1977 […] La crisis iniciada en 2007 tuvo en el 15-M la expresión más clara de que algo importante se había roto». En el mismo sentido, declaraba en Crític (22-12-2015) que «Podemos y En Comú son la clara expresión de que las viejas formas de la izquierda ya no funcionan para pensar en las propuestas alternativas al sistema, y de que hay que crear nuevos formatos de acción política vinculados con los nuevos ejes de conflicto.»

En las elecciones municipales de 2019, Subirats fue el número dos de Ada Colau, que lo nombró al ser reelegida sexto teniente de alcalde y concejal de Cultura, después de haber sido Comisionado del mismo sector. Uno de sus legados es la creación de la Bienal del Pensamiento, concebida como una «nueva dimensión de la cultura, que es el debate cultural y de pensamiento», declaró en 2020, al final de la segunda edición. Otro hito, según él, es que el Ayuntamiento de Barcelona empezara a intervenir en temas de ciencia. «En lo único en lo que Barcelona está claramente por encima de Madrid y de cualquier otra ciudad de España es en temas de investigación, innovación y ciencia. Es un potencial muy importante que la ciudad no ha cuidado lo suficiente; no ha tenido una política propia en materia de innovación, de conocimiento, de creatividad, de ciencia, como otras ciudades como París, Manchester, Berlín, que lo tienen muy presente», explicó en Catalunya Plural (6-8-2021). También está satisfecho por haber podido mantener la actividad cultural en plena pandemia, «algo que no han conseguido en el resto de Europa».

 

Soberanista y federalista

Subirats está a favor de la autodeterminación y se declara soberanista, pero no independentista, y partidario del derecho a decidir. Por ello, votó el 9-N y el 1-O. Hace treinta años, cuando comenzó el debate sobre el derecho de autodeterminación, diez años después de constituirse el Estado autonómico, publicó en El País un artículo en el que defendía la codeterminación porque «hablar ahora de autodeterminación o responder con la sagrada unidad de la patria no es solo equivocarse totalmente de perspectiva y de enfermedad, es equivocarse de enfermo» (24-1-1990).

En diversos artículos en el mismo diario ha escrito sobre el proceso soberanista. En septiembre de 2012, dos días antes de la primera gran manifestación independentista, decía que «el apoyo popular a la posibilidad de abrir un proceso que pueda conducir a la independencia de Cataluña ha crecido significativamente» por «la gran decepción que supuso el extenuante proceso de aprobación de un nuevo marco estatutario y el portazo que recibimos por parte de las instituciones estatales, incapaces de entender […] el mensaje de nueva fraternidad que implicaba», y se mostraba contrario a la idea de «primero la independencia, después ya veremos» porque implicaba «despolitizar la idea misma de independencia» (9-9-2012). Al día siguiente de la manifestación, escribía que «la centralidad política catalana se ha visto desplazada hacia el independentismo» (12-9-2012).

Está satisfecho de haber podido mantener la actividad cultural en plena pandemia, «algo que no han conseguido en el resto de Europa».

En otros dos artículos explicaba su concepción del soberanismo. «Tener soberanía hoy en día no es tener supremacía. Es disponer de un estatuto de autoridad legal que te da un plus de capacidad para negociar las condiciones y los impactos de la innegable interdependencia»; y añadía que «en Cataluña necesitamos disponer de este plus, que no pasa forzosamente por la plena independencia, pero sí por disponer del reconocimiento de ser sujeto político» (17-4-2016). Cinco días después de la declaración de independencia de los ocho segundos, escribía: «Tenemos un problema de falta de adaptación de nuestro sistema político a los nuevos tiempos. Reducirlo a un tema de soberanía resulta tremendamente esquemático y simplificador […] Quien quiera continuar defendiendo una concepción de soberanía única y excluyente, por mucha “reforma constitucional” con la  que se revista, no ha entendido nada de lo que está pasando y hacia qué futuro nos dirigimos» (15-10-2017).

«La sociedad no se cambia por decreto; por tanto, no me puedo imaginar que la Universidad podamos cambiarla por decreto.»

Subirats es también partidario del federalismo, que defendía así en la mencionada entrevista en Catalunya Plural (6-8-2021): «El Gobierno del PSOE necesita claramente tener un reconocimiento más claro de la España periférica y avanzar hacia una estructura más federal. Creo que es inevitable. Que se resuelva o no el problema del reconocimiento de Cataluña es otra cuestión. Una lógica federal es una lógica multilateral, no bilateral, pero dentro de una lógica federal, puesto que hay muchos modelos, puede haber reconocimientos bilaterales», como en el caso de Quebec.

«España tiene que reconocer que es un Estado plurinacional. Es indiscutible que hay más de una nación y que eso se debe notar desde muchos puntos de vista: cultural, simbólico, identitario, lingüístico… Mientras no exista este reconocimiento tendremos un problema.»

En la idea del federalismo insistió en una entrevista en La Vanguardia (9-1-2022)  después de ser nombrado ministro: «Las autonomías se han consolidado y este Gobierno debe reforzar este casi federalismo que está funcionando», y se podría hacer, decía, sin grandes cambios en las instituciones. También daba su apoyo a la mesa de diálogo como «posibilidad de construir una nueva realidad», porque lo que sucedió en 2017 «es muy difícil que se repita». Subirats desató la primera polémica como ministro en unas  declaraciones en el programa Aquí Cuní (SER Catalunya, 14-1-2022), en las que defendía un referéndum que se interpretó erróneamente como una consulta para la independencia. «Creo que algún tipo de consulta sobre un cambio en la estructura del Estado se debería hacer en un momento u otro», dijo.

En su toma de posesión, se comprometió a acabar la ley de reforma de la universidad emprendida por su predecesor: «La sociedad no se cambia por decreto; por tanto, no me puedo imaginar que la Universidad podamos cambiarla por decreto», aseguró, además de expresar su voluntad de que la Universidad, a la cual ha dedicado cuarenta y siete años y sobre la cual ha escrito numerosos artículos, «no se quede al margen del cambio» que está viviendo la sociedad. Debe tener «un papel significativo en este proceso transformador».