Josep Massot i Muntaner (Palma, 1941 – Monasterio de Montserrat, 2022), conocido por muchos como el padre Massot, ha sido un referente fundamental en el universo del catalanismo católico contemporáneo y en el espacio cultural y editorial del país, especialmente, a través de las Publicacions de l’Abadia de Montserrat (PAM) que dirigió desde 1971. Monje benedictino, entró en el noviciado en 1962, compaginando su formación universitaria como filólogo y su trabajo como editor, historiador y biógrafo de referentes literarios, eclesiásticos y políticos. Massot ha encarnado y hecho presente durante años en el sistema cultural catalán el imaginario montserratino de vínculo catalanista entre lengua, historia y cultura religiosa. Su trayectoria está marcada por estas constantes y por la evidente capacidad de trabajo que todo el mundo le reconoce como rasgo distintivo.

Desde su primer libro, Els mallorquins i la llengua autòctona (1972), y más de noventa libros después, vemos en Massot la capacidad continuada de trabajar con rigor historiográfico mediante el uso minucioso de numerosas fuentes y datos de consulta, siempre con vocación de escribir una historia social y de la cultura popular del período moderno y contemporáneo catalán el que se ha centrado. Pese a haberse licenciado en filología románica y estar especialmente interesado en las relaciones entre lengua y literatura en la Edad Media, su huella queda reflejada en numerosos frentes. Como, por ejemplo, en la tarea de renovación historiográfica de las Islas Baleares a partir de los años 70, pasando por el conocimiento profundo de la realidad sociocultural y religiosa del conjunto de los Países Catalanes, especialmente en Mallorca, pero con un estrecho contacto con todo el territorio.

Es de especial interés su aportación al realizar una lectura crítica del período republicano, de la Guerra Civil, el exilio, la represión y el franquismo en el conjunto de los Países Catalanes. De entre sus trabajos, Guerra Civil i repressió a Mallorca (1997), El primer franquisme a Mallorca. Guerra Civil, repressió i represa cultural (1996), Els bombardeigs de Mallorca durant la Guerra Civil (1936-1938) (1998) o Església i societat a la Mallorca del segle XX (1977) se convertirán en libros de cabecera en el estudio del franquismo en la isla. En toda su producción, sin embargo, se encuentra la constante del despertar de un catolicismo social y un antifranquismo comprometido que lo acompañó a lo largo de su vida. Es significativo, y recordado por muchos, su papel de acompañamiento en el encierro de intelectuales en Montserrat en 1970 y su relación continuada con las distintas fuerzas del catalanismo antifranquista, durante la Transición y las décadas posteriores.

Para reseguir la aportación tanto investigadora como divulgadora de Massot (que es imposible abarcar aquí), vale la pena hacerse con el libro que se publicó en 2021 bajo la forma de una completa miscelánea con el título El monjo, l’historiador i l’editor. Homenatge a Josep Massot i Muntaner, coordinado per Jordi Manent. El libro recoge de forma exhaustiva la trayectoria historiográfica, editorial, cultural, intelectual y religiosa de Massot hasta el final de su vida. Es la visión más completa del personaje, junto con las publicaciones de David Ginard (que se ha convertido podríamos decir que en su biógrafo), entre las cuales figuran trabajos como Josep Massot i Muntaner. El combat per la història (2021).

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«El pasado condiciona el presente. Hacer historia no es un puro recuerdo del pasado, sino un acicate para la creación de futuro» (Massot, 1973).

Si repasamos su biografía encontraremos el testimonio de un activista cultural en su sentido más amplio. De entre sus muchas actividades, cabe destacar que entre finales de los años 60 y los 80 mantiene una relación de colaboración intensa, redactando numerosas entradas, con la Gran Enciclopèdia Catalana; es director de la revista Studia Monastica (1970-1993) publicada por Abadia de Montserrat; desde 1971 se convierte en el responsable de las propias Publicacions de l’Abadia de Montserrat como ya hemos anotado; crea y dirige la revista Randa de historia y cultura de las Islas Baleares desde el año 1975; forma parte desde 1976 del consejo editorial de Serra d’Or, y en 1995 asume su dirección; es conservador y editor del archivo de la Obra del Cançoner Popular de Catalunya, e impulsa y coordina la revista Llengua & Literatura Societat Catalana de Llengua i Literatura desde 1986 hasta 2010.

 

Reposicionamiento de los benedictinos

En términos académicos, y desde su propio proceso formativo, Massot realiza varias estancias formativas en filosofía y teología en Alemania, es profesor en la Universidad de Barcelona, asume diversas responsabilidades como miembro de la Asociación Internacional de Lengua y Literatura Catalanas (AILLC), como miembro honorario de la Sección de Lengua y Literatura del Institut Menorquí d’Estudis, como miembro de la Sección Histórico-Arqueológica del IEC y como miembro de honor de la Asociación de Escritores en Lengua Catalana (AELC). Así mismo, el catálogo de reconocimientos por su tarea es una buena muestra de su actividad: Premio Francesc de Borja Moll de la Obra Cultural Balear (1989), Premio Crítica Serra d’Or y Premio Manuel Sanchis Guarner (1994), Creu de Sant Jordi (1996), Premio Nacional de Cultural Popular (1997), Doctor honoris causa de la Universidad de las Islas Baleares (1998) y de la Universidad de Valencia (2016), 44 Premi d’Honor de les Lletres Catalanes (2012) y Medalla de Honor de la Xarxa Vives de Universidades (2018).

Massot hace una crítica abierta al régimen fascista por su contradicción entre Iglesia y Régimen.

Pero la figura de Massot ha sido relevante no solo por su enorme producción intelectual, sino también porque se convierte en protagonista de un tiempo y un país en el que la abadía de Montserrat forma parte del núcleo de referentes de (re)construcción nacional antifranquista. Massot interviene activamente en el proceso de reposicionamiento de los benedictinos, una tarea iniciada por el abad Escarré y continuada por el abad Cassià Just que, conjuntamente con otros monjes significados como Hilari Raguer o Maur Boix, trabajan en una renovación del aspecto cultural, religioso y espiritual en torno al monasterio de Montserrat como centro espiritual y nacional de Cataluña. Un proceso especialmente importante ya a partir de los años 50 y a lo largo de los 60 (bajo la influencia directa del Concilio Vaticano II y la Pacem in Terris) y 70 fundamentalmente, en los cuales se establece una creciente relación de Montserrat con los grupos de jóvenes católicos, con los grupos culturales y populares de todo el país y, de modo relevante, con el antifranquismo político. El trabajo historiográfico de Massot en torno a Montserrat es relevante en este sentido, y libros como Els creadors del Montserrat modern. Cent anys de servei a la cultura catalana (1979), La guerra civil a Montserrat (1981) o Església i societat a la Catalunya contemporània (2003) constituyen referencias de interés tanto para el estudio de las relaciones entre el hecho religioso y el nacional, como para una sociología de la religión cristiana en Cataluña.

 

Un intelectual del compromiso

Por otro lado, no podemos olvidar que Montserrat participa plenamente en la importancia que cobran las políticas de unidad y reconciliación del antifranquismo. Massot (tal como sucede con una generación precedente ligada al monasterio, caso de Josep Benet) hace una crítica abierta al régimen por su contradicción entre Iglesia y Régimen. Tiene, además, la convicción de que la historia es una herramienta de nacionalización, de construcción de un sentido colectivo de los orígenes, de interpretación del pasado, pero en términos de futuro: «El pasado condiciona el presente. Hacer historia no es un puro recuerdo del pasado, sino un acicate para la creación de futuro» (Massot, 1973). Es, pues, un intelectual del compromiso.

De modo específico, su tarea de renovación de las PAM en el contexto editorial de los 70 en adelante da testimonio de esta voluntad de apertura en la consecución de un nuevo canon editorial de las relaciones entre Iglesia y sociedad, tanto en sus libros como en revistas. De valor humanista y con voluntad de diálogo con el mundo moderno, Massot se convierte en editor y agente cultural del campo de difusión intelectual con el objetivo de «construir una historia total de la cultura catalana» conectada con las corrientes internacionales y europeas en el ámbito científico, religioso y filosófico.

Los comunistas reconocen que sin el amparo de Montserrat y las PAM no se habría podido ejercer el derecho de reunión.

Con vocación catalanista, las PAM se han consolidado como un espacio de referencia en el mundo cultural y en sus debates, ofreciendo un espacio privilegiado para la publicación sobre historia cultural y hecho religioso en Cataluña. Massot es el responsable de haber desarrollado una cuidadosa infraestructura de publicación para la investigación, haciendo factible la publicación de múltiples tesis doctorales en el campo de la historia y la cultura que seguramente no habrían tenido salida editorial. Varias generaciones de historiadores y estudiosos han publicado en las PAM sobre toda clase de temas. Así mismo, revistas como Serra d’Or fueron durante años una punta de lanza de los debates políticos y culturales del país desde una perspectiva ideológicamente muy plural. No es anecdótico que Publicacions de l’Abadia de Montsserrat no consiga el número editorial hasta el año 1976.

 

Productor cultural

Esta serie de elementos conducirán, en el contexto resistencialista y de transición, a una (re)proyección de Montserrat en términos democráticos reconocida por todo el arco político progresista, tal como lo atestigua significativamente la documentación del Comité Central del PSUC cuando reconoce que determinados ambientes de la Iglesia habían sido el catalizador de las inquietudes democráticas, o habían ejercido claramente una función de suplencia. Sin el amparo de Montserrat y las PAM, reconocían los comunistas, no se habría podido ejercer el derecho de reunión, ni una cierta libertad crítica en sus publicaciones en lengua catalana.

En cualquier caso y como conclusión, volviendo al trabajo de Massot como productor cultural, podríamos decir que, si evaluamos globalmente su trayectoria, vemos que está centrada en la promoción y facilitación de diversos instrumentos de construcción nacional, tanto a través de su propio catálogo de publicaciones como de aquellas que ha editado. Lengua y literatura, territorio, historia, cultura popular y religión son los grandes temas que ligaron la importancia del nombre de Josep Massot i Muntaner a la aportación intelectual del catalanismo contemporáneo.