Las elecciones al Parlament de Catalunya pueden implicar un cambio de etapa liderado por el socialismo o una continuación del ciclo político independentista. Sin embargo, pase lo que pase en las negociaciones posteriores al 12-M para formar gobierno, hay unos retos de país, una agenda que tiene que abordar quien lidere la Generalitat, independientemente de su color político. Cada formación tendrá planteamientos, perspectivas y proyectos diferentes para encararlo, pero el ciclo político 2024-2028 tiene que hacer frente a cuestiones capitales para el futuro de Cataluña, principalmente desde el eje de la sostenibilidad, desde la vertebración territorial. También tiene que dar respuesta al reto demográfico y trabajar la ensambladura de las relaciones entre Cataluña y España.

 

La sostenibilidad

Hacer frente a la crisis climática tiene que ser uno de los objetivos prioritarios en la nueva legislatura catalana, no solo por las exigencias que se van marcando desde la Unión Europea, ni porque esta sea una de las causas que más interpelan a la ciudadanía, sino por una cuestión de convicción. De hecho, una de las metas intrínsecas y transversales del conjunto de las políticas públicas tiene que ser garantizar el futuro del territorio haciendo una apuesta por la gestión sostenible de los recursos y por la transición verde.

El Consejo Europeo ha apuntado que esta transición hacia la neutralidad climática puede ofrecer importantes oportunidades, como por ejemplo el potencial crecimiento económico, nuevos modelos de negocio y la creación de trabajo y desarrollo tecnológico. Y justamente esta es una de las principales tareas pendientes para la nueva legislatura: la reindustrialización de Cataluña y la apuesta por un nuevo modelo productivo.

En Cataluña, en los últimos cuatro años los sectores más productivos han ganado peso en el total del PIB y del empleo. A la vez, Cataluña está siendo polo de atracción de empresas extranjeras de gran envergadura (principalmente del sector de la automoción —como el reciente acuerdo entre Ebro y Chery—, de la alimentación, de la química, de la farmacéutica y de las TIC) y 2023 fue un año de récord histórico en exportaciones.

Sin embargo, hace falta un cambio más contundente para conseguir una industria del siglo XXI que nos permita ser competitivos, líderes y responsables con el entorno, en el Camp de Tarragona, en la Zona Franca y en el conjunto del territorio. La próxima legislatura tiene que abordar necesariamente este cambio de modelo que sin duda tendrá implicaciones directas no solo sobre el medio ambiente, sino también en el ámbito sociodemográfico y de infraestructuras, entre otras.

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