Las fotografías de este álbum, aparte de poder resultar familiares o conocidas para el lector, tienen un denominador común: fueron realizadas por alguno de los fotógrafos de la estirpe de los Català. Todas —y muchas otras más— pueden verse en la exposición que hasta el 25 de septiembre acoge el Museo de Historia de Cataluña para rendir homenaje a esta familia de fotógrafos pioneros y referentes en nuestro país.

La obra de Pere Català i Pic (1889-1971) y de sus hijos Francesc Català-Roca (1922-1998) y Pere Català i Roca (1923-2009), vallesanos de nacimiento y barceloneses de adopción, incluye fotografías de todo tipo, desde carteles publicitarios hasta retratos, sin olvidar imágenes de edificios, fotografías de escenas cotidianas, otras de representación de las costumbres y la diversidad territorial y un largo etcétera. En esta tarea ayudó —y hay que mencionarlo— la hija mayor de la familia, Maria Àurea Català (1920-1993), quien, pese a no haberse dedicado a la fotografía, ejercía las funciones de retocadora en los trabajos de sus hermanos y su padre.

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