La prestigiosa historiadora Lynn Hunt ha explicado en una obra breve (Historia, ¿Por qué importa?, Alianza, 2019) la paradoja que se da actualmente sobre la Historia: nunca ha habido tanta controversia a su alrededor para manipularla, negarla o inventarla, y aun así nunca ha habido tanta inquietud por la «verdad histórica», objetivo de esta ciencia social. De ahí el papel clave que tienen los historiadores, especialmente en aquellos países como España, que arrastran un «pasado sucio» --para decirlo en los términos de otro reconocido académico, José Álvarez Junco-- del que no saben qué hacer (Qué hacer con un pasado sucio, Galaxia Gutemberg, 2022).

La obra que aquí reseñamos no pretende ser un libro de historia, y así lo afirma su autor en la introducción, donde declara que él no es historiador. Efectivamente, Marc Carrillo es catedrático de Derecho Constitucional en la Universitat Pompeu Fabra y un destacado constitucionalista de nuestro país, como lo acredita tanto su dilatada trayectoria académica como su experiencia institucional. Es también una firma conocida por sus incontables contribuciones en la prensa escrita, en la que desde hace años lleva a cabo una meritoria tarea de divulgación jurídica, pronunciándose sobre los temas de actualidad desde su compromiso político.

Es con este background que hay que entender el extenso trabajo que ahora publica (484 páginas), en la madurez de su carrera, y después de muchos años de investigación: como un acto de ciudadanía al servicio de la memoria colectiva de un país sometido a una dictadura de cuarenta años en el pleno siglo XX, después de una brutal guerra civil. El propósito del libro es precisamente ofrecer un análisis exhaustivo y sistemático del marco jurídico e institucional del que dispuso el régimen franquista para llevar a cabo la represión continuada, desde la guerra hasta la transición.

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