El derecho a votar es la primera batalla ganada plenamente en occidente en el contexto una guerra constante, la del reconocimiento de los derechos de las mujeres, que tiene actualmente dos citas feministas fijadas en los calendarios de todo el mundo: la celebración del Día Internacional de las Mujeres – el 8 de marzo – y la del Día Internacional por la eliminación de la violencia contra las Mujeres – el 25 de noviembre.

De hecho, la lucha por el sufragio femenino, protagonista de este álbum, es uno de los antecedentes principales de la celebración del 8 de marzo. Una batalla que duró un siglo: desde 1848, a menudo marcado como el año en que nació el movimiento sufragista, con la Declaración de Sentimientos de Seneca Falls en los Estados Unidos, hasta 1948, en que las Naciones Unidas reconocieron el derecho a votar de las mujeres.

En España, fue el 1 de octubre de 1931, cuando el sufragio femenino fue aprobado por 161 votos a favor y 121 en contra, gracias al esfuerzo de las feministas y del papel destacado de la diputada Clara Campoamor, que defendió el sufragio femenino en los debates parlamentarios.

Hoy, con derechos consolidados y con una parte recorrida del camino que iniciaron aquellas mujeres del siglo XIX, se sigue avanzando. Incomprensiblemente despacio, por eso cada mes de marzo se continúa reivindicando el papel de la mujer en todos los ámbitos de la vida y exigiendo los mismos derechos y libertades que la otra mitad de la población. Hay mucho trabajo hecho, pero queda mucho por hacer.