Hemos paseado por los casi 4.000 metros cuadrados de la Biblioteca Gabriel García Márquez, en el distrito de Sant Martí de Barcelona. Desde el pasado mes de agosto, el equipamiento es la mejor biblioteca pública del mundo, un reconocimiento otorgado por la Federación Internacional de Asociaciones e instituciones Bibliotecarias

Cuando imaginaba cómo sería la mejor biblioteca del mundo, pensaba en estantes infinitos y llenos de libros, donde perderse en la lectura; tenía la idea de un espacio más propio de un relato de Jorge Luis Borges o de Manuel de Pedrolo que el real, el que se encuentran los vecinos de la Verneda y de Sant Martí de Provençals cuando entran en la nueva biblioteca de su barrio.

Seis plantas, vertebradas en un espacio central con una gran escala panóptica que une todos los espacios de un edificio, obra del estudio madrileño Suma Arquitectura, con una función que va más allá de conservar y prestar libros. La Biblioteca Gabriel García Márquez tiene un estudio de radio abierto a entidades y asociaciones; un espacio sensorial para niños con necesidades especiales; una aula de cocina; rincones para leer, estudiar, relajarse e incluso socializar; tiene aulas y salas de reuniones; ordenadores conectados a internet; un auditorio, una terraza y un patio… Es tan grande que cuesta ver dónde están los 40.000 libros que alberga y su fondo especializado de narrativa latinoamericana.

En el siglo XXI, más libros y más estantes no hacen una buena biblioteca. Hace años que la apuesta de la ciudad y la Diputación de Barcelona por una red de bibliotecas públicas—de la cual forma parte la García Márquez— multiplica los ejemplares hasta los 2 millones en el conjunto de centros. Esto permite destinar el espacio bibliotecario a otros usos culturales, de cohesión social, y ofrecer más servicios relacionados con el aprendizaje, por ejemplo. Sin duda, el jurado internacional lo ha valorado.

Pero hay más aspectos que han hecho destacar la García Márquez sobre el resto de bibliotecas del mundo, y son los que tienen que ver con la construcción del nuevo equipamiento: es un híbrido de acero y madera, un volumen escultórico externo que simula una pila de libros y un espacio interior dominado por un patio central con vegetación e iluminación natural. Acceder a este centro público es sentirse dentro de una gran obra de carpintería, cálida, ligera y luminosa; estar dentro de un hogar, el de los libros, que nos invita a movernos por sus diferentes espacios y a acomodarnos en nuestro rincón especial. Porque es la mejor biblioteca del mundo.