Podemos suponer que más de un librero, al abrir las cajas de la editorial donde encuentra el último libro de Joan Todó (La Sènia, 1977), La verda és porta. Vida i opinions de Joaquim Soler i Ferret, habrá experimentado una especie de desconcierto, porque no sabrá con exactitud si colocarlo en una zona de la librería destinada a la ficción, si considerar que debería alojarse en la sección de biografías, o si tiene que ir directamente al espacio reservado a la historia de la literatura y la teoría literaria.

También puede haber el librero perspicaz que se atreva a pensar que quizá convendría crear en la librería una nueva sección para albergar libros como el de Joan Todó, que es a la vez novela, biografía, crónica cultural, historia literaria, teoría de la literatura y, seguramente, una posible autobiografía del autor como lector. En un principio, Joan Todó escribe un libro sobre la vida y la obra del escritor y articulista Joaquim Soler (1940-1993), conductor de un programa radiofónico, miembro del colectivo Ofèlia Dracs, ganador de los premios Ciutat de Palma y Prudenci Bertrana —nunca, sin embargo, del Sant Jordi, a pesar de haberlo intentado con cada una de las novelas que escribió—, «un atípico compañero de viaje de los textualistas, un experimentador inquieto, un ferviente defensor de la imaginación», el artífice de una prosa desmesurada, con chistes, juegos de palabras y digresiones que distancian al lector de los hechos y rompen la «ilusión representativa», como si pretendiera expulsarlo del texto.

Todó es un buen anfitrión del festín literario que organiza y reserva sorpresas, que esconde ases en la manga, vigor y sabiduría.

En el fondo, sin embargo, Joan Todó hace otra cosa incalificable e imprevisible: transformar el género biográfico y la crítica de libros —Joan Todó debe ser uno de los mejores críticos actuales— en un teatro de operaciones para construir una obra de creación literaria práctica y teórica al mismo tiempo. Lo dice Joan Todó con toda nitidez: «tendréis que leer este libro con mucho cuidado: quién si sabe si todo esto no es en definitiva una fantasía de su biógrafo. Porque, naturalmente, esto no es una biografía».

 

Un relato fantasmagórico

«Realitat», la primera parte de La verda és porta, un título que invierte lo que Josep Pla consideraba un ejemplo de la prosa natural y que Joaquim Soler violentaba a propósito —tampoco no hacía salir nunca a la marquesa a las cinco de la tarde—, es una novela autónoma donde Joan Todó realiza un tour de force narrativo espectacular en torno a los últimos días de la vida del escritor biografiado —en el texto se llama Miquel Ros—, enfermo de cáncer en el hospital de San Pablo: adoptando y adaptando la mecánica y las estrategias narrativas que caracterizan la obra de Joaquim Soler, como si cumpliera las reglas de juego de un ejercicio de estilo —al fin y al cabo, la literatura siempre es un ejercicio de estilo—, escribe la versión narrativa de la vida real de una persona y, de repente, el lector se encuentra inmerso en un relato fantasmagórico, lleno de absurdos y fantasía delirante, que reactualiza, reinterpreta y mimetiza con una concreción penetrante —parece una novela de Joaquim Soler y, a la vez, no parece una novela de Joaquim Soler— la extrañeza de la literatura experimental de la década de los 70.

 

Calma y paciencia

Puede haber momentos en que el lector se siente perdido en medio del laberinto opaco que a veces puede dar la impresión de ser «Realitat», pero el consejo pertinente sería reclamar calma y paciencia: Joan Todó es un buen anfitrión del festín literario que organiza y reserva sorpresas, que esconde ases en la manga, vigor y sabiduría, y, al fin, cuando el lector desemboca en la segunda parte de La verda és porta, titulada «Ficció», va constatando que todo lo leído antes actúa como un juego de espejos que ilumina y agranda el alcance de lo que anuncia el subtítulo del libro, la «vida y las opiniones de Joaquim Soler i Ferret» sobre su concepto de la literatura, sobre la vocación de escritor, sobre las grandezas y miserias de las relaciones entre los habitantes de las múltiples capillitas de la sociedad literaria catalana, sobre el estado cultural de una época que Joan Todó radiografía meticulosamente, y, como si cumpliera al pie de la letra lo que decía Susan Sontag, que «escribir bien sobre el pasado es como escribir narrativa fantástica», como si tropezase con aquello que no se sabe o no se acaba de entender del todo, todas las piezas que reúne Joan Todó forman un puzle significativo que el lector, siguiendo los hilos calculadísimos que ligan el texto y que a veces parecen invisibles, debe recomponer con la certeza de que no hay una explicación, o una solución, final y definitiva.

No pocos escritores desearían salvarse del olvido —«El olvido es la regla»— gracias a libros como éste.

Al fin y al cabo, este es el poder de la gran literatura, de los grandes libros como La verda és porta, historia de un pasado reciente que dialoga con la actualidad o, quizá, hipotética interpretación de la historia de una cultura o, en fin, la historia de las frustraciones, las ambiciones y los afanes de un escritor que lucha a ultranza contra la amenaza del fracaso de su vocación: «Después de Essa de Dracs, la recopilación de relatos que Soler había escrito para Ofèlia, durante veinte años no se publica ningún libro suyo de los que habían quedado inéditos. Ninguno de los publicados se reedita tampoco; lentamente, van desapareciendo de las cada vez más volátiles librerías de primera mano. Cambra de bany, quizá, tendrá una cierta presencia en las de segunda mano. “Joaquim Soler i Ferret” se convierte en una nota a pie de página que dice únicamente: “Miembro de Ofèlia Dracs.” Nada más.»

 

Penetrar en el secreto del escritor

Aunque sea un libro de contenido diferente, La verda és porta nos puede traer a la memoria The Quest for Corvo, de A.J.A. Symons, en principio la biografía de un novelista inglés de segunda fila, Frederick Rolfe, pero que en el fondo es una descripción detectivesca de las mil y una peripecias vividas por el propio Symons en el intento de construcción de un retrato aproximado de la poliédrica figura de Rolfe: Joan Todó actúa de forma similar, y no solo relata la vida del biografiado, sino que narra también la aventura de la investigación y muestra cómo consigue la información y a través de qué avatares, de qué manera aspira a penetrar en el secreto del escritor y de qué manera, a la vez, ve cómo la verdad del hombre, el lado existencial de Joaquim Soler, se resiste a ser mostrado en su totalidad: «a lo largo de estas últimas páginas no hemos estado hablando, en realidad, de los primeros años de la vida de Quim Soler, sino de la memoria de aquellos años, del recuerdo que él tenía de ellos en los 80, un recuerdo que es también su olvido, la trama de recuerdos y olvidos mediante la que se explicaba a sí mismo. Tengo la sospecha permanente de que tampoco podríamos ir mucho más allá al investigar la vida de otra persona», escribe Joan Todó.

 

Joan Todo i la portada del seu llibre La verda és porta.
Joan Todó La verda és porta. Vida i opinions de Joaquim Soler i Ferret Barcelona: Godall Edicions, 2021. 684 págs.

 

Que La verda és porta, una especie de danza de impecable ejecución entre el escritor protagonista y su «biógrafo», sea un libro para volver a leer muchas veces se debe, en gran parte, a la escritura de Joan Todo, sometida a un repertorio retórico de primera magnitud, una escritura que se mantiene encendida sin apagarse nunca, como si jugara a perderse y a reencontrarse, de modo similar al cazador que persigue una presa que no quiere llegar a abatir nunca: no pocos escritores desearían salvarse del olvido —«El olvido es la regla»— gracias a libros como este.