El juez Jonathan Sumption se ha convertido en una figura pública del Reino Unido, no por su intervención política o mediática, ambas muy modestas, sino por su inteligencia. La trayectoria y el currículum del magistrado son excepcionales. Educado en Eton y graduado en Oxford, Sumption es una eminencia en Historia medieval (tiene una obra monumental de cuatro volúmenes sobre la Guerra de los Cien años), que dejó la universidad para dedicarse al ejercicio de la abogacía como barrister, el top de la profesión, en la que facturó minutas millonarias en pleitos de altos vuelos.

En 2011 se convirtió en lord Sumption al ser nombrado juez del Tribunal Supremo, una institución creada por ley en 2005 para asumir las funciones judiciales de la Cámara de los Lores, que es la última instancia de la jurisdicción ordinaria y actúa también como jurisdicción constitucional desde 2009. Él fue el primer miembro que accedió al Tribunal sin haber sido antes juez de plena dedicación. Amante de la ópera y políglota (lee en catalán), vive en Greenwich y tiene como segunda residencia un castillo en el sur de Francia.

Tiene una capacidad de análisis y de argumentación extraordinaria, una erudición abrumadora, una admirable valentía de librepensador y una inteligencia fuera de lo común.

El juez Sumption ha emitido sus opiniones jurídicas en sus intervenciones como abogado y como juez, pero también se ha pronunciado sobre numerosos asuntos públicos, incluso estando en activo en el Tribunal Supremo, si bien entonces con exquisita prudencia. En todo caso, con una capacidad de análisis y de argumentación extraordinaria, una erudición abrumadora, una admirable valentía de librepensador y una inteligencia fuera de lo común, que le ha valido ser calificado por The Guardian como «el cerebro del Reino Unido».

Buena parte de sus opiniones las ha expresado en las conferencias que ha impartido, siempre en foros de excelencia, y que después han sido recogidas en dos obras. La primera es Trials of The State (ProfileBooks, 2019), que recoge sus intervenciones en las prestigiosas Conferencias Reith emitidas por la BBC en 2019, una vez retirado del Tribunal.

 

La judicialización de la política

El libro fue traducido al castellano (Juicios de Estado. La ley y la decadencia de la política, Antoni Bosch, 2019) y fue objeto de un interesante comentario del profesor Josep M. Vallès (El País, 28-1-2020), atraído sin duda por las lúcidas reflexiones de un magistrado que, inopinadamente, se interroga por la judicialización de la política. Sólo un juez brillante y valiente puede advertir del riesgo de que «el imperio de la ley se convierta en un eufemismo para designar el imperio de los juristas», y atribuir esta deriva no tanto a la propia judicatura, el argumento más común, sino al declive de la deliberación democrática y a la desconfianza de la ciudadanía en las instituciones políticas y los partidos. Esta es una de las principales ideas de la obra, que contiene muchas.

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Sólo un juez brillante y valiente puede advertir del riesgo de que «el imperio de la ley se convierta en un eufemismo para designar el imperio de los juristas».

Buena parte de estas ideas se vuelven a encontrar en la segunda publicación, Law in a Time of Crisis (ProfileBooks, 2021), todavía no traducida, que recoge doce conferencias impartidas en los últimos diez años sobre cuestiones actuales y controvertidas en torno a la Historia, el Derecho y la Constitución. En esta reseña solo puedo anotar algunos de los temas que trata la obra para animar a su lectura, advirtiendo, sin embargo, que las opiniones de Sumption podrían incomodar a los juristas puros, nacionalistas, europeístas, feministas y militantes de la corrección política. No tanto por su incorrección como por la fuerza de sus argumentos, que hacen que se tambaleen muchos de los dogmas y prejuicios que impregnan una determinada cultura política.

Las opiniones de Sumption podrían incomodar a los juristas puros, nacionalistas, europeístas, feministas y militantes de la corrección política.

Sumption colaboró con los conservadores en los años 70, pero después apoyó a los laboristas con Toni Blair, si bien hace tiempo que no tiene ninguna militancia política. Por ello, encabeza la obra reivindicando su derecho a pronunciarse sobre cuestiones políticas controvertidas en su condición actual de exjuez y ciudadano observador de la realidad.

 

El valor de la historia

Las reflexiones del Sumption historiador se dirigen precisamente a reivindicar el valor de la historia con varios propósitos: para la comprensión y el ejercicio del common law; para manifestar el rechazo a las «disculpas por la historia» que han manifestado recientemente toda de clase autoridades, así como a los intentos de borrarla, destinados a eliminar los recuerdos que no comparten los valores del presente; para la defensa de una visión histórica de la Carta Magna (1215), contrapuesta precisamente a la de los juristas; y para explicar por qué el «Reino desunido» de Inglaterra con Escocia e Irlanda es una tierra de múltiples identidades a las que el Estado no ha tratado nunca de amoldar en una nación británica. En este punto, Sumption despliega sus argumentos en contra de un segundo referéndum de independencia en Escocia como, por cierto, ha sentenciado hace poco el propio Tribunal Supremo.

Las opiniones de Sumption sobre las «concepciones y confusiones del Derecho» se deben enmarcar en la posición ya desarrollada en la primera obra, que sintéticamente se basa en su escepticismo sobre la capacidad del Derecho para mejorar la sociedad, que según él puede vehicular sus conflictos de modo más eficaz a través del proceso político. El Derecho puede resolver controversias pacíficamente, admite Sumption, pero la vida pública es muy compleja y el ser humano demasiado irracional, motivos por los cuales los asuntos públicos no pueden gestionarse a través del método jurídico, basado en la objetividad y la coherencia, sino por medio de la actividad política («un mercado»), que permite convivir a personas con opiniones e intereses contrapuestos.

Es mejor que sean los representantes políticos elegidos quienes adopten las decisiones públicas, de las cuales deben responder, y no los jueces, que no han sido elegidos y son inamovibles. En este grupo de reflexiones jurídicas destaca la dedicada a la selección de los jueces en el Reino Unido, y a los intentos de asegurar con medidas de discriminación positiva un equilibrio de género en la judicatura. Sumption admite que se trata de un tema de gran complejidad en el que los clichés y los eslóganes pueden tener efectos perjudiciales. Y dado que en el Reino Unido los jueces se seleccionan teniendo en cuenta los méritos de los mejores abogados, cree que solo cuando haya más mujeres que lleguen al top de la abogacía será más diversa la judicatura, pero eso se producirá con el tiempo y con un cambio en las actitudes sociales.

El último grupo de reflexiones se titula «Constitución: hacia un futuro incierto», y lo encabeza un «manual para extranjeros» sobre el Brexit. Sumption votó en contra de la salida de la UE en el referéndum de 2016, del que es también un gran detractor, y califica la decisión como un «grave error» que ha provocado la mayor crisis política desde 1930 y ha dividido la sociedad. No obstante, se muestra comprensivo con los argumentos para defender el Brexit, basados en el rechazo a la dimensión «política» del proyecto europeo, contrario a la cultura política y la identidad del Reino Unido.

 

«Con el Derecho no basta»

La segunda reflexión examina cómo el Brexit ha provocado la «crisis constitucional» más grande de la historia reciente —que requirió la intervención del Tribunal Supremo—, y hace un alegato a favor de la constitución no escrita y flexible del Reino Unido (desarrollado en la tercera conferencia) porque se basa en la soberanía del Parlamento y en las convenciones. Hay que destacar aquí una afirmación que en estos momentos nos da que pensar: «De hecho, todas las constituciones dependen de algún modo de las convenciones. Con el Derecho no basta.»

Sumption resalta el valor del proceso de decisión-making que es capaz de acomodar el debate, la discrepancia y la diversidad de valores, porque es el cemento esencial de cualquier sociedad. El capítulo se cierra con una diatriba contra las políticas «por decreto» del Gobierno británico durante la pandemia del Covid, «la mayor interferencia contra la libertad personal de la historia del país» perpetrada mediante medidas que son «un monumento a la histeria colectiva y a la locura gubernamental».

Como decía al principio, lord Sumption es un juez excepcional porque posee una mente brillante que nos ilumina con sus reflexiones eruditas, clarividentes y honestas. Tanto si estamos de acuerdo como si no. En los tiempos que corren, un auténtico regalo.