Este ha sido un año importante para el agua a nivel mundial. En marzo de 2023 tuvo lugar en Nueva York la Conferencia mundial de evaluación intermedia del decenio del agua para el desarrollo sostenible. En ella se presentó el informe mundial de recursos hídricos que plantea cuáles son los retos globales del agua, incluyendo la escasez hídrica, la calidad del agua y el acceso a los servicios básicos de agua y saneamiento.

El informe destaca que sólo se han producido avances significativos para las metas referidas al acceso a los servicios básicos de agua potable y el saneamiento; del resto se tienen pocos datos para un seguimiento correcto. Incluso en el caso de los servicios básicos, a pesar de los avances, las cifras del año 2020 muestran que el 26% de la población mundial (2.000 millones de personas) carecía de acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura (meta 6.1) y aproximadamente el 46% (3.600 millones) carecía de acceso a servicios de saneamiento con cierta garantía.

La falta de información sobre aspectos de gestión integrada de recursos, escasez y de calidad es preocupante porque, como destaca el propio informe, las demandas de agua a escala global se mantienen con un crecimiento de aproximadamente un 1% al año durante los últimos 40 años. Las estimaciones son que el crecimiento demográfico, el desarrollo socioeconómico y los cambios en los patrones de consumo harán que siga creciendo a un ritmo parecido de aquí a 2050, sobre todo en las economías emergentes y en los países con mayor problemas de estrés hídrico.

La escasez de agua aumentará en regiones en las que actualmente abunda, como África Central, Asia Oriental y partes de Sudamérica.

De hecho, el informe destaca que la escasez hídrica se está haciendo endémica a consecuencia del impacto local del estrés hídrico físico, sumado a la aceleración y difusión de la contaminación del agua dulce. A causa del cambio climático, la escasez de agua aumentará en regiones en las que actualmente abunda —como África Central, Asia Oriental y partes de Sudamérica— y se agravará en regiones en las que la disponibilidad de agua ya es escasa, como Oriente Medio y la región del Sahel, en África.

 

Equilibrio frágil

A pesar de la interdependencia que existe entre los servicios básicos de agua y saneamiento e higiene y el de la salud, existen lagunas en la coordinación y gobernanza, debido a que dichos sectores recaen en el ámbito de competencia de ministerios, autoridades locales, organizaciones internacionales, ONG y actores del sector privado distintos. Por consiguiente, el informe destaca que se necesitan alianzas alineadas a nivel científico, estratégico y operativo para optimizar y acelerar el logro de los resultados positivos que puede aportar el sector del agua, saneamiento e higiene en términos de salud. Es ahora, con la situacion de guerra en Gaza, cuando entendemos lo esencial que es que los centros sanitarios cuenten con servicios de agua, saneamiento e higiene en perfecto funcionamiento para garantizar una asistencia segura y de calidad, y lo fragil que es este equilibrio.

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El reciente informe sobre resiliencia del agua para la resiliencia económica, presentado en la conferencia de Naciones Unidas de marzo 2023 destaca que el agua es también fundamental para la resiliencia económica, un motor fundamental del crecimiento económico, ya que es un recurso esencial para todas las industrias y sectores. El agua es el medio a través del cual se sentirán la mayoría de los impactos negativos del cambio climático.  De hecho, el 74% de los desastres naturales entre 2001 y 2018 estuvieron relacionados con el agua, incluidas tormentas, sequías e inundaciones, y afectaron a más de tres mil millones de personas (UNICEF, 2022). Según el Foro Económico Mundial (FEM), es probable que la escasez de agua represente la mayor amenaza relacionada con el clima para las empresas, en las próximas décadas (Letzing, 2021). Los impactos en la agricultura, la salud, los ingresos y la prosperidad general podrían conducir a una disminución sustancial de las tasas de crecimiento económico de regiones específicas para 2050, con pérdidas potenciales que ascenderían hasta el 6% de su PIB (Banco Mundial, 2022).

El agua es el medio a través del cual se sentirán la mayoría de los impactos negativos del cambio climático.

Por ello durante la Conferencia de Nueva York el Secretario General hizo un llamamiento a que el agua esté en el centro de la agenda política global. Ha destacado que todas las esperanzas de la humanidad para el futuro dependen, de alguna manera, de trazar un nuevo rumbo basado en la ciencia. Esto significa, de acuerdo con el Secretario General, reforzar el lugar del agua como derecho humano fundamental, reducir las presiones sobre nuestro sistema hidrológico y garantizar una buena toma de decisiones y políticas inteligentes,  desarrollar sistemas alimentarios nuevos y alternativos para reducir el uso insostenible del agua en la producción de alimentos y la agricultura, o diseñar e implementar un nuevo sistema global de información sobre el agua para guiar los planes y prioridades para 2030. En definitiva, se trata de integrar nuestro enfoque sobre el agua, los ecosistemas y el clima para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y fortalecer las comunidades.

 

Propuestas 

Para abordar los retos globales el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas presentó las siguientes propuestas en la Conferencia de marzo de 2023:

  1. Es necesaria una política integrada de agua y clima a nivel nacional y mundial para 2030.
  2. Debemos crear un Sistema Mundial de Información sobre el Agua para apoyar la gestión del agua, el clima y la tierra que sirva para mejorar la resiliencia socioeconómica, la sostenibilidad ecológica y la inclusión social.
  3. Hay que implementar alertas tempranas para todos para ayudar a las personas a salvaguardar sus vidas y propiedades.
  4. Debemos superar la dependencia mortífera de consumir más y más agua para proporcionar nutrición y energía.
  5. Hay que redefinir los principios financieros para hacer que nuestras economías sean inteligentes en relación con el agua, el clima, la tierra y los ecosistemas y se centren en las personas. En otras palabras: desarrollar la nueva economía del agua para un mundo sostenible.
  6. Debemos desarrollar una Red Mundial de Educación sobre el Agua para apoyar la capacidad de las instituciones y las personas, especialmente para apoyar a los países en desarrollo.
  7. Hay que apoyar acuerdos transfronterizos integrales e inclusivos sobre la base del Convenio del Agua de la UNECE para los países de todos los continentes.
  8. Debemos crear una arquitectura institucional internacional para apoyar la transformación: un board/task force de agencias de la ONU y estados miembros, bajo el liderazgo del SG de Naciones Unidas, administrada por un enviado de la ONU para el agua, con el apoyo de la reformada ONU Agua y un organismo científico independiente.
  9. Tenemos que mantener la coordinación y el momentum con la organización de una reunión intergubernamental en 2025 para evaluar la implementación de los compromisos anteriores y el compromiso nacional y de las partes interesadas.

 

España, como Australia y California (EE.UU.), son ejemplos de economías relativamente prósperas para las que estos mensajes del secretario general son especialmente importantes. Son economías que evolucionaron desde una situación inicial en la que los sistemas naturales se percibían como dúctiles en beneficio del desarrollo económico hacia una nueva situación actual en la que conservar el bienestar ya obtenido del progreso económico depende en gran medida de provisión de agua.  Además, el alcance de los cambios experimentados para aprovechar el potencial del agua para el desarrollo económico es tan intenso que en realidad puede ser irreversible y hace que los ecosistemas acuáticos sean incapaces de prestar los servicios necesarios para el mantenimiento de la vida y su diversidad, el desempeño económico y la preservación de la vida, funciones y servicios ecosistémicos de los que depende el suministro de agua, pero también la propia economía (Marshall, 2013).  Sin duda, como explica el informe de España para la iniciativa «Resiliencia del Agua para la Resiliencia Económica» de 2023, España se encuentra en una encrucijada en materia de agua a la que los responsables de la toma de decisiones económicas deben conceder alta prioridad. La estructura y estabilidad de la economía está en juego y afecta a los sectores económicos de diferentes maneras dependiendo de su ubicación.

 

Más sequías e inundaciones

Esto se debe a que los escenarios de cambio climático, a pesar de su incertidumbre, apuntan a una progresiva reducción de los recursos hídricos en España. Se prevé para finales de siglo una reducción del caudal medio de los ríos de aproximadamente el 24% con respecto a la serie de referencia 1961-2000, posiblemente reducciones de entre el 30 y el 40% en las zonas más sensibles. La reducción de la recarga de los acuíferos se estima en proporciones similares (NCCAP, 2022). También se prevé una disminución sustancial de las reservas de nieve que regulan de forma natural el ciclo del agua, así como un aumento de la variabilidad climática.

Esto apunta a un aumento esperado del riesgo de sequías, que serán más frecuentes, más largas e intensas, y de inundaciones, con marejadas más frecuentes y mayores caudales máximos (NCCAP, 2022). Los episodios de lluvias torrenciales pueden ir acompañados de desequilibrios geomorfológicos en las cuencas, que pueden provocar una sedimentación más acelerada de los embalses, con la consiguiente reducción de su capacidad, acentuada por la necesidad de medidas de mitigación de las inundaciones. En este contexto, se espera que el 50% de las zonas propensas a inundaciones se vean perjudicadas. Además, las infraestructuras hidráulicas se han diseñado con márgenes de seguridad que, en algunos casos, podrían verse superados por el cambio climático.

 Se prevé una disminución sustancial de las reservas de nieve que regulan de forma natural el ciclo del agua, así como un aumento de la variabilidad climática.

El aumento de las temperaturas también aumentará las pérdidas por evaporación de los embalses, que podrían duplicarse en las próximas décadas. El aumento de la evapotranspiración por el aumento de la temperatura, junto con la posible extensión de la temporada de riego, provocará una mayor demanda de regadíos y usos agrícolas, que ya suponen más del 70% de la demanda total en España.  Además de la agricultura, el sector energético está muy expuesto debido a su dependencia de la disponibilidad de agua. Los impactos esperados son relevantes y de carácter negativo en los sectores hidráulico y de biomasa. Así, se espera una reducción significativa de la producción hidroeléctrica como consecuencia de la reducción de los caudales de los ríos.

 

Respuestas no planificadas

El informe del IPCC en su capítulo «Impactos del cambio climático y adaptación en Europa» informa que 7 millones de personas en España vivirán en zonas con escasez de agua. Las consecuencias negativas de las respuestas espontáneas, individuales, reactivas y no planificadas a la inseguridad hídrica ya son visibles en las zonas del país con mayor estrés hídrico. Los principales ejemplos son la carrera hacia el agotamiento en el uso de las aguas subterráneas, los mercados ilegales del agua o las inversiones en nuevos proyectos de riego, ya sean legales o no autorizados. Estas respuestas a unos recursos hídricos más escasos e inciertos sólo pueden producirse a expensas de reducir la resiliencia a los usos existentes y a crisis futuras.