La falta de lealtad institucional es veneno para la atracción de inversión extranjera. La ausencia de la Generalitat en la recepción al jefe del Estado, Felipe VI, y al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la factoría de SEAT en Martorell es la peor imagen para atraer inversión extranjera en Cataluña. Por el contrario, es un regalo para Madrid.

Situaciones como esta explican que en el año de la pandemia la inversión extranjera se haya reducido un 28% en Cataluña, mientras que en Madrid crecía a un ritmo del 18%. Tres de cada cuatro euros invertidos en España van a parar a la Comunidad de Madrid.

Esta situación incide especialmente en Latinoamérica, que se ha convertido en el cuarto inversor extranjero en nuestro país. La seguridad jurídica, el clima fiscal y, sobre todo, el bussines friendly son elementos fundamentales para los inversores latinos a la hora de colocar su dinero. Resulta difícil atraer a estos inversores cuando más de 6.000 empresas radicadas en Cataluña se han deslocalizado desde que se inició el procés.

La gran beneficiada está siendo Madrid. Así se refleja en los datos. En los tres últimos meses de 2020 recibió 11.779 millones de euros de todos los recursos extranjeros que llegaron a España. En cambio, Cataluña solo obtuvo 1.685 millones, apenas un 11,5%. No se trata de un dato coyuntural, sino una tendencia que se confirma año tras año.

La atracción que ejerce la capitalidad existe en todos los países, pero es especialmente llamativa para Latinoamérica. Ninguna ciudad ha recibido tanta inversión latinoamericana de forma tan regular, ni cuenta con un grupo tan numeroso y diversificado de empresas latinas como Madrid. Estas inversiones, provenientes en su mayor parte de Méjico y Brasil, buscan fundamentalmente clientes potenciales, acceso a la tecnología, condiciones fiscales óptimas para la innovación, buenos precios y estabilidad, una suma de factores que compensen el elevado riesgo político y social que tienen en sus países de origen.

Las cifras de Inversión Extranjera Directa (IED) acumulada en España provenientes de Latinoamérica se elevan a 42.660 millones de euros, según los datos del Instituto de Comercio Exterior (ICEX). Dicha cantidad asciende a 57.000 millones si se tienen en cuenta las inversiones en holdings o en entidades de tenencia de valores extranjeros (ETBE). De éstas, más de 30.000 millones tienen como destino Madrid.

Para tener una fotografía completa de la situación, a estos números habría que sumar los 168 proyectos green field y más de cien operaciones de participación accionarial en sociedades de distinta índole. Esto significa que en torno a una décima parte de la inversión extranjera que capta Madrid proviene de Latinoamérica.

La expansión internacional del capital latinoamericano, dirigida hacia empresas, inmobiliario o arte, se inició con el nuevo siglo y se aceleró tras la crisis financiera de 2008. La globalización de la economía ha forzado a las compañías del cono sur a adaptarse a las nuevas condiciones del mercado global.

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Para tener una idea aproximada de este flujo inversor, hay que tener en cuenta que en los últimos diez años la Inversión Extranjera Directa se ha multiplicado por 200, según datos del ICEX. En términos acumulados se ha alcanzado el récord de 655.000 millones de euros.

 

Vínculos históricos y culturales

El fenómeno de internacionalización de la economía española se va consolidando a pesar de las restricciones a la salida de capitales que tienen en sus países de origen. Tradicionalmente su principal destino han sido Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Si bien España ha ido ganando posiciones como consecuencia de los profundos vínculos históricos y culturales, a los que hay que sumar las intensas relaciones económicas y empresariales.

No hay que olvidar que España ha llegado a ser el segundo inversor extranjero en Latinoamérica con fuerte presencia en Argentina, Méjico, Brasil y Chile. Su posición acumulada se estima en 131.586 millones de euros, según el informe elaborado por Adrián Blanco Pérez, máster en políticas públicas por la Universidad de Georgetown (@blanco78).

Este desembarco se realizó de la mano de las compras que hicieron las grandes empresas del IBEX, en muchas ocasiones aprovechando los procesos de privatización que se emprendieron en los años 90 del pasado siglo. Un dato interesante a tener en cuenta es que la sede de la inmensa mayoría de aquellas empresas que actuaron como «cabeza de puente» se ubica en Madrid.

Bancos, empresas energéticas, constructoras, aseguradoras, telecomunicaciones, turísticas, de transporte aéreo y ferroviario, cementeras, o medios de comunicación han ido tejiendo año tras año unos vínculos muy fuertes.

Tras el Brexit, Madrid aspira a captar una buena parte de los negocios que se dirigían a Londres.

Inicialmente, estas relaciones fueron unidireccionales y arrastraron a empresas pequeñas españolas que se establecieron en Méjico, Brasil, Chile, Argentina, Colombia y Perú. Es significativo que en algunos casos el mercado latinoamericano se constituyó en la principal fuente de ingresos de algunas compañías.

Tales relaciones permitieron un mejor conocimiento de nuestros países y también de las personas, el tan importante networking. La suma de ambas cosas explica que en una fase posterior España, y preferentemente Madrid, se haya convertido en el destino preferido de la internacionalización de las empresas latinas.

 

Puerta de entrada

Como escribe el profesor Blanco, en los últimos años las relaciones han evolucionado hacia un patrón más equilibrado y bidireccional, debido al desembarco del capital latino en España. De esta manera, Madrid se ha convertido en una puerta de entrada clave para las empresas latinas.

Tras el frenazo que ha sufrido la inversión extranjera directa en todo el mundo y la paralización de proyectos gubernamentales y empresariales que estaban en marcha, las proyecciones para 2021 y 2022 indican que irán remontando hasta recuperar la normalidad del flujo inversor en 2023.

Las motivaciones son diferentes, pero habría que destacar que, tras el Brexit, Madrid aspira a captar una buena parte de los negocios que se dirigían a Londres porque estas empresas necesitan diversificar su cartera de inversiones en monedas fuertes como el euro. Otro elemento a tener en cuenta ha sido la aparente pérdida de interés de Estados Unidos hacia el cono sur. En definitiva, elementos todos ellos que han dirigido el foco de estas compañías hacia Europa en general y Madrid en particular.

No podemos olvidar un factor adicional, China. Se da la circunstancia que tiene enormes intereses en Latinoamérica y canaliza su presencia a través de Madrid, que es donde los asiáticos manejan sus negocios.

La tipología de la inversión latinoamericana en Madrid también ha ido evolucionando en estos años. En un primer momento las family office de los grandes patrimonios latinoamericanos se dirigió hacia viviendas residenciales de lujo en grandes ciudades, especialmente en Madrid. Se trataba de inversores generalmente de origen venezolano y mejicano que querían proteger sus ahorros de la inestabilidad reguladora, política y macroeconómica impulsada por gobiernos nacional-populistas en sus países de origen.

Las grandes fortunas latinas ven la inversión en arte como una forma de diversificar su patrimonio y ganar prestigio social.

Pero en una segunda fase se han producido operaciones en fondos de capital privado, especialmente de origen mejicano. La última novedad detectada ha sido el interés de las start up latinas que tratan de dar un salto hacia Europa a través de Madrid.

 

Modelo de corte liberal

Otra línea de inversión ha sido el arte. De hecho, el arte español volvió a respirar tras la crisis financiera de 2008 gracias al dinero de los ahorradores latinoamericanos. El arte contemporáneo español es muy barato, por lo que se ha convertido en un producto alternativo para los coleccionistas extranjeros. Las grandes fortunas latinoamericanas contemplan esta inversión como una forma de diversificar su patrimonio en un activo con grandes posibilidades de revalorización y ganar prestigio social. Madrid ha aprovechado su tupida red de galerías y Arco para posicionarse bien en este mercado.

En definitiva, Madrid ha jugado bien sus cartas a la hora de atraer las inversiones de un mercado emergente. No solo ha exprimido la capitalidad, sino que además ha creado un modelo de corte liberal basado en una baja fiscalidad muy atractivo, que ha reforzado con la seguridad jurídica y la lealtad institucional. Una apuesta que le resultará muy útil ante el proceso de reconstrucción que se producirá con los fondos europeos de Next Generation y que le permitirán modernizar su economía.