Lo primero es la fecha y el lugar de nacimiento de una mujer que es más coruñesa que María Pita. Vigo, 10 de enero de 1984. Es interesante, sobre todo de cara al futuro, cruzarla con otra fecha de un día de 1986, que no sé cuál fue pero a estos efectos da exactamente igual. Es el de cuando Amancio Ortega se divorcia de Rosalía Mera, con la que había tenido dos hijos, Sandra, en 1968, y Marcos, en 1971. Es decir, Amancio tuvo a Marta con Flora Pérez Marcote, empleada de Inditex, estando casado aún con Rosalía.

Con estos antecedentes es fácil deducir que la nueva presidenta no ejecutiva de la multinacional textil vivió desde niña el devenir de la empresa. Marta Ortega conoce la factoría de Arteixo como la palma de su mano pues ya siendo una escolar sus padres la llevaban allí los fines de semana.

Flora Pérez estuvo en Arteixo, en la central, hasta que la destinaron a Vigo en 1982. En A Coruña siempre se dijo que Rosalía obligó a Amancio a mandar a Flora a Vigo, lo que no le sirvió, como se ve, para salvar el matrimonio. Y por eso Marta nació allí.

Hasta cuarto de la ESO, Marta Ortega estudió en Santa María del Mar, un centro católico, de uniforme y misa semanal. Allí conoció a sus amigos más próximos, los de toda la vida (algunos trabajan en Inditex). Según el perfil que hizo de ella recientemente Sofía Vázquez, periodista gallega, en La Voz de Galicia, Marta era una niña tímida y lo sigue siendo. También discreta, agradable y educada, buena compañera y muy estilosa. Como anécdota cuenta Vázquez que, en aquel año de cuarto de la ESO, cuando no era obligatorio vestir de uniforme, Marta llevaba unos zuecos Birkenstock, lo más de lo más en Galicia. Entonces ya apuntaba maneras en su carrera creativa, un área en la que siempre se ha movido como pez en el agua.

Estudiante de notable alto, superaba las tutorías escolares sin el menor problema y con el apoyo firme de su madre. Completó su formación en el Aiglon College, un internado en Suiza, y después estudió Empresariales en la European Business School de Londres, donde se licenció.

Más allá de su formación académica y profesional, en la educación de Marta ha tenido un papel muy importante su abuela materna, de 93 años: «Es una mujer con una personalidad fuerte y con las cosas muy claras. Crió ocho hijos y pasó mucho tiempo con su nieta. Le hacía los vestidos de las muñecas, a pesar de que casi no tenía medios. Tiene un gran sentido de la estética, igual que Flora», contaba en 2015 a Vanity Fair una persona de su entorno más cercano.

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Un puesto en King’s Road

A finales del 2007, con solo 23 años, Marta Ortega se incorporó a Inditex, en esa línea formativa de Fast Track Rail (carrera rápida), y fue cuando aceptó un puesto en la tienda que Zara tiene en King’s Road, en Londres. A partir de ahí, siguió involucrándose en el negocio de abajo a arriba. Quienes conocen cómo trabaja —prosigue Sofía Vázquez— suelen decir que ella sigue el libro de estilo de su padre: «Pregunta y pregunta, y quiere saber y hacer». De hecho, el mantra no escrito en Inditex es «trabajo, trabajo, trabajo; empresa, empresa, empresa» y el primero en llevarlo a cabo es Amancio Ortega, que, a sus 86 años, sigue acudiendo a Arteixo a diario.

Inditex y su familia propietaria siempre han sido un auténtico búnker a nivel informativo.

Desde su primer matrimonio con el jinete Sergio Álvarez Moya, que ocupó la portada de la revista ¡Hola!, Marta Ortega ha sido una habitual de las páginas del corazón, bien por su presencia en eventos sociales o bien por sus elecciones para la moda. Con Álvarez tuvo su primer hijo, Amancio. Aunque la discreción caracteriza la vida de la sucesora, su perfil nunca ha sido tan privado como el de su padre, sobre todo desde que se casó con Carlos Torretta en 2018. Le había conocido dos años antes en Madrid. Su romance llevó a Torretta a abandonar Nueva York. Él estuvo ocupando puestos directivos relacionados con la publicidad y la moda hasta acabar desembarcando en Zara en septiembre de 2019. La pareja tiene una hija, Matilda, que nació en marzo de 2020.

A Carlos Torretta se le atribuye el hecho de que ella abandonara su vida tranquila en A Coruña y se fuera mostrando cada vez más en público. En este sentido, su boda ya supuso un antes y un después en la proyección pública de la pequeña de los Ortega. Ya en el día del enlace, por ejemplo, se permitió a la prensa internacional asomarse a un mundo, el de esta familia, hasta ese momento totalmente opaco. Los novios incluso distribuyeron una fotografía oficial de la ceremonia, realizada por Peter Lindbergh en su casa de A Coruña.

No fue hasta abril de 2022 cuando «la niña» se convirtió en presidenta no ejecutiva de Inditex en sustitución de Pablo Isla.

Inditex y su familia propietaria siempre han sido un auténtico búnker a nivel informativo. De hecho, más allá de las fiestas de la jet en las que se deja ver el matrimonio Torretta-Ortega, hasta el momento Marta solo se ha prestado a hablar con The Wall Street Journal para un reportaje que este reputado medio en el mundo económico publicó en agosto de 2021. En este reportaje, no solo parecía por fin dispuesta a tomar el relevo de su padre, sino también a mostrarlo públicamente. Con esta decisión, Marta rompía, además, por primera vez, una de las reglas sagradas de su progenitor: no conceder entrevistas a la prensa.

 

Relevo generacional

Por aquel entonces, ella no ocupaba todavía cargos en lo más alto de la cúpula de la compañía fundada por su padre (sí en las divisiones inmobiliarias del imperio Ortega). Tenía una importante presencia en el área creativa. Su padre tomó la decisión de auparla a la presidencia precisamente el verano de 2021, después de la entrevista a The Wall Street Journal. Pero no fue hasta abril de 2022 cuando «la niña» —como a Ana Botín, la han llamado así muchos años— se convirtió en presidenta no ejecutiva del gigante Inditex en sustitución de Pablo Isla, quien había permanecido en ese cargo durante 17 años. Isla se marchó de la multinacional coruñesa dejando unas cifras irrefutables: 7.000 tiendas en más de 96 mercados, frente a las 2.000 en una treintena de países cuando llegó a la compañía. En el paso al frente en la empresa familiar, Marta forma tándem con Óscar García Maceiras, consejero delegado. El relevo generacional en la presidencia del gigante coruñés ya estaba escrito y en marcha.

Se relaciona con una de las Onassis, o con quien sea, pues para algo es la hija de uno de los hombres más ricos del mundo.

Cuenta Anxo Lugilde, otro periodista gallego que ha seguido la trayectoria de Marta Ortega, que de ella pudiera pensarse que es la combinación entre una pija de A Coruña y una mujer de la jet set internacional, que se relaciona con una de las Onassis, o con quien sea, pues para algo es la hija de uno de los hombres más ricos del mundo. Pero, aunque haya tenido muchas estancias fuera y solo estudiase en A Coruña hasta cuarto de la ESO, su casa siempre ha estado en A Coruña, al lado de sus padres.

Así, no resulta extraño que toda la familia resida en el mismo edificio. Según la periodista Sofía Vázquez, junto a los amigos de la farándula, de la equitación o de la jet, Marta tiene un grupo de amistades de toda la vida de A Coruña. Es decir, que la vinculación de la joven con Galicia está fuera de toda duda. «Su grupo de amigos siempre la protege frente a los comentarios y cotilleos. Con ellos corre la San Silvestre y con ellos ha celebrado divertidas fiestas de fin de año, además de viajar o salir de cena», explica Vázquez.

 

Crecer en la opulencia

Hay que tener en cuenta que cuando ella nace, Amancio ya no es un dependiente de una camisería ni un comerciante que tiene una tienda de ropa en A Coruña, sino un empresario que está empezando su expansión, primero por Galicia y el mercado español. Por ejemplo, en 1984, año del nacimiento de Marta, se crea el primer centro logístico. Siendo ella una niña de 5 y 6 años, su padre abre las tiendas de París y Nueva York y ve que puede conquistar el mundo. Significa esto que la heredera creció ya en la opulencia, a diferencia de la otra rama familiar. Eso sí, con el freno siempre del carácter peculiar, campechano, o hasta pueblerino si se quiere, de su padre, un tendero de toda la vida que dio con la fórmula de la Coca-Cola de la moda de la mano del ejecutivo José María Castellano.

Siendo ella una niña de 5 y 6 años, su padre abre las tiendas de París y Nueva York y ve que puede conquistar el mundo.

A ojos de la sociedad gallega está claro que Marta es la consentida, la favorita de Amancio Ortega. El padre le da todo, como se ve en la construcción de un centro hípico en A Coruña, Casas Novas, con su correspondiente concurso, porque a Marta le gusta montar, es su pasión. Sobre su relación con su hermanastra Sandra, hija de Amancio y Rosalía Mera, poco se conoce y mucho se rumorea. En los círculos sociales y políticos coruñeses se dice que Marta y Sandra no se llevan bien, aunque resulta del todo imposible confirmarlo dada la cerrazón hacia la prensa por parte de ambas familias. De todos modos, Sandra ya tiene las acciones que heredó de la madre, recibirá una parte de su padre, se supone, y administrará la de su hermano, lo que le otorga un poder importante. Sandra, a diferencia de Marta, es mucho más como su padre: discreción total y máximo anonimato posible. Las únicas fotos que hay de ella son del entierro de la madre.

 

El rey del mundo

Resulta evidente que todo va orientado a que Marta Ortega tenga una posición inalcanzable. La heredera. En este sentido es bastante significativa la fiesta regalo que le organizó a su padre en el 80 cumpleaños. Ella ejerció de maestra de ceremonias y algo ideóloga del evento debió ser. Allí lo mostró como el rey del mundo, del textil, con el personal de las oficinas centrales, de tiendas y de fábricas haciendo la coreografía de felicitación. Son casi todas de España, pero también están en Milán y Hong Kong. Es el reflejo del poderío del imperio que ella vio crecer mientras iba haciéndose mayor.

Al cierre de este año 2022, la empresa logrará batir un nuevo hito histórico al alcanzar una caja neta superior a los 10.000 millones de euros. Parte de este éxito, según Inditex, se debe a la renovación en sus diseños de moda y a la excelente organización interna que ha llevado la empresa en los últimos meses, bajo la dirección de Marta desde el 1 de abril. En cierta medida, la vida de la hija menor de Amancio Ortega e Inditex han ido siempre en paralelo: la compañía sale a Bolsa cuando ella tiene 17 años, abre su tienda 5.000 cuando ella cumplía los 26… Y así hasta hoy. «He nacido y crecido en Inditex (…)», fueron las palabras que dirigió a sus trabajadores en su primer día como nueva presidenta del grupo. «Os pido vuestro apoyo y paciencia mientras sigo aprendiendo de todos cada día con el mismo entusiasmo y exigencia de siempre». Una Ortega por otro Ortega.