Es preciso comenzar esta reseña por el gran defecto del libro, entre otras cosas porque casi parece ser el único: parece un error haber optado, de entrada, por una edición de tapa dura. No por nada, sino básicamente por el peso. La atención se vuelca en los aspectos literalmente materiales por una razón precisa: las 568 páginas del cuerpo del texto, las 3 de agradecimientos, las 102 de notas y fuentes primarias, así como las 55 de bibliografía y las 27 de índice analítico del libro de Nicolás Sesma Ni una, ni grande, ni libre (Crítica, 2024), son todas ellas necesarias. Así que el único inconveniente que presenta es la dificultad del transporte del libro, que podría ser soslayada con una opción materialmente más llevadera.

Esta consideración trivial, lleva a la primera cuestión que atañe a este libro: la obra de Nicolás Sesma (Universidad de Grenoble) es un rastreo razonado, extremadamente completo, se diría que integral, de la dictadura franquista como proceso histórico. No es exactamente lo que se llama un libro de síntesis (expresión que a veces ha acarreado alguna que otra connotación negativa, sin razón, al parecer de quién escribe estas líneas) sino una apuesta interpretativa ambiciosa en la medida que intenta y consigue hilar una narración que tiene en cuenta el conjunto del arco cronológico de la dictadura, así como los ángulos desde los cuales la analiza y la explica. Y, aspecto aún más importante, lo lleva a cabo tomándose -como se explica más adelante- unas cuantas responsabilidades en la innovación de la interpretación de coyunturas y procesos.

Yendo ya a las razones más concretas porque desde aquí se cree que se trata de un libro que tendrá impacto en el panorama historiográfico sobre la dictadura, hay unas cuantas que vale la pena remarcar.

La primera tiene que ver, muy especialmente con un soberbio manejo de las fuentes. La cantidad de páginas dedicadas a las notas y a la bibliografía da una medida cuantitativa del nivel de excelencia. Sin embargo, en donde destaca realmente es en el aspecto cualitativo, en la medida en que el autor consigue rociar y vivificar el conjunto del texto con diferentes tipos de fuentes, que abarcan tanto las primarias como la multiplicidad de enfoques de lo que en las últimas décadas se ha publicado en torno a la dictadura.

La segunda razón tiene que ver con la calidad del texto, con su precisión y, a la vez, con su capacidad de ser atractivo tanto por un público general como por un público más entendido. En este sentido, resulta especialmente eficaz el uso que hace de las referencias fílmicas, narrativas o de la cultura popular. Por otra parte, se trata de una escriptura muy fotográfica: el recurso al relato de una imagen para tejer el hilo de la narración es especialmente destacado. Sólo para hacer un ejemplo: para explicar la importancia de los efectos de los planos de estabilización en la economía, la cultura y la propia estructura de la sociedad española, el autor empieza por recrear el famoso debate en la cocina de Jrushov y Nixon de 1959 en la exposición nacional de EEUU en Moscú, en el medio de los más modernos modelos de electrodomésticos. Cómo es sabido, Jrushov se quedó sorprendido de la elección de llevar como “logros del capitalismo” a objetos aparentemente tan triviales como aparatos domésticos en vez de cohetes. A la postre, como es bien sabido, la falta de disponibilidad de bienes de consumo fue una de las claves que explican la terrible pérdida de consenso dentro de la propia URSS en las décadas siguientes. Con este fogonazo visual -que conecta el contexto global al contexto español de una manera prácticamente instantánea-, Sesma es capaz de explicar de manera casi instintiva, la importancia que tendría la (relativa) mejora de las condiciones de vida de las clases medias en la longevidad de la dictadura franquista.

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