Cuando Joan y sus amigos cruzaban (si es que esto sucedió) el Paral·lel desde el Poble Sec, ya habían desaparecido lugares emblemáticos del Barri Xino que, a principios del siglo XX, convirtieron a Barcelona en uno de los epicentros del flamenco y la copla: la Taberna de Juanito el Dorado, el Portalón, el Pla de la Garça, el Manquet, la Taurina, la Criolla, El Eden Concert, el Café Alegría, el Saló Diana (que revivió una temporada durante la transición política), el Bar Esperanto, Cal Peret, El Bar Centro, el Gran Gilbert… El propio Paral·lel disponía por aquel entonces de una oferta de espectáculos que también rozaban la carne en distintos teatros, cabarés, y salas de baile.

Parece ser que a Joan y su grupo de amigos, cruzar el Paral·lel, dejando por unas horas el Poble Sec, les inquietaba. La curiosidad por lo prohibido siempre ha despertado en la adolescencia visitar zonas de cierto riesgo. Al grupo le gustaba darse un volteo porque podían ver, visitar el ambiente y los sitios que resistieron a la embestida de la represión franquista: el Villa Rosa, el London, el Bar Pastís, el Gambrinus, la Buena Sombre, Barcelona de Noche y la Bodega Bohemia.

Es posible que Joan, en estos espacios, escuchara flamenco, copla, boleros, tangos y otros géneros musicales de extracción popular. Es probable que a Joan le despertara interés lo que se cocía en el Xino y le permitía observar a personajes peculiares, estrafalarios, señoras de vida ligera, hombres vestidos con traje, camisa, corbata y algún que otro oropel de oro enganchado en la ropa, colgando de sus muñecas o exhibiéndolo en sus dedos.

En paralelo, Joan se fue nutriendo musicalmente escuchando la radio de la época, los consejos de su madre o comparando la calle Poeta Cabanyes con un barrio de Almería. El contacto del Joan adolescente con muchos andaluces que dejaron su tierra de origen y que se instalaron en su calle seguro que le influiría en sus letras y su música. Supongo que de esa conexión nació El meu carrer. Caminito de la obra, sería otro fruto de haber escuchado cante flamenco o copla a mujeres tendiendo la colada en los balcones de su calle, o bien, a los albañiles mientras mezclaban el portland.

El nacimiento de la Nova Cançó, alrededor de 1960, propiciado por algunos homenots, alrededor de 1960, como Lluís Serrahima, Claudi Martí, Ermengol Passola y otros, que además, supieron acompasarlo con la puesta en marcha de las discográficas Edigsa y Concéntric, más la posibilidad de actuar en la Cova del Drac, dio sentido a lo que pretendían sus impulsores: mostrar a la ciudadanía catalana que era posible dar a conocer, por razones sociales y políticas, canciones escritas en lengua catalana y ponerles música a modo de la canción francesa. El movimiento cuajó y la demanda de conciertos creció con rapidez. Como todo movimiento, al principio, los artistas en ciernes (por su juventud), hicieron piña, pero a medida que los componentes fueron madurando musicalmente, cada cual escogió su camino.

El caso de Joan es remarcable porque pronto decidió escribir sus canciones en catalán y castellano. De una manera natural, el poeta y músico del Poble Sec, graba y canta en sus dos idiomas. En aquella época, a pesar de las críticas de ciertos sectores políticos de Cataluña, Joan persistió en defender su libertad individual. Resistió y fue avanzando musical y artísticamente con unos textos, en la mayoría de los casos de creación propia, de una envergadura fuera de lo común. Joan también supo aguantar el tipo ante los que arremetían contra él por cantar en catalán.

En 1970, durante una de sus primeras giras en América Latina, declara que la copla y el flamenco le interesan mucho. «Bebo de esos dos géneros como fuente de inspiración; ahora bien, yo intento hacer música impregnada de mi personalidad». En la misma entrevista cita a Concha Piquer, Juanito Valderrama, Lola Flores, Pepe Marchena, Jarrito, José Menese, Fosforito, Paco de Lucía, Juanita Reina, Miguel de Molina y Angelillo. Estos dos últimos, represaliados por el franquismo, tuvieron que exiliarse a Argentina, Miguel en 1942 y Ángel en plena Guerra Civil. A Joan la copla lo transporta al flamenco. Al que escribe, le persigue un enigma: cuándo, cómo y porqué dos géneros que siempre se abrazaron, la copla y el flamenco, acabaron divorciados.

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Fue en 1969, cuando Joan graba en Zafiro-Novola La Saeta, un disco que dedica a Antonio Machado y donde canta uno de los temas más emblemáticos de su carrera. Para escuchar La Saeta de Joan, sólo hace falta pasearse por cualquier pueblo andaluz en Semana Santa. El año 1974 publica «Canción infantil», incluyendo uno de sus temas más estremecedores Romance de Curro el Palmo. La historia que Joan cuenta, digna de un poema de Lorca, a través de unos hexasílabos impecables, es la desgracia de un hombre vulgar, que se enamora de la persona equivocada. En 1978 graba a dúo con Manolo Escobar el pasodoble Que bonito es Badalona cuyo texto es obra de Joan.

Una de las coplas más querida, Antonio Vargas Heredia, un poema de Lorca que han versionado innumerables artistas, Joan la canta a dúo (post mortem) con Carlos Cano. Asimismo, Joan homenajea a Bambino, en el disco «Bambino por ti y por nosotros», que supone la querencia musical de figuras destacadas de la copla y que ayudaron a realzarla. Enrique Morente fue un artista del que Joan había estado pendiente desde los primeros 70. En 1971 el granaíno publica su homenaje a Miguel Hernández y el barcelonés lo hace un año después.

Amistad fecunda la que Joan mantuvo con Paco de Lucía. En agosto de 1979 realizaron un recital los dos juntos en la Plaza de Toros de Sant Feliu de Guíxols. Se conserva una grabación de Mediterráneo con el algecireño a la guitarra. Mediterráneo, canción icónica de Serrat que ha calado en varias generaciones. Cuatro puntales del flamenco en Cataluña: Pepe Motos, Edu Cortés, Tuto y Miguel de la Tolea lideran un espectáculo dónde participan un buen puñado de jóvenes flamencos catalanes. El núcleo del mismo gira en torno a Mediterráneo, quizá la canción más conocida de Joan.

El apego de los flamencos hacia Joan es indudable. En «Cantares, los artistas flamencos cantan a Serrat», algunas de sus canciones son versionadas por figuras relevantes del género: Duquende, La Susi, José Mercé, Carmen Linares, Miguel Poveda, Josemi Carmona, Tomatito, Montse Cortés, Paco Heredia, Mayte Martín, Diego Carrasco, entre otros.

Entre las apariciones televisivas de Joan junto a artistas de la copla y el flamenco cabe destacar: 1990, Camarón y Joan cantan La Saeta acompañados a la guitarra por Tomatito; 1990, programa Las Coplas de Canal Sur, Joan canta La niña de la puerta oscura de Quintero, León y Quiroga, copla que popularizó Concha Piquer; 1994 TVE 1, Homenaje a Juanito Valderrama, cantan a dúo Pena Mora los dos Juanitos; Homenaje a Lola Flores, Antena 3, Joan interpreta Pena, penita pena.

En el homenaje a Juanito Valderrama celebrado el 24 de junio de 1994, en la Plaza de Toros de las Ventas de Madrid, el único cantautor invitado es Joan. El resto del elenco son artistas de copla o flamenco: la Niña de la Puebla, Enrique Morente, Lola Flores, Adelfa Soto, José Menese, Juan Habichuela, Manolo Sanlúcar, Niño de Pura, Tomatito, Antonio Canales, Rocío Jurado, Carlos Cano, Gracia Montes, Manolo Escobar, Marifé de Triana, Rafael Farina y el cantante Joaquín Sabina y la dama María Dolores Pradera. Juanito Valderrama sufrió el exilio después de la Guerra Civil por sus ideas de izquierdas.

En septiembre de 1998, en el programa de TVE1, El Séptimo de Caballería, presentado por Miguel Bosé, Joan invita a Enrique Morente para interpretar juntos Cantares de Antonio Machado, acompañados a la guitarra por el Paquete. En el momento que la productora del programa conecta con Morente, estábamos ensayando en el Taller de Músics un proyecto con las Voces Búlgaras, «Angelite». Teníamos pocos días para ensayar el espectáculo conjunto que se debía estrenar en el Pórtico de la Catedral de Barcelona dentro de la programación de las fiestas de la Mercè. En medio del ajetreo, Enrique Morente me comunica que ha de marchar a Madrid un día con el Paquete para participar en directo en el programa de TVE 1 porque lo había solicitado Joan. Un día menos de ensayos no era plato de mi gusto y así se lo hice saber a Morente. El maestro me convenció: «Luisico, yo no le puedo decir que no a Juan Manué, porque es de los artistas más importantes que tenemos, además somos colegas y amigos».

En este relato, en un momento u otro, se debía resaltar a Joan Albert Amargós, compositor, arreglista, músico y un artista muy querido y respetado por toda la profesión, también por los flamencos. Según mi opinión, Amargós ha sabido establecer complicidades con los artistas que ha trabajado sin segmentar a los flamencos de los de la Nova Cançó. Ha sido el puente por dónde han cruzado unos y otros. Del mundo de la cançó, sus composiciones, arreglos u orquestaciones, han coloreado la música de Quico Pi de la Serra, Ovidi Montllor, Joan Manuel Serrat, Guillermina Mota y Dolores Lafitte.

Si, como decía Enrique Morente, ser flamenco es una actitud, no hay duda de que Joan Manuel Serrat es un flamenco cabal y un genial hacedor de coplas.

Es así como pudimos ver y escuchar en el capítulo dedicado a Barcelona del programa Caminos del flamenco (TVE2) de enero de 2022, presentado por Soleá Morente y Miguel Poveda, cómo Serrat introduce La Saeta, y Miguel Poveda la canta.

El Noi del Poble Sec siempre reivindicó a Antonio González, El Pescaílla, uno de los precursores de la rumba catalana, género que une Barcelona con La Habana y La Habana con Barcelona, la ida y la vuelta que al igual que la rumba catalana, también aporta al flamenco, la vidalita, la guajira, la colombiana, la petenera y la milonga.

Los homenots que idearon el movimiento de la Nova Cançó, se fijaron en la canción francesa para potenciar que surgieran canciones populares en catalán. Una idea necesaria y bien ejecutada. Ahora bien, ¿por qué razones y en paralelo al nacimiento de la Nova Cançó (1960), no se pensó en realizar la misma operación con la rumba catalana, género propio y que surgió diez años antes (1950)?

Otro misterio: ¿por qué tampoco se pensó en los sones y músicas que surgen del mar Mediterráneo?

Joan participó en el movimiento de la Nova Cançó, como tantos otros artistas, pero no lo hizo bajo un trayecto unidireccional. Muy pronto Joan supo captar la música que se escuchaba en su barrio y en su casa. De esta manera abrió su concepción musical a las influencias hispánicas y mediterráneas.

Para acabar, me gustaría incitar a la actual generación de jóvenes flamencos catalanes a que se animen a musicar y cantar un ramillete de canciones de Serrat: Pequeñas cosas, El meu carrer, Pueblo blanco, La tieta, Ara que tinc vint anys, Conillet de vellut, Lucía…