El omfalo u ombligo del mundo, el nife o centro de la tierra o, más coloquialmente, el rovell de l’ou (el núcleo) de la Barcelona de Manolo Vázquez Montalbán (MVM) se encuentra, como sabe cualquier lector suyo, en el número 11 de la calle de los Botella, donde hoy podemos ver una placa con su nombre; un edificio, construido «dos años antes de la publicación del Manifiesto comunista, en un evidente gesto de optimismo histórico por parte del constructor».

Esta calle, situada entre la plaza del Pedró y la calle de la Cera —allá donde la Cera ancha se convierte en estrecha, dejando atrás Can Lluís—, así como sus alrededores constituyen el mundo al que el escritor y sus personajes acaban volviendo o acaban recordando, a pesar de sus idas y venidas. Así, la cita anterior —mezcla de connotación política e ironía— pertenecía a Asesinato en el comité central (1981), novela que, como es sabido, sucede básicamente en Madrid.

El mundo mencionado aparece de forma recurrente en el ciclo de Carvalho, pero hay algunas obras donde adopta un significado emblemático: los cuentos «1945» y «Desde los tejados», una parte de El pianista y en poema «Nada quedó de abril», en cuanto a la literatura de creación y, en el ámbito del ensayo, también en Barcelonas.

«1945» es el texto literario en prosa más antiguo de MVM. Apareció en 1969 en el libro Recordando a Dardé y, años después, en Pigmalión y otros relatos (1987). En esta segunda edición llevaba la fecha de 1965, que tenemos que considerar la de la redacción. Se trata de un cuento que tiene un absoluto carácter fundacional en cuanto a su mundo literario y que mezcla un estilo costumbrista y una adscripción a la que después se denominó «literatura de la memoria», sobre todo a partir de la obra de su amigo Juan Marsé. Se trata, además, del único relato breve donde estos dos elementos están perfectamente trabados y donde la memoria se desdobla en personal e histórica.

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