Hispanista de referencia

El historiador Paul Preston (Liverpool, 1946), catedrático de la London School of Economics (LSE), ha publicado otro libro sobre el gran tema que ha ocupado su carrera: la Guerra Civil de 1936. Arquitectos del Terror (en catalán y castellano) habla de seis hombres del séquito de Francisco Franco que crearon un enemigo ficticio con el «contubernio judeo-masónico-bolchevique». En el sexteto biografiado destaca un gran mentiroso, el catalán Joan Tusquets Terrats, quien con el padre Josep Maria Bulart, Joaquim Guiu y los cardenales Isidre Gomà y Enric Pla Deniel, hijos de la burguesía catalana, formaron una camarilla clerical franquista que superaba con creces la del padre Claret en torno a Isabel II en el siglo XIX.

 

La retórica política de la anti-España ha vuelto. Pablo Casado asiste a una misa por Franco y la mayoría amplia que trata de organizar Yolanda Díaz parece el Frente Popular del 36. ¿Es todo una coincidencia o la historia se repite?

Hoy me ha sorprendido leer que en Alicante han destrozado un monumento a las víctimas de un bombardeo franquista. Hay coincidencias con el 36, pero no veo venir un golpe de Estado ni una guerra civil dentro de la Unión Europea. Para atacar al Gobierno socialista se hacen muchas acusaciones absurdas, como que es el peor gobierno en 80 años, cuando hubo otro, el del general Franco, que mataba a decenas de miles de personas y, que yo sepa, Pedro Sánchez no ha matado a nadie. Me parece absurdo lo que se dice, pero hay algunos que tienen ganas de enredar.

 

Usted llega a la conclusión de que el contubernio judeomasónico-bolchevique era una ficción. ¿Qué era entonces «la unidad de destino en lo universal»?

Otra bobada, de esas ocurrencias que no vale la pena analizar, retórica vacía, cosas del franquismo…

 

¿José María Pemán, uno de sus biografiados, consiguió limpiarse su pasado franquista?

Si hiciéramos una liga de blanqueadores, empatarían Pemán y Tusquets, y les seguiría Queipo de Llano, que se esforzaba en la guerra para ocultar lo que había hecho antes. Queipo, como Mola, estaba muy orgulloso de las matanzas que perpetraba. Mola murió en 1937, no tuvo la oportunidad de blanquearse. El padre Tusquets era muy mentiroso; catalanista antes de la República, en los años 30 denigró al catalanismo; en los 40 se moderó, pero incluso Francesc Cambó le reprochaba sus mentiras.

«En el año 34, el padre Tusquets visitó el campo de concentración de Dachau: le pareció una maravilla.»

En el año 34, Tusquets visitó el campo de concentración de Dachau: le pareció una maravilla. Luego dijo que él lo había denunciado: una mentira total. Pemán se reinventó como monárquico liberal; negaba haber pertenecido a la Falange, pese a que había sido miembro del Consejo Nacional, llevado el uniforme y propagado el antisemitismo, los asesinatos y las dudas sobre la muerte de Lorca.

 

¿El padre Tusquets y Joaquim Guiu, junto con el padre Bulart, confesor de los Franco, y los cardenales Isidre Gomà y Enric Pla Deniel, formaron el contubernio catalán del franquismo?

Un poco. La burguesía catalana se sentía amenazada, como los terratenientes andaluces, por las reformas de la República, por el estallido de la guerra y por lo que hacían los anarquistas en Barcelona. Yo critico mucho a Tusquets, pero hay que decir que dos hermanos suyos murieron luchando en Barcelona y que le mataron a un cuñado, y eso también tiene que ver con su posición, aunque él ya había hecho campaña contra los masones y estaba implicado en el golpe militar cuando la muerte llegó a su familia.

 

En las redes hay una foto de Carmen Polo y el padre Bulart saliendo del hospital de visitar a Franco en el año 75. ¿Cuándo empezó su relación?

Hacia el 36, en Salamanca o en Burgos. Había mucha camarilla catalana alrededor de Franco, pero eso no aplacó la represión en Cataluña.

 

¿Qué peligros implicaba la República?

Los derechos de las mujeres, por ejemplo. Los militares eran muy machistas y también contrarios a la Reforma Educativa. Aguilera dice que educar a los pobres es peligroso y escandaloso. Pemán, al frente de la Comisión de Cultura, purgó a 16.000 docentes enviándolos al pelotón de fusilamiento, a la cárcel o a una marginación sin trabajo.

 

¿Todavía se asocia la República a la izquierda y la monarquía a la derecha?

Nada es blanco o negro. Entre los republicanos había católicos como Alcalá Zamora, Miguel Maura o el cardenal catalán Vidal i Barraquer, que era conservador y liberal. No se puede generalizar.

 

Al abuelo del general Mola lo mataron los carlistas en el siglo XIX por ser liberal; el nieto se dedicó en el siglo XX a matar republicanos. ¿La espiral de violencia recorre toda la historia de España?

PUBLICIDAD
Neix DFactory Barcelona, la fàbrica del futur. Barcelona Zona Franca

En el XIX y el XX la violencia no cesa. Ahora hay ciudadanos que no quieren saber nada de ello y otros que quieren saber más. Yo encuentro que hay más odio en la derecha que en la izquierda, pero a la mayoría de la gente le da igual.

 

Hace poco murió Almudena Grandes y un tuit de Vox Vicálvaro decía: «Con odio has vivido y con odio has muerto».

Horroroso.

 

Los misterios de la guerra, como la muerte de Mola (accidente o asesinado) o la cifra aproximada de víctimas, ¿cree que podrán aclararse algún día?

Sobre la muerte de Mola, no puede saberse con claridad cuál fue la causa del accidente del avión. Hubo circunstancias que despertaron sospechas, como por ejemplo las prisas de Franco para incautar sus papeles, o el hecho de que en la víspera del accidente se descubriera un complot para atentar contra él. En cuanto al número de víctimas, solo se conoce de forma aproximada: un mínimo de 200.000 civiles —50.000 en zona republicana, 150.000 en zona franquista—; en los frentes, alrededor de 300.000. En total, medio millón.

 

Las peculiares relaciones de Queipo con su hija Maruja, que iba armada por Roma, ¿qué nos dicen de él?

Queipo tenía una relación muy estrecha con su hija Maruja, tan estrecha que preocupaba a su mujer. Lo que sabemos de esta relación sale de la biografía de Ana Quevedo, hija de Maruja.

 

¿La búsqueda del gen rojo por parte de Antonio Vallejo Nájera, financiada por Franco, era una imitación de la búsqueda de la pureza racial de los nazis?

Estas ideas que vinculaban biología y política estaban de moda en los años 30. Aun así, Nájera no llegó a los extremos genocidas de los nazis con intervenciones quirúrgicas. Yo quería escribir un capítulo sobre Vallejo, pero no encontré suficiente información sobre su vida, y sus libros son muy pesados.

 

¿De dónde les sale la brutalidad a todos estos personajes? Aguilera, el mensajero, acabó matando a sus hijos.

Aguilera se embruteció en la Primera Guerra Mundial, en el frente del este, entre Alemania y Rusia; otros, como Mola, en las guerras de África. Ante los cadáveres amontonados se pueden sufrir crisis nerviosas o trastornos mentales. Hay otros que disfrutan, a los que les gustan las carnicerías humanas, porque han interiorizado la brutalidad y asumido el horror con placer. Se podría decir que las barbaridades forman parte de la guerra, solo que en las guerras civiles son contra tus conciudadanos.

 

¿El pacto del Silencio y la ley de Memoria Histórica han sido positivos para hablar de la guerra?

De 1975 a 1982 sí, porque había mucha oposición armada a la democratización: las fuerzas armadas, la Guardia Civil, la Policía Armada y docenas de falangistas con permiso de armas. Había un consenso social para no remover el pasado. En los 90 no sé si hacía falta el pacto. La ley de Memoria Histórica llegó tarde y con pocos medios.

 

¿Cree que Manuel Fraga no fue presidente del gobierno —con tres intentos— porque los españoles tienen memoria?

Y menos mal, porque con lo que hacía como ministro de la Gobernación, con Suárez, en el País Vasco… El PP no llegó al poder hasta el 96, con Aznar.

 

Ningún gobierno ha resuelto el problema catalán. Mariano Rajoy aplicó el 155. ¿Cree que la Mesa de Diálogo logrará algún acuerdo?

Eso está complicado. Para conseguir el derecho a decidir, primero hay que convencer al gobierno de Madrid. Segundo, hace falta que el gobierno de Cataluña fije por qué mayoría se aprueba, si por un 60 % o un 70 %, como en Quebec, porque en una decisión de semejante alcance no vale el 50 % más uno; tercero, hace falta que el resultado se apruebe en todo el Estado, y, finalmente, no creo que la Unión Europea aceptara una Cataluña independiente porque se opondrían países como Bélgica, Francia, Italia o Alemania, y sin unanimidad no se podría hacer.

 

¿Se opondrían para que no cundiera el ejemplo?

Precisamente por eso; desde Bélgica hasta Francia, por temor a los independentistas bretones.

 

Dejando de lado a Jordi Pujol, ¿la gran decepción de la democracia española ha sido Juan Carlos I?

Por las razones que sean, si él quería permanecer en el trono, tenía que adoptar la democracia, y eso lo hacía muy bien; da igual si estaba convencido o no. Durante los años de la transición hacía lo que interesaba tanto al país como a él.

«Si Juan Carlos I quería permanecer en el trono, tenía que adoptar la democracia, y eso lo hacía muy bien; da igual si estaba convencido o no.»

Por lo que ahora se sabe gracias a la justicia suiza y a la prensa extranjera, lo que le interesaba era hacer fortuna utilizando la dirección del Estado. ¿Eso no es corrupción, por muy campechana que sea?

Por supuesto que lo es.

 

En junio de 1977 Juan Carlos ya pidió —y recibió— 10 millones de dólares al sah de Persia como «contribución al reforzamiento de la monarquía española» según dice la carta publicada en La Transición oculta (ni modélica ni pacífica). ¿No cree que las «irregularidades» del jefe de estado comenzaron mucho antes?

No tengo ni idea de eso, no puedo opinar.

«La llegada de la democracia fue un milagro, pero después ha generado una ola de corrupción en la que puede incluirse la monarquía.»

Si el jefe de Estado se salta la ley, utiliza la institución para corromperla y se aprovecha para ganar dinero… ¿eso no es un delito? ¿No debe responder como el resto de los ciudadanos?

La Transición fue difícil. Yo no sé lo que había detrás, habría que ser psiquiatra para saber de dónde le sale la codicia, quizá se podría relacionar con la infancia y la adolescencia que tuvo. La llegada de la democracia fue un milagro, pero después ha generado una ola de corrupción en la que se puede incluir la monarquía.

 

Cuando biografió al rey, dijo que no quería conocerle porque al hacer amistad se pierde la objetividad. ¿Sabía que era un personaje mujeriego y fraudulento?

Yo le había saludado en un besamanos. Me dijeron si quería entrevistarlo a cambio de mostrarle el manuscrito antes de publicarlo, y yo dije que nanay. Sabía que era mujeriego antes de casarse y que había enredos con Bárbara Rey y Marta Gaya, pero poco más.

 

«Yo soy de clase trabajadora. Por el tipo de educación, trabajo y nivel de vida alcanzado, conozco el mundo de la clase media, pero soy un tránsfuga.»

 

Hablemos de usted. ¿En esta sociedad tan clasista dónde se sitúa?

Yo soy de clase trabajadora. Por el tipo de educación, trabajo y nivel de vida alcanzado, conozco el mundo de la clase media, pero soy un tránsfuga.

 

Ha citado la educación. Aquí la mayoría sabe a qué universidad fue Boris Johnson; en España, poco saben a cuál fue Pedro Sánchez. ¿Qué hacía usted en Oxford?

Gané una beca. Era poco frecuente para un chico de clase obrera del norte. En Oxford había muchos como Boris Johnson: odiosos. Las opciones eran: o los imitas, lo cual habría sido falso, o les plantas cara. Yo tenía la lengua afilada; los de Liverpool tenemos fama por nuestro mordaz sentido del humor.

 

¿Y cómo llegó a la Guerra Civil española?

A través de Hugh Thomas, en la Universidad de Reading.

 

Es un tema que ha copado su trayectoria profesional. ¿Se arrepiente?

No, en absoluto.

 

¿Es del Barça o del Madrid?

Soy de Liverpool, pero no del Liverpool, sino del Everton.

 

Este hombre corpulento es un toffee, como se conocen los de Everton, el barrio de Liverpool donde se fundó el club de fútbol, en 1878, junto a dos tiendas de dulces. Todos los caminos llevan a la historia.