En los primeros tiempos de la pandemia, las conmemoraciones del ciento setenta y cinco aniversario de los nacimientos de Àngel Guimerà (6-V-1845) y Jacint Verdaguer (17-V-1845) fueron canceladas o reducidas a una mínima e inevitable expresión. Una situación muy diferente de la que se produjo cuando la Sociedad Verdaguer organizó veinte años atrás El Segle Romàntic, con un amplio apoyo político-cultural institucional, para recordar el ciento cincuenta aniversario del nacimiento de ambos escritores, y el centenario de la muerte del crítico Josep Yxart, con actividades diversas en Barcelona, Folgueroles, Tarragona, Vic y El Vendrell.

En las postrimerías de la dictadura, ciñéndome a Guimerà, el cincuentenario de su muerte fue ampliamente acogido por la prensa periódica y especializada desde una vertiente estética y literaria con frecuencia crítica por parte de algunos. Con excepciones, se cuestionaba el valor de su producción, centrándose especialmente en la obra dramática, que era tildada de anticuada y criticada por no responder a los parámetros estéticos, ideológicos y políticos de las décadas de los 60 y 70, lo que conllevaba una ausencia escénica muy significativa. La última representación profesional con todas las de la ley durante la dictadura fue la de Maria Rosa, en versión de Juan Germán Schroeder y bajo la dirección de Esteve Polls, con Núria de Espert como protagonista, en el Grec y el Teatre Talia en 1963. Con la acción situada en la época del montaje, como si se tratase de una obra de Tennessee Williams o Arthur Miller, fue mejor acogida por el público que por la crítica. Un año más tarde, Armando Moreno dirigió la película, ambientada en la época de Guimerà, con su mujer, Núria Espert, y con Paco Rabal como reclamo.

Hoy en día, partiendo de El Segle Romàntic (1995), la memoria y la significación literaria de Guimerà se han incentivado, al menos en el marco de la investigación y el estudio de su obra. Citaré algunos datos: la recepción de su teatro en Madrid a cargo de Joan Martori (1995); el tratamiento de la tragedia y el drama por parte de Ramon Bacardit (2009), que acaba de publicar una «Primera lliçó» sobre la vida y la obra de Guimerà (2023); la edición de la Poesía completa, a cargo de Blanca Llum Vidal (2010), con un texto de Arnau Pons, que implica un gran avance respecto a la apuesta de Pere Gimferrer en la Antologia poètica de 1974; la historia de la candidatura al Premio Nobel que compartí con Dan Nosell, profesor de la Universidad de Uppsala (2011); los seminarios que el Ayuntamiento del Vendrell, con el apoyo de la Sociedad Verdaguer, le dedica desde 2016; las ediciones de diversas piezas de su teatro en un volumen de Deu obres (2020), con estudios de Toni Sala y Ramon y Bacardit: una  selección de textos, que aparte de Maria Rosa, Terra baixa y La filla del mar, debe ser recuperada para la lectura y para una posible representación.

Para leer el artículo completo escoge una suscripción de pago o accede si ya eres usuario/suscriptor.