Innovación, calidad y orientación al servicio son los atributos clave del posicionamiento de Renfe en su nueva etapa como operador ferroviario internacional.

Renfe se enfrenta a unos retos nuevos. Ya no es una marca estrictamente española sino una empresa y una marca global que se toma muy seriamente el papel que representa en Cataluña, España y, cada vez más, en otros países.

El 175 aniversario del primer ferrocarril en la Península, entre Barcelona y Mataró, que se conmemora este año, es una buena oportunidad para evocar el itinerario de la compañía y, también, para proponer una visión panorámica de sus ambiciosos proyectos actuales.

 

Una experiencia muy particular

Renfe no se constituyó hasta 1941, dos años después del final de la guerra civil, pero es evidente que la empresa es la depositaria de la experiencia ferroviaria española. Una experiencia muy particular si se tienen cuenta sus características más destacables: una red de gran extensión, la coexistencia de diferentes anchos de vía, un territorio orográficamente muy difícil y la enorme evolución económica, política y social que ha registrado el país.

Los aspectos más estratégicos de Renfe en su desarrollo reciente han sido su apuesta por los servicios públicos, llevando a cabo la mayor compra de la historia de la compañía para trenes de Cercanías y Media distancia, la apuesta por la innovación y la digitalización con programas como Trenlab o la plataforma integral de movilidad, Doco. También, el desarrollo de sus servicios AVE y Avlo. Estas palancas han conducido con toda naturalidad a la posición de líderazgo de Renfe como uno de los operadores con más experiencia en este sector en todo el mundo.

En el caso de la experiencia española, es destacable que la compañía opera unas líneas de alta velocidad que han tenido que adaptar las prestaciones técnicas del material rodante a la realidad de los desniveles considerables de las rutas españolas al atravesar el país tanto de norte a sur como de este a oeste. La Meseta, que tiene un altura mediana de 650 metros, plantea unas demandas precisas en su acceso desde todos los cuadrantes. Aquí, la compañía ferroviaria ha tenido la oportunidad de trasladar a los trazados de alta velocidad la competencia adquirida al operar durante décadas una diversidad de líneas de montaña muy exigentes.

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Neix DFactory Barcelona, la fàbrica del futur. Barcelona Zona Franca

 

Vocación de protagonismo en Europa

La vocación de Renfe de protagonismo en la nueva época de renacimiento ferroviario que se está abriendo en Europa se ha puesto de manifiesto bien recientemente con el éxito extraordinario de la nueva línea Barcelona-Lyon complementada inmediatamente por la Madrid-Marsella. Tanto la una como la otra refuerzan muy sustancialmente la conexión ferroviaria de Barcelona con una diversidad de ciudades del sur de Francia, algunas tan atractivas como Avignon,  Nîmes, Perpiñán, Aix-en-Provence, Montpellier, Narbona o Béziers, por no hablar de la propia Marsella. En estas dos rutas, la compañía ha hecho un esfuerzo considerable para proponer unas tarifas muy agresivas en un entorno particularmente competitivo.

 

La estación de Mataró en octubre de 1948, durante la llegada del tren del centenario, en la conmemoración del primer ferrocarril que circuló en la península. Archivo ADIF. Archivo Histórico Ferroviario (AHF). Foto de José Caballé.

La estación de Mataró en octubre de 1948, durante la llegada del tren del centenario, en la conmemoración del primer ferrocarril que circuló en la península. Archivo ADIF. Archivo Histórico Ferroviario (AHF). Foto de José Caballé.

 

La Estación de Francia, una puerta a Europa

Es sugerente recordar cuál es el nombre de la principal estación de trenes de Barcelona, es decir, la Estación de Francia, una referencia que fue para muchos barceloneses, catalanes y españoles la puerta de entrada a Europa en unos años, justo antes de la primera guerra mundial, en los que no era necesario el pasaporte para desplazarse por el continente. Así lo pudo experimentar Gaziel en su fuga de juventud a Paris. Y en otra área del espacio europeo lo vivieron escritores como el mismo Stefan Zweig. Las conexiones transfronterizas de Renfe, ahora en solitario, confirman el principio de un retorno en una Europa trabada por los ferrocarriles como lo describe Orlando Figes en su monumental obra The Europeans: Three Lives and the Making of a Cosmopolitan Culture. Los trenes, en definitiva, hicieron Europa.

Renfe ha penetrado también en el corazón ferroviario de Europa central al entrar con un cincuenta por ciento del capital en Leo Express, una compañía privada checa que opera no solo en la República Checa sino también en Eslovaquia y Polonia. Leo Express es una compañía que tiene experiencia en Alemania y que abre por lo tanto unas perspectivas de ampliación de la actividad de Renfe en un ámbito muy estratégico del continente.

Con su apuesta de crecimiento en Europa, Renfe está ahora en condiciones de contribuir a recuperar la densidad y la funcionalidad de la red ferroviaria continental y de tener un protagonismo relevante. De hecho, la compañía se está adaptando con decisión y capacidad a las circunstancias actuales de redefinición de la permeabilidad de las fronteras.

 

Propuestas industriales innovadoras

Pero la apuesta central por Francia y Europa no es el único vector del crecimiento internacional de Renfe. Es relevante destacar que la compañía tiene en la línea de alta velocidad que une los dos principales lugares sagrados de Arabia Saudí, es decir La Meca y Medina, la Haramain High Speed Railway, una capacidad extraordinaria de demostración en un territorio que se esfuerza en conectarse a la modernidad. Se trata de una línea de 473 kilómetros de longitud, electrificada, que puede mantener una velocidad comercial de 300 km/h a pesar de  las dificultades especiales que supone el entorno desértico. En esta ruta, la compañía asegura un mínimo de 40 frecuencias diarias, pero que puede llegar a los 130 movimientos en periodos punta.

Es muy destacable la contribución que ha hecho Renfe al desarrollo de una experiencia industrial propia que tiene unas posibilidades reales de proyectarse internacionalmente. Es una nueva fortaleza que se ha definido claramente con su posición de liderazgo en el proyecto Haramain. En particular, Renfe ha acumulado una notable experiencia en la integración de materiales de fabricantes y tecnologías diversas. En este marco, es patente que Renfe ha hecho una contribución muy destacable a la consolidación de la imagen de España como país exportador de servicios sofisticados, de propuestas industriales innovadoras y de un sector de construcción de material ferroviario muy competitivo.

 

También Norteamérica

Otra apuesta por la alta velocidad en un entorno especialmente exigente es el proyecto de bullet train que tiene que unir en menos de 90 minutos los 386 kilómetros que separan las ciudades de Houston y Dallas/Fort Worth, en Texas. Renfe es el socio estratégico de Texas Central en un proyecto que aspira a dar forma a una réplica del tren japonés Tokaido Shinkansen y que constituye una novedad de innovación absoluta en el panorama ferroviario de Estados Unidos. La compañía española está participando en el desarrollo, diseño y definición de los sistemas constructivos y de la operativa comercial.

Destacable es igualmente la opción para participar como operador en la sombra del Tren Maya, en México. Renfe está participando activamente en la puesta en marcha del proyecto, contratada por el Fondo Nacional de Fomento del Turismo. Es un contrato que implica la definición final del proyecto, el apoyo en la fase de construcción y también la supervisión de la fabricación, entrega y activación del material rodante, y de todos los sistemas de gestión y control. Es una línea de unas dimensiones considerables, 1.525 km., que unirá Palenque con Cancún y que comprenderá un total de 28 estaciones.

Después de 175 años del Barcelona-Mataró, los proyectos de Renfe garantizan que tanto Barcelona, como Cataluña y España estarán asociadas al resurgimiento ferroviario de Europa.