Nacido en Buenos Aires en 1937, Humberto Rivas llegó a Barcelona poco antes del golpe de Estado de Videla en Argentina, y se convirtió en un autor de gran relevancia para la fotografía catalana contemporánea. Pronto abrió un estudio de fotografía publicitaria y se empezó a relacionar con los movimientos fotográficos experimentales a través de la revista Nueva Lente. Bodegones, fachadas de comercios decadentes, paisajes urbanos nocturnos y diurnos, retratos de personajes de Cataluña y de personas anónimas… la suya era una mirada vanguardista que detrás del objetivo no se ceñía al documental estricto.

Rivas, que creía en el potencial artístico de la fotografía, sacudió el realismo imperante desde los años de la posguerra. Autor prolífico, cultivó con especial interés dos grandes temas: el retrato y el paisaje. El primero, lo trabajaba bajo la premisa de capturar la persona tras el personaje —su arraigo en Barcelona coincidió con el afloramiento de personalidades ligadas a la política y a la cultura catalanas, a las que fotografió mientras crecía su renombre. Los espacios urbanos decadentes y vacíos son los preferidos por el Rivas paisajista que, a la manera de un Edward Hopper fotógrafo, nos habla de la presencia desde la ausencia.

En 1996, recibe el premio Ciutat de Barcelona y un año más tarde el Premio Nacional de Fotografía otorgado por el Ministerio de Cultura; días antes de recibir la Medalla de oro al mérito artístico de la ciudad, en 2009, Rivas muere en Barcelona. Las fotografías que componen este álbum forman parte de su fondo, depositado desde hace unos años en el Archivo Fotográfico de Barcelona en régimen de comodato, y adquirido el pasado mes de febrero de manera definitiva por el Ayuntamiento de la ciudad, que asegura así su conservación, custodia y difusión para generaciones futuras de una obra que supo retratar una época y sus protagonistas desde la experimentación.