Han pasado cosas desde que escribí mi artículo en Política y Prosa sobre el tránsito del Barça de ser más que un club a ser un club más. Aunque lo que escribí no desentona con lo que ha pasado después, no podía prever toda la polémica posterior sobre el presunto soborno arbitral.

Parece que si dices que las directivas del Barça han incurrido probablemente en un grave caso de corrupción, estés diciendo que los títulos de la época gloriosa se ganaron por los árbitros y no porque el equipo fue mejor. En realidad, toda la evidencia apunta a que el Barça tenía el mejor equipo, y que sí hubo un caso grave y continuado de corrupción que debe avergonzar a quienes estuvieron implicados (aunque corresponderá a la justicia acabar emitiendo un veredicto). La debida presunción de inocencia no impide valorar lo que se sabe, ni impide valorar la gestión que el club y otros agentes están llevando a cabo sobre el escándalo que nos ocupa. Pero que el Barça tuviera el mejor equipo no es un atenuante para los dirigentes de la época, porque si el Barça tenía el mejor equipo es por razones que no tienen nada que ver con su gestión. Al contrario: en lugar de utilizar los años buenos para construir un futuro sólido y estable, hoy su gestión está siendo analizada como un estudio de caso sobre cómo NO preparar el futuro.

Es posible a la vez: i) Que el Barça ganara muchos títulos (entre 2005 y 2015) porque era el mejor ii) Que los directivos de esa etapa y de la actual sean unos incompetentes o peor. iii) Que el Barça participara en una transacción corrupta con un responsable arbitral.

Sobre la primera afirmación, el Barça no solo ganó en España (donde presuntamente corrompía a los árbitros) sino también en Europa (donde no hay ninguna evidencia de que lo hiciera), y sus jugadores ganaron con España dos Eurocopas y un Mundial entre 2008 y 2012 (y Messi la medalla de oro olímpica en el 2008 con Argentina). Tres jugadores de la cantera, que llegaron al club antes que Laporta a la presidencia, subieron al pódium del Balón de Oro en 2010. El Barça sencillamente tenía a los mejores jugadores (la mejor generación de jugadores españoles de la historia, y el mejor jugador del mundo en sus mejores años). Al Barça no le hacía falta ninguna ayuda arbitral.

Sobre la segunda afirmación, que no hayan ido a la cárcel o que hayan ido injustamente no significa que no haya aspectos muy inquietantes sobre la gestión de todos (todos, aunque quizás no por igual, y por mucho cainismo que haya entre ellos) los presidentes del siglo XXI, y sobre sus relaciones con personajes oscuros. A ellos habría que añadir al principal ejecutivo del Manchester City, Ferran Soriano, cuyo club está siendo investigado en el Reino Unido por vulnerar el Fair Play Financiero. Pero lo peor es que el Barça es hoy uno de los clubs peor gestionados, que no ha renovado el estadio a tiempo, y al que el shock de la pandemia pilló en el peor momento. El fútbol mundial y el español han dado muestras de corrupción abundantes y graves durante las últimas décadas. Todo parece indicar que personas relacionadas con el Barça no sólo no eran ajenas a estas muestras, sino que no desentonaban para nada en ese paisaje.

Sobre la tercera afirmación, parece que nadie discute que durante unos 20 años el VP de los árbitros recibió más de 7 millones de euros en dinero opaco del Barça. Lo que se discute es para qué sirvieron. No se siguieron al pie de la letra las instrucciones públicas de Piqué sobre cómo hay que corromper para que no se sepan estas cosas (se agradecen), pero casi, porque años de auditorías profesionales no alertaron de los pagos. Y a casi un mes de saberse la noticia, nadie ha sabido dar una explicación; al contrario, se ha echado mano de la caja de herramientas habitual: victimismo, caza de brujas, pelotas fuera, esperar que la pelota nos libre de dar explicaciones…

Todo ello en medio del “gambling for resurrection” de las palancas y la financiación incierta de las obras del estadio, con un rescate y un cambio en la naturaleza del club como horizontes (y no por culpa de enemigos internos o externos, sino por culpa de una pésima gestión continuada). Como tras años de indolencia y defensas a tiempo parcial, ahora parece que hay un grupo de jugadores que se dedican a tiempo completo y se juegan el físico en los partidos, tenemos una alta probabilidad de ganar la Liga y la Copa (aunque estemos más lejos de la élite europea), y a ver entonces quien le pide cuentas a Laporta.

La actitud de socios y numerosos columnistas deportivos (que coinciden en el absurdo de salivar con el retorno de Messi) no deja de ser un tanto chocante, como si sólo importara ganar la Liga este año. ¿No deberían pedir cuentas por lo que se ha hecho con el dinero del soci y por lo que se ha hecho y se sigue haciendo por menoscabar la reputación del club, en el peor momento de su historia? Laporta (el del asado con Messi) ha dicho que estemos tranquilos y Piqué (el de las conversaciones con Rubiales) que pone la mano en el fuego… Pues nada, ya escampará, si es que conseguimos que no nos caigan durísimas sanciones deportivas con graves implicaciones financieras. O ya nos rescatarán.

 


Publicado en Progrés Real/Progreso Real (16/03/23)