Dos filósofos políticos importantes han muerto recientemente, dejando un vacío importante en el panorama intelectual contemporáneo, Gianni Vattimo (1936-2023) y Antonio Negri (1933-2023).

El primero, muy apreciado por la comunidad académica internacional, es reconocido sobre todo por su contribución teórica a la filosofía hermenéutica y por haber asumido el disfraz de filósofo posmoderno. Cuando no es despreciado directamente como un supuesto ideólogo de las «brigadas rojas», el segundo es a menudo injustamente relegado a un «mal maestro» o pensador menor neomarxista, y generalmente considerado como un referente intelectual solo de una determinada izquierda extraparlamentaria.

Aun así, a nivel de filosofía política, los dos son mucho más relevantes de lo que se piensa habitualmente. Resiguiendo su biografía intelectual desde esta perspectiva, también se observa cierta proximidad que generalmente se ignora. Más allá de sus respectivas elaboraciones teórico-políticas, de hecho, su manera de vivir y de pensar el compromiso filosófico es más similar de lo que pueda parecer a primera vista, y, no es extraño, al final de su largo recorrido de reflexión Vattimo y Negri relanzan juntos el paradigma comunista.

Desde 1986, las primeras traducciones de dos libros importantes de Vattimo (El fin de la modernidad e Introducción a Heidegger, Gedisa) han permitido dar a conocer y debatir en España sus principales tesis. A partir de aquel momento, su pensamiento logró un éxito notable, tanto que acabó en el panteón privilegiado de los grandes pensadores contemporáneos. No es casualidad que ya en 2000 la Universidad Complutense de Madrid le otorgara el título de doctor honoris causa.

Las tesis sobre la posmodernidad y sobre Heidegger presentes en estos libros son dos caras de la misma moneda, y se entrelazan en el exitoso lema del pensamiento débil que da fama internacional a Vattimo. Antes de este momento, su atención ya se había dirigido hacia Heiddeger (Ser, historia y lenguaje en Heidegger, a partir de 1963) y a Nietzsche (Hipótesis sobre Nietzsche, de 1967) y Vattimo había aprovechado las enseñanzas del pensamiento cristiano (Pareyson y Mounier) y de la hermenéutica (Pareyson y Gadamer).

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