{"id":45785,"date":"2026-07-01T15:14:39","date_gmt":"2026-07-01T13:14:39","guid":{"rendered":"https:\/\/politicaprosa.com\/?p=45785"},"modified":"2026-07-01T15:21:19","modified_gmt":"2026-07-01T13:21:19","slug":"el-hombre-de-la-multitud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/el-hombre-de-la-multitud\/","title":{"rendered":"El hombre de la multitud"},"content":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 1927, la revista <em>Europe<\/em> te encarga un reportaje sobre alg\u00fan lugar emblem\u00e1tico de Francia, pero en lugar de hacer como los otros escritores invitados a participar en el proyecto, que se visten de viajeros intr\u00e9pidos o de distinguidos cosmopolitas en b\u00fasqueda del rinc\u00f3n pintoresco o del sofisticado escondrijo de la elegancia, decides no apartarte del color uniforme de la rutina y, como cada d\u00eda desde que te instalaste en el suburbio parisino de B\u00e9con-les-Bruy\u00e8res, tras separarte el a\u00f1o anterior de tu mujer, sales de la casa donde vivir\u00e1s durante un invierno y una primavera, en el n\u00famero 16 de la calle Madiraa, vagas de aqu\u00ed para all\u00e1, y vuelves a constatar que los campos que anta\u00f1o rebosaban de brezos, los que le dieron el apelativo al lugar, han sido ocupados por edificios de cuatro a ocho plantas que \u00abllevan en la fachada la expresi\u00f3n de los hombres que han hecho sufrir a otros hombres y que disfrutan de una situaci\u00f3n que descansa en la renuncia de sus amigos. Pero hay algo que los inmoviliza a\u00fan m\u00e1s. Los vecinos que asoman la cabeza por las ventanas, el humo de las chimeneas, las cortinas que vuelan hacia fuera no los animan en absoluto\u00bb.<\/p>\n<p>Pasas por delante del casino, echas un vistazo a las pistas de tenis, entrev\u00e9s el cementerio para perros, la bulliciosa actividad de las f\u00e1bricas te es tan indiferente como la aburrida desolaci\u00f3n de los descampados, y una vez llegas a la estaci\u00f3n de tren, tienes la certeza de que el n\u00facleo urbano en el que habitas existe \u00fanicamente porque los espacios de su entorno se han ido llenando al tunt\u00fan, sin ning\u00fan tipo de planificaci\u00f3n urban\u00edstica. Y entonces piensas que \u00abigual que ante una persona que nos presentan diciendo que es muy divertida, y con la cual de golpe te quedas solo hablando seriamente despu\u00e9s de que el amigo que te la ha presentado se haya ido, cuando llegas a B\u00e9con-les-Bruy\u00e8res te encuentras sumido en la sensaci\u00f3n de que a partir del momento en el que las cosas son, dejan de ser divertidas\u00bb. Te entretienes un momento meditando los motivos por los cuales no es necesario que ning\u00fan forastero visite esta zona impersonal y sin gracia y vas forjando la sensaci\u00f3n antigu\u00eda tur\u00edstica que ser\u00e1 <em>B\u00e9con-les-Bruy\u00e8res<\/em> (Editorial Min\u00fascula, 2010).<\/p>\n<p>Es imposible que lo sepas todav\u00eda, pero Peter Handke la valorar\u00e1 como una de tus obras maestras y la tomar\u00e1 como modelo a seguir en no pocos de sus libros. Si has escogido describir este lugar cualquiera y sin car\u00e1cter de la periferia de Par\u00eds, pese a todo, no ha sido por af\u00e1n provocativo, ni para contradecir los previsibles oropeles majestuosos del rumbo que emprender\u00e1n tus colegas; no habr\u00e1s sucumbido, tampoco, a la voluntad reivindicativa de la existencia proletaria en los arrabales de una gran ciudad, y mucho menos a una especie de desaire ir\u00f3nico hacia la vida en min\u00fascula de sus habitantes.<\/p>\n<p>De B\u00e9con-les-Bruy\u00e8res habr\u00edas podido haber dicho lo mismo que dice de un conocido suyo Victor B\u00e2ton, el excombatiente que malvive en una pensi\u00f3n de heridos de guerra en el desv\u00e1n de un edificio de mala muerte en el extrarradio parisino \u2014Dostoyevski\u00a0lo tildar\u00eda de \u00abhombre del subsuelo\u00bb\u2014, y que protagoniza y narra los episodios amargamente triviales de tu primera y exitosa novela <em>Els meus amics<\/em> (1924), publicada gracias a la providencial intervenci\u00f3n de Colette: \u00abBillard era poca cosa y, pese a ello, para m\u00ed lo era todo\u00bb.<\/p>\n<p>Se trata de tu manera de estar en el mundo como si personificaras la discreci\u00f3n, optando casi por desaparecer en los m\u00e1rgenes de la vida, como si lo \u00fanico que te obstinara fuera una modestia parecida a la modestia estil\u00edstica, de una delicada e \u00edntima precisi\u00f3n, con la cual describes, a trav\u00e9s de unas pinceladas m\u00ednimas, los marcos urbanos grises y poco atractivos donde colocas unos personajes que perciben con dificultad su propia realidad, unos seres mediocres convencidos de estar llamados a un destino excepcional que no alcanzan nunca porque, seg\u00fan creen, nadie es capaz de apreciar sus m\u00e9ritos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Narrar en sordina<\/strong><\/p>\n<p>No es lo que te pas\u00f3 con tus contempor\u00e1neos, que enseguida cayeron rendidos ante la efectividad de tu narrar en sordina, sin disonancias, los acontecimientos opacos, melanc\u00f3licos y a menudo s\u00f3rdidos de la periferia de una populosa metr\u00f3polis con un estilo que parece sentir horror a la afectaci\u00f3n y la gesticulaci\u00f3n, hasta el punto de parecer \u00e1tono \u2014es otra manera de mirar la realidad\u2014, a pesar de poseer una conmovedora e inimitable sensibilidad para captar con trazos de rapidez nerviosa los detalles de la triste decoraci\u00f3n de un apartamento miserable y escribir, por ejemplo \u00abEl tubo de mi peque\u00f1a estufa est\u00e1 vendado con un trapo, igual que una rodilla\u00bb; o para hacernos respirar la atmosfera pringosa de un m\u00f3dico tugurio situado en cualquier callej\u00f3n umbr\u00edo, observando solamente lo siguiente: \u00abDelante de cada cliente hab\u00eda una botella y un vaso. Con un cuchillo se habr\u00eda podido hacer m\u00fasica\u00bb.<\/p>\n<h2 class=\"destacat_central lateral\">Ignorabas, claro est\u00e1, que la falta de grandilocuencia de tu estilo llevar\u00eda a Pierre Michon a decir de \u2018Els meus amics\u2019, que no hay nada m\u00e1s aterrador que tus tramas sencillas y elementales.<\/h2>\n<p>O fij\u00e9monos en la ins\u00f3lita poes\u00eda pr\u00e1cticamente visionaria con la que se nos hace part\u00edcipes de la ra\u00edda tristeza de un prost\u00edbulo barato: \u00abCuando una de esas furcias estaba sola, sus piernas parec\u00edan bien hechas, pero cuando se mezclaba con las compa\u00f1eras, sus defectos saltaban a la vista, sin yo saber siquiera el motivo\u00bb. Entre una peripecia y otra, a la vera siempre de la banalidad, en las junturas del relato de este per\u00edodo de entreguerras h\u00f3rrido, despeinado y castizo que van trampeando como pueden Victor B\u00e2ton y los dem\u00e1s pobres, solitarios y desvalidos como \u00e9l que pueblan <em>Els meus amics<\/em>, igual que unas sombras pat\u00e9ticas y mudas, despliegas un costumbrismo libre de aspavientos, de una escurridiza, secreta, recelada y esquiva maestr\u00eda: eres un escritor de escenas cotidianas, p\u00fadico y contenido a la hora de presentar, como si fueran caleidoscopios de claridad marchita, o dioramas desportillados, los restaurantes populares, la niebla nocturna sobre un dique o una d\u00e1rsena del Sena, el brillo de la corteza mojada de unos \u00e1rboles cerca de la estaci\u00f3n de Lyon.<\/p>\n<p>Ignorabas, claro est\u00e1, que la falta de grandilocuencia de tu estilo llevar\u00eda a Pierre Michon a decir de <em>Els meus amics<\/em>, y de las dem\u00e1s novelas que escribiste, siempre breves y sin complicaciones a nivel argumental \u2014todas firmadas con el apellido de resonancia francesa que adoptaste, Emmanuel Bove (Par\u00eds, 1898-1945), porque el de tu padre jud\u00edo y emigrante ucraniano, Bobovnikoff, te hizo pasar unas semanas de estancia en prisi\u00f3n\u2014, que no hay nada m\u00e1s aterrador que tus tramas sencillas y elementales, y recordaba a prop\u00f3sito la convicci\u00f3n de Cioran de que los novelistas no hacen otra cosa que parodiar el infierno. No sabemos si lo formular\u00edas de la misma manera, pero desde el instante en que leemos las primeras frases de <em>Els meus amics<\/em>, no nos extra\u00f1ar\u00eda nada que estuvieras de acuerdo: \u00abAl despertarme, me encuentro con la boca abierta. Tengo los dientes sucios: convendr\u00eda que me los cepillara por las noches, pero nunca me siento con \u00e1nimos de hacerlo. Se me han secado unas cuantas l\u00e1grimas al lado de los p\u00e1rpados. Los hombros ya no me duelen. Un mech\u00f3n de pelo liso me tapa la frente. Con los dedos separados lo echo hacia atr\u00e1s. No sirve de nada: como las p\u00e1ginas de un libro nuevo, se alza y se me vuelve a caer sobre los ojos\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"table-1\">\n<table width=\"100%\">\n<thead>\n<tr>\n<th style=\"width: 50%;\" align=\"center\"><img decoding=\"async\" class=\"lazyload wp-image-45783 size-full aligncenter\" src=\"https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/9788419059406.webp\" data-orig-src=\"https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/9788419059406.webp\" alt=\"Emmanuel Bove Els meus amics Traducci\u00f3 de Josep Alemany Benvinguda de Jordi Cornudella Barcelona: La Segona Perif\u00e8ria, 2025 173 p\u00e0g.\" width=\"229\" height=\"344\" srcset=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%27http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%27%20width%3D%27229%27%20height%3D%27344%27%20viewBox%3D%270%200%20229%20344%27%3E%3Crect%20width%3D%27229%27%20height%3D%27344%27%20fill-opacity%3D%220%22%2F%3E%3C%2Fsvg%3E\" data-srcset=\"https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/9788419059406-200x300.webp 200w, https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/9788419059406.webp 229w\" data-sizes=\"auto\" data-orig-sizes=\"(max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/><\/th>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"left\"><small>Emmanuel Bove, <em>Els meus amics<\/em> Traducci\u00f3n de Josep Alemany. Bienvenida de Jordi Cornudella. Barcelona: La Segona Perif\u00e8ria, 2025. 173 p\u00e1gs.<\/small><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un tonto de remate o un obtuso<\/strong><\/p>\n<p>Victor B\u00e2ton es una persona ab\u00falica, pusil\u00e1nime, indecisa, negada para cualquier tipo de esfuerzo coherente, v\u00edctima de unas aspiraciones insatisfechas a causa de su falta de voluntad y porque sus anhelos no suelen coincidir demasiado con las capacidades de las que dispone para llevarlos a cabo, pero no terminamos de aclarar en ninguna ocasi\u00f3n a su favor si es un tonto de remate o un obtuso o ambas cosas a la vez: en cualquier caso, s\u00ed que observamos la alegr\u00eda que lo consuela \u2014la envidia se mitiga\u2014 cuando descubre que la mujer joven a la que quiere su amigo es coja.<\/p>\n<p>Sin embargo, en su fren\u00e9tica b\u00fasqueda diaria de alguien que le haga caso porque no acepta estar solo \u2014a pesar de la excitada arrogancia con la que defiende su soledad\u2014, ya sea en forma de comprensi\u00f3n, de amistad o de sexo, caminando y caminando por calles feas, sucias y apenas transitadas o por calles animad\u00edsimas llenas de tiendas lujosas que lo invitan a so\u00f1ar una vida m\u00e1s refinada y menos angustiosa, entrando y saliendo de tabernas insalubres y de f\u00e9tidos comedores a precios econ\u00f3micos, reconocemos otro avatar de aquella infame visi\u00f3n terror\u00edfica y oscura que imagin\u00f3 Edgar Allan Poe cuando intuy\u00f3 el lado amenazante y dantesco de la ciudad moderna: Victor B\u00e2ton es una reencarnaci\u00f3n m\u00e1s sibilina del hombre de la multitud, deseoso de querer causar en vano una \u00abbuena impresi\u00f3n en las personas que no conocemos\u00bb y condenado a sentirse culpable por tener que conformarse con la indiferente compa\u00f1\u00eda an\u00f3nima y colectiva de sus semejantes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 1927, la revista Europe te encarga un reportaje sobre alg\u00fan lugar emblem\u00e1tico de Francia, pero en lugar de hacer <a href=\"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/el-hombre-de-la-multitud\/\"> [&#8230;]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":45782,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[326,2805,327],"tags":[8497],"arxiu":[],"class_list":["post-45785","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura-es","category-literatura-en-pausa","category-exclusivo-suscriptores","tag-num-93-94"],"wps_subtitle":"Victor B\u00e2ton es una persona ab\u00falica, indecisa, negada para cualquier tipo de esfuerzo coherente y v\u00edctima de unas aspiraciones siempre insatisfechas a causa de su falta de voluntad","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45785","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45785"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45785\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45785"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45785"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45785"},{"taxonomy":"arxiu","embeddable":true,"href":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/arxiu?post=45785"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}