{"id":46242,"date":"2026-08-30T02:18:06","date_gmt":"2026-08-30T00:18:06","guid":{"rendered":"https:\/\/politicaprosa.com\/?p=46242"},"modified":"2026-08-30T02:27:49","modified_gmt":"2026-08-30T00:27:49","slug":"traducir-lo-intraducible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/politicaprosa.com\/es\/traducir-lo-intraducible\/","title":{"rendered":"Traducir lo intraducible"},"content":{"rendered":"<p>Un libro es un espejo a lo largo de un camino; algo as\u00ed dec\u00eda Stendhal. Y a medida que andamos, van apareciendo historias durante el paseo por nuestro camino: cada vez que hay un punto y aparte el libro tiene que coger un nuevo aliento. Mi camino en la escritura (period\u00edstica) aparece a caballo entre el siglo pasado y este. Vi caer las Torres Gemelas desde el sof\u00e1 de casa, pero, en cambio, cuando el siglo empez\u00f3 a acelerar de verdad, mi carrera period\u00edstica estaba levantando el vuelo y en 2008 cubr\u00ed la ca\u00edda de Lehman Brothers en primera l\u00ednea, desde Nueva York.<\/p>\n<p>2008 es un empacho geopol\u00edtico: es el principio del fin del enamoramiento entre los Estados Unidos y la globalizaci\u00f3n, el final de la discreci\u00f3n de China con aquellos Juegos Ol\u00edmpicos, la crisis de la Organizaci\u00f3n Mundial del Comercio, la invasi\u00f3n de Gaza por parte de Israel y de Georgia por parte de Rusia y, por supuesto, el arranque de la Gran Recesi\u00f3n, la crisis de nuestras vidas, y de la d\u00e9cada perdida de Europa, y el impulso de los etnonacionalismos que solemos tildar de ultraderecha neofascista o postfascista o vete a saber qu\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Escribir largo<\/strong><\/p>\n<p>Durante mis viajes por la geograf\u00eda de la crisis (Grecia, Irlanda, Portugal, Chipre y una corresponsal\u00eda en Bruselas maravillosa y dificil\u00edsima) fui acumulando libretas y lecturas, y un gusano al est\u00f3mago, las ganas de escribir un primer ensayo de un cronista letraherido-flaneur-noct\u00edvago. Hacia el 2015, Miguel Aguilar me invit\u00f3 a comer en Barcelona con mi querido Javier Cercas: Aguilar me propuso escribir un libro sobre Europa y Cercas me prometi\u00f3 prorrogarlo. Dije que s\u00ed, pero fue que no: siempre he pensado que los periodistas que escriben libros no hacen bien su trabajo. Cuando acab\u00f3 la corresponsal\u00eda empezaron los trabajos de gesti\u00f3n: jefe de Nacional, <em>mamma mia<\/em>, y director adjunto de <em>El Pa\u00eds<\/em>, <em>mamma mia<\/em> de mi coraz\u00f3n. Pero cuando sal\u00ed de la direcci\u00f3n del diario vi la oportunidad: no quer\u00eda convertirme en un jarr\u00f3n chino, que molesta lo pongan donde lo pongan, y me promet\u00ed ponerme a escribir largo.<\/p>\n<h2 class=\"destacat_central lateral\">Las democracias son lentas, pero tambi\u00e9n tozudas; aguantan, son resilientes. Este es, m\u00e1s o menos, el mensaje del libro.<\/h2>\n<p>En seis o siete meses ten\u00eda 75.000 palabras en un manuscrito fragmentario que trataba de traducir este siglo aparentemente intraducible. Y entonces empez\u00f3 el trabajo de edici\u00f3n: dec\u00eda John Galbraith que su estilo natural y directo sal\u00eda entre la novena y la d\u00e9cima edici\u00f3n de un texto. Los primeros d\u00edas de 2026, durante un viaje a Ginebra, lo envi\u00e9 al editor: lo quer\u00eda titular <em>El Apocalipsis casi siempre defrauda a sus profetas.<\/em> El mundo estaba patas arriba, en estado de <em>shock<\/em> por las guerras en Ir\u00e1n, en Gaza, en Ucrania. Europa estaba grogui. La lectura de diarios provocaba un c\u00f3ctel de caos, fatalismo, desesperaci\u00f3n y desencanto. Mi editor me convenci\u00f3 de cambiar el t\u00edtulo y denominarlo <em>Las invasiones b\u00e1rbaras<\/em>, como la pel\u00edcula de Denys Arcand, casi como el poema de Kavafis y la novela de Coetzee.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/p>\n<div class=\"table-1\">\n<table width=\"100%\">\n<thead>\n<tr>\n<th style=\"width: 50%;\" align=\"center\"><img decoding=\"async\" class=\"lazyload wp-image-46240 size-full aligncenter\" src=\"https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/las_invasiones_barbaras.webp\" data-orig-src=\"https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/las_invasiones_barbaras.webp\" alt=\"Claudi P\u00e9rez Las invasiones b\u00e1rbaras Barcelona: Debate, 2026 256 p\u00e0g.\" width=\"229\" height=\"348\" srcset=\"data:image\/svg+xml,%3Csvg%20xmlns%3D%27http%3A%2F%2Fwww.w3.org%2F2000%2Fsvg%27%20width%3D%27229%27%20height%3D%27348%27%20viewBox%3D%270%200%20229%20348%27%3E%3Crect%20width%3D%27229%27%20height%3D%27348%27%20fill-opacity%3D%220%22%2F%3E%3C%2Fsvg%3E\" data-srcset=\"https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/las_invasiones_barbaras-197x300.webp 197w, https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/las_invasiones_barbaras-200x304.webp 200w, https:\/\/politicaprosa.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/las_invasiones_barbaras.webp 229w\" data-sizes=\"auto\" data-orig-sizes=\"(max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/><\/th>\n<\/tr>\n<\/thead>\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: center;\" align=\"left\"><small>Claudi P\u00e9rez <em>Las invasiones b\u00e1rbaras<\/em> Barcelona: Debate, 2026 256 p\u00e1g.<\/small><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Un mundo incierto<\/strong><\/p>\n<p>Aquello me record\u00f3 una an\u00e9cdota que explicaba Roberto Bola\u00f1o, que una vez viaj\u00f3 a Chile para escribir una cr\u00f3nica de la literatura chilena y latinoamericana con un t\u00edtulo imbatible, <em>Tormenta de mierda<\/em>. Herralde lo convenci\u00f3 para rebajarlo y qued\u00f3 en <em>Nocturno de Chile<\/em>. Mi artefacto ha acabado siendo <em>Las invasiones b\u00e1rbaras<\/em>, un libro de libros, de viajes, de periodismo, de geopol\u00edtica, de geoeconomia que intenta traducir los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os, que son del todo intraducibles: el siglo XXI es una m\u00e1quina de novelar. Resentimiento es la palabra del siglo. La sucesi\u00f3n de crisis (econ\u00f3mica, del euro, de refugiados, Brexit, Trump, pandemia, guerras y <em>tutti quanti<\/em>) es estupefaciente. El fin de la historia ha acabado siendo el final del matrimonio entre democracia y capitalismo, d\u00e1ndoles la vuelta a los Nostradamus que proclamaban lo contrario despu\u00e9s de la ca\u00edda del Muro. Nos ha quedado un mundo parad\u00f3jico, contradictorio, conflictivo, confuso, desordenado, incierto.<\/p>\n<p>Mi tesis es que el pesimismo es l\u00f3gico, pero el exceso de pesimismo no lo es: somos la generaci\u00f3n m\u00e1s rica, saludable y longeva de la historia. Y los b\u00e1rbaros no estaban en la frontera: estaban en el sof\u00e1 de casa, en el bolsillo de los pantalones; son los tecnomagnates del algoritmo y de la IA que han hecho pi\u00f1a con los l\u00edderes populistas y nos han dejado una pol\u00edtica can\u00edbal. El pesimismo es parte fundamental del ser europeo, como la duda cartesiana. Pero, repito, el exceso de pesimismo no es l\u00f3gico. Yo soy un pesimista esperanzado. Y he escrito un ensayo que es una tentativa de respuesta a esta epidemia de nostalgia que nos atraviesa, a esta cr\u00f3nica de la cat\u00e1strofe mil y una veces anunciada que no acaba de llegar.<\/p>\n<p>La inteligencia es capacidad de adaptaci\u00f3n, y el ser humano acaba adapt\u00e1ndose a casi todo: sabe salir de los l\u00edos sin perder todas las plumas. Las democracias son lentas, pero tambi\u00e9n tozudas; aguantan, son resilientes. Este es, m\u00e1s o menos, el mensaje de <em>Las invasiones b\u00e1rbaras<\/em>. Leedlo, por favor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un libro es un espejo a lo largo de un camino; algo as\u00ed dec\u00eda Stendhal. 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