El juicio al proceso soberanista lanzó a la fama al abogado Melero (Xavier, cuando habla en catalán; Javier, cuando habla en castellano), defensor de Joaquim Forn i Meritxell Borràs, el único que optó por la defensa técnica y no política, aunque él rechaza esta distinción. «Descalifiqué la distinción entre defensa técnica y defensa política, limitándome a explicar que desconocía en qué podría consistir esta última y afirmando que, en caso de existir tal cosa, yo sería incapaz de llevarla a cabo», escribe en su libro El encargo / L’encàrrec (Destino/Ariel, 2019), en el que explica su experiencia en el juicio ante el Tribunal Supremo.

Melero (Barcelona, 1958), hijo de un mecánico y una ama de casa, proviene de una familia aragonesa con raíces en la comarca del Matarraña, en el pueblo de Massalió, donde se habla el catalán de la Franja. Estudió en los Hermanos de la Sagrada Familia y en los Jesuitas de la calle de Caspe de Barcelona y se licenció en Historia y Derecho en la Universidad de Barcelona. Trabajó un tiempo como funcionario en la prisión Lleida 2, donde descubrió que «el porcentaje de mala gente es igual afuera que adentro» (Vilaweb, 6-3-2019). Quería ser saxofonista de jazz, al cual es muy aficionado, pero se dedicó a la abogacía, defendiendo a todo tipo de gente, excepto a agresores sexuales. A pesar de estar muy alejado del nacionalismo catalán, desde 1999 ha sido el abogado de Convergència, defendiendo a Artur Mas por el 9-N, a Oriol Pujol por el caso ITV, a los tesoreros del partido en el caso Palau de la Música y a los miembros de la Mesa del Parlamento Ramona Barrufet, Lluís Corominas i Lluís Guinó, en el marco del proceso soberanista. «Nadie en aquel partido esperaba de mí la menor afinidad ideológica, lo que habla muy a favor de la amplitud de miras de sus responsables», escribe en el libro.

Está muy orgulloso de haber conseguido la absolución del bombero Delta 0, acusado de homicidio imprudente por el incendio de Horta de Sant Joan de 2009 en que murieron cinco bomberos. En su despacho tiene el casco amarillo que le regaló Delta 0. «Los clientes siempre te dicen que, cuando todo acabe, te invitarán a cenar. Pero casi siempre es mentira. Te sientes como un oncólogo: superado el cáncer, nadie quiere volver a verte», comentó en broma en El País (18-12-2015). También con una referencia médica explicó el trabajo del abogado, consistente en defender a todo tipo de clientes con ideologías diferentes (El Mundo, 12-2-2017): «Soy como el cirujano: el cirujano no pregunta al paciente cuál es su ideología. Lo que hace el abogado es dotar de estrategia jurídica a la versión de su cliente… Y es un derecho constitucional: periodistas y abogados son las únicas profesiones que aparecen en la Constitución».

 

Practicante de boxeo

Aficionado al boxeo, que practica, cuando puede, dos veces por semana, considera que es el deporte «más noble» y «muy bueno para los abogados: te afina el equilibrio y los reflejos»,  aparte de que «no tiene banderas» y «es igual de qué país o nacionalidad sea el boxeador», razonó en el mismo diario. Con el presidente de la Sala Segunda del Supremo y del tribunal del procés, Manuel Marchena, hablaban de boxeo. «Le dije que tendríamos que usar más esta frase de Mike Tyson, que dice: “Todos mis rivales tienen una estrategia hasta que pego la primera hostia”. Es la definición de nuestro trabajo», declaró en El Periódico (29-9-2019). La frase es una de las que figura en El encargo, cada capítulo del cual está encabezado por una cita relacionada con el boxeo.

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Participó, hacia 2003, en las primeras reuniones en el restaurante El Taxidermista que culminaron con la fundación de Ciutadans.

Melero se define como «liberal, no nacionalista y demócrata». Participó, hacia 2003, en las primeras reuniones en el restaurante El Taxidermista que culminaron con la fundación de Ciutadans (Cs). «Yo estaba de acuerdo en que no había una opción no nacionalista con un proyecto liberal y democrático claro. Es el momento en que Pasqual Maragall ha ganado las elecciones y parece que la política identitaria del tiempo de [Jordi] Pujol se ha relajado, pero sucede lo contrario: se alinea con Esquerra Republicana y no solo no se relaja, sino que se incrementa notablemente», dijo a El Mundo (12-2-2017). No llegó al congreso constituyente de Cs y ahora reniega de ellos con frases contundentes: «¡No los puedo ni ver!» (El Periódico, 29-9-2019); «esto de Ciutadans es parecido a haber dejado un Ferrari a una gente con escasa competencia para la conducción» (El Independiente, 2-12-2019); «lo que ha quedado es un pollo sin cabeza» (Vozpópuli, 25-4-2021); «ahora cuando veo a los de Ciutadans —Edmundo Bal, Inés Arrimadas—, me entran ganas de levantarme y hacer un minuto de silencio» (Vilaweb, 26-5-2022).

 

Cataluña y España

Melero cree que falta una «cultura de patriotismo constitucional atractiva» para los que se sienten españoles y viven en Cataluña. Antes del referéndum del 1-O, escribió un artículo, citado por Vanity Fair (14-1-2018), en que denunciaba que «a los españoles-catalanes España nos ha abandonado sentimental, cultural y éticamente, y a estas alturas la cosa tiene mal remedio». A la pregunta hecha en una entrevista con Vozpópuli (16-6-2019) sobre qué es para él España, Melero contestaba: «España es mi país, con el cual soy enormemente crítico en muchas ocasiones, pero no pongo en cuestión la identidad nacional […] Yo nunca en mi vida me había planteado salir a la calle con una bandera; bien, no lo he hecho, pero asistir a algún tipo de concentración de gente con la bandera nacional no me había pasado por la cabeza y, en cambio, ahora parece que sean conductas debidas, parece que tengas que hacer algún tipo de esfuerzo de afirmación nacional». En El encargo explica que fue a la manifestación «unionista» del 8 de octubre de 2017, pero que se sintió «desubicado por completo».

«No tengo nada específico que decir sobre el nacionalismo español: me molesta tanto como el catalán o el luxemburgués, nada más y nada menos, y mis objeciones más profundas son de naturaleza histórica y, creo, racional», escribe en el libro. Cree, no obstante, en contra de muchos independentistas, que «España es un país razonable desde el punto de vista democrático, con todos los problemas que tienen las democracias de nuestro tiempo. Es más, creo que si Cataluña fuera independiente mañana, el tipo de democracia que habría sería más o menos igual», declaró a Crónica Global (29-11-2019). Piensa que, a causa de la división que provoca el eje nacional, «España ahora se toma a sí misma demasiado en serio, debería reírse más de sí misma. Hace falta más sentido del humor», decía a El País (1-12-2019).

 

Pujol y el ‘procés’

Melero también defendió durante un cierto tiempo a toda la familia Pujol. Con motivo de los 90 años del patriarca, el abogado escribió un artículo en La Vanguardia (1-6-2020): «Pujol lo fue todo en Cataluña, y Cataluña todavía es, en gran parte, una construcción ideológica y cultural del mismo Pujol, en lo bueno –que es mucho— y en lo malo. Pujol ha tratado de expiar sus culpas en términos morales, a pesar de que siempre habrá quien juzgue que toda contrición es insuficiente: la severidad en el juicio que se le dispensa tiene mucho que ver con el elevado nivel de los estándares éticos que él mismo pretendió establecer.» Y añadía: «Supo crear una administración eficiente, pero no pudo o no quiso evitar las prácticas clientelares ni el nepotismo.»

«Parecéis el ejército de Stalin, donde era más peligroso retroceder, porque te fusilaban los tuyos, que avanzar hacia los alemanes», le dijo Melero a Lluís Corominas.

El abogado opina que, en otras circunstancias, Pujol podía haber parado el procés, «algo que yo siempre había entendido como un artefacto propagandístico destinado a forzar una negociación posibilista desde una posición de ventaja.» «Era el único que tenía autoridad moral suficiente en el movimiento independentista hasta que se produjo su caída», con la confesión de las cuentas en Andorra, explicó a Crónica Global (29-11-2019). En la misma entrevista, Melero veía así los días convulsos de octubre de 2017: «Veo que nadie fue capaz de llegar a un acuerdo, que el discurso público era absolutamente crispado, que todo el mundo mantenía posiciones inamovibles y maximalistas. Se gestionó todo con una extraordinaria falta de destreza.» Muchos de los participantes «de buena fe no creyeron nunca que la cosa pudiera llegar a estos extremos», pero, como explica en el libro, el procés fue una huida adelante. «Parecéis el ejército de Stalin, donde era más peligroso retroceder, porque te fusilaban los tuyos, que avanzar hacia los alemanes», le dijo Melero a Lluís Corominas.

 

«Juicio justo, sentencia injusta»

Melero cree que «no es aberrante» el punto de vista de los jueces, que «consideran que se usaron las instituciones del Estado puestas en manos de la comunidad autónoma con una finalidad contraria en el Estado» y afirma que el juicio por el 1-O era «sobre si hubo violencia idónea bien para segregar una parte del territorio nacional, bien para impedir la actuación de los poderes del Estado» (Vilaweb, 6-3-2019). «Fue un juicio normal. Un juicio en que no se produjo ninguna vulneración de derechos […] Un juicio correcto. Tengo que remitirme a lo que ha dicho Amnistía Internacional. De hecho, el informe coincide con lo que yo había dicho antes: juicio justo, sentencia injusta. Desproporcionada», declaró a El Confidencial (27-11-2019). «El pronunciamiento que hace sobre la sedición es terriblemente discutible. Amplía los límites del delito de sedición y aquí sí que entra en conflicto con los derechos de reunión y manifestación», añadió.

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En su informe final en el juicio, Melero aseguró que en ningún caso la Generalitat declaró la independencia, que no tenía el «poder» necesario para imponerla, que acató «inmediatamente» el artículo 155 de la Constitución y que no hubo violencia. En cuanto al futuro, opina que «gobierne quien gobierne, se tendrá que entender con los nacionalistas catalanes, porque son muchos […]. El problema catalán es muy grande e inabarcable en este momento y lo único que se puede hacer es subdividirlo en problemas pequeños e ir dando soluciones», propuso a Crónica Global (29-11-2019).

Próximo al PSC de Salvador Illa, Melero pide que «si España no hace un esfuerzo para que su proyecto colectivo sea atractivo y genere empatía, al final la gente como yo tendremos que ser los primeros y más leales ciudadanos de la nueva República». A continuación, sin embargo, añade: «Muchos de mis amigos son independentistas convencidos y yo no lo soy, y durante mucho tiempo hemos mantenido esta amistad sin ningún tipo de fricción. Y de manera totalmente satisfactoria. Tenemos que volver a conseguir esto.» (Vilaweb, 6-3-2019).