El pasado 6 de noviembre, pocas horas después de la victoria de Donald Trump, el Gobierno alemán colapsó. Hacía meses que sus propios integrantes advertían de su fragilidad. La coalición «semáforo», formada por socialistas (SPD), Verdes, y liberales (FDP), siempre había sido difícil: estaba formada por partidos con ideologías muy distintas y con profundas discrepancias en cuestiones como la política fiscal, la transición energética o la política exterior. Al final, el detonante fue el cese del ministro de Finanzas, Christian Lindner, y la salida del gobierno de los ministros del FDP.

Las elecciones federales tendrán lugar el 23 de febrero, siete meses antes del final de la legislatura. De ellas saldrá el próximo canciller, el décimo desde la fundación de la República Federal. Previsiblemente, éste será Friedrich Merz, el veterano líder de una CDU que lidera las encuestas desde hace casi tres años. Sin embargo, los comicios plantean dos dudas. En primer lugar, cuál será la nueva relación de fuerzas entre los partidos políticos – y, por lo tanto, con quién podrá formar gobierno la CDU. En segundo lugar, si el nuevo Gobierno sabrá hacer frente al estancamiento económico que atraviesa Alemania.

Cuando, en diciembre de 2021, la coalición «semáforo» tomó posesión, soplaban vientos de cambio en la política alemana. Tras tres lustros de merkelismo, tomaba las riendas una «alianza por la libertad, la justicia y la sostenibilidad», según rezaba el acuerdo de coalición. Ya entonces era evidente que la convivencia entre sus integrantes no sería fácil. Socialistas, liberales y verdes no solo tenían filosofías políticas muy distintas; en algunas cosas, sus programas políticos eran radicalmente opuestos. La luna de miel de la coalición, sin embargo, se terminó con la invasión rusa de Ucrania – una invasión que evidenció estas tensiones internas; dio lugar a casi tres años de guerras fratricidas entre sus distintos integrantes; y hundió los índices de popularidad del gobierno.

Las tendencias demoscópicas apenas han cambiado desde la guerra de Ucrania. La CDU encabeza los sondeos desde abril de 2022, con una renta que ha ido incrementando con el paso del tiempo; a tres meses de las elecciones, los democristianos se sitúan en torno al 33%. El SPD, por su parte, ha seguido la tendencia opuesta. Frente al 25.7% que obtuvo en 2021, el partido se sitúa en la horquilla del 15-16%, lejos del 20.5% que obtuvieron en 2017, su peor resultado histórico en unas elecciones federales. De hecho, las encuestas sitúan como segunda fuerza a la AfD (17-20%). Los otros dos integrantes del gobierno de coalición están en caída libre: de celebrarse hoy las elecciones, el FDP quedaría fuera del Bundestag (4%) y los Verdes (10-14%) empeorarían su resultado de 2021.

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