Si Washington DC es la capital de la política mundial, The Oval Office, el salón oval de la Casa Blanca, es el epicentro.
Este espacio de forma ovalada es el despacho del hombre más poderoso del mundo, el presidente de Estados Unidos de América, y dado que se trata ahora de Donald Trump, se podría decir que es el despacho de uno de los hombres más inestables y poco fiables del mundo.
El primer presidente que ocupó este despacho fue William Howard Taft, en 1909. Aquel despacho quedó destruido por un incendio en 1929 y en 1933 Franklyn Delano Roosevelt decidió su actual ubicación.
El despacho está situado en el ala oeste de la Casa Blanca, escenario en la ficción de una de las series televisivas más famosas de todos los tiempos, The West Wing, de Aaron Sorkin. El salón oval comunica con el Rose Garden, recientemente remodelado por orden de Trump, y que ha pasado de ser un precioso jardín a una terraza de estilo mexicano sin encanto, según los medios de la capital americana.
Wikipedia y el ChatGPT coinciden al informar sobre sus dimensiones: 10,9 metros de largo por 8,8 metros de ancho y 5,6 metros de altura. Tiene tres grandes ventanales desde donde se ve el South Lawn, donde suele aterrizar el helicóptero del presidente, el Marine One. La sala tiene dos puertas que dan acceso, a la izquierda, al espacio administrativo del presidente y, a la derecha, a los aposentos presidenciales.
El salón oval se identifica desde el punto de vista formal, político y mediático con la figura del presidente. Cada presidente ha decorado la sala a su gusto, y en el caso de Trump se ha llenado de ornamentos dorados de bajo coste que ha dado al espacio una imagen muy distinta, ostentosa y alejada de la sobriedad elegida por otros presidentes.
Cada presidente ha decorado la sala a su gusto; Trump la ha llenado de ornamentos dorados de bajo coste dando una imagen ostentosa alejada de la sobriedad elegida por otros presidentes.
El techo del despacho tiene grabado el sello presidencial (Seal of The President of The United States of America) cuya águila es testigo silencioso de decisiones polémicas como las adoptadas por Richard Nixon durante el Watergate, o necesarias como los planes sanitarios impulsados por Barack Obama.





