«Somos frágiles. Vivimos a la intemperie». Podría ser un buen resumen de La gran familia (Club Editor, 2025) que ha merecido el premio Òmnium a la mejor novela del año. Escrita por Antònia Carré Pons (Terrassa, 1960), ficciona la vida de dos hermanas en un relato donde se entrecruzan algunas de las muchas vidas de la autora que, además de escritora, es también una reconocida filóloga medievalista y la fundadora de la exquisita editorial —que toma el nombre de la antigua tocinería familiar— Cal Carré. Muchos de estos elementos, junto con experiencias y diálogos de eco privado y vivido, despuntan a lo largo de sus páginas en la que sobresale el juego de elipsis, intimidades y subjetividades.
Si Carré es especialista en el misógino clásico medieval L’espill (1474) de Jaume Roig, la protagonista explora cómo la mujer, y de forma especial su sexualidad, ha estado sometida a un machismo atávico. En una conferencia impartida en la novela por Montserrat Vidal —Rateta, para los suyos—, este maltrato se ejemplifica a través del desconocimiento sobre la concepción o, directamente, sobre la fisiología femenina. El primero se resolvía con teorías absurdas y el segundo con una mezcla de miedo y asco. Tampoco tendría que sorprender tanto si tenemos presente que hace solo treinta años del primer estudio serio sobre el clítoris y que el primer mapa 3D es de este 2026.
Desnudarse en un monólogo
Sin ser el principal, este hilo no deja indiferente y, de hecho, liga perfectamente con Una aniquilació fallida (Ara Llibres, 2025). Este ensayo literario, y a la vez pieza de dramaturgia, firmado por Carlota Gurt (Barcelona, 1976) quiere ser, como dice en el subtítulo, «una cápsula sobre la libido femenina en la historia». Con la contundencia e irreverencia marca de la casa —«¿Podemos empezar a hablar ya de la envidia del coño?»—, denuncia la manipulación maniquea practicada durante generaciones y que reduce a la mujer a estereotipos, especialmente en cuanto a su sexualidad.





