Fueron memorables y todavía lo son. Las Jornades Catalanes de la Dona (Barcelona, 1976) se convirtieron en un hecho capital de la Transición a la democracia en Cataluña y en España. Durante cuatro días, cuatro mil mujeres reunidas en el Paraninfo de la Universitat de Barcelona (gracias, Fabià Estapé), fueron capaces de dar un paso de giganta y de establecer las bases del movimiento feminista que a continuación se desarrolló con entusiasmo y diversidad.

Mujeres jóvenes y mayores, proletarias y burguesas, trabajadoras y universitarias, amas de casa, sindicalistas, miembros de asociaciones de vecinas y de partidos políticos, todas con un mismo objetivo: luchar por la libertad y la igualdad. Algunas con la conciencia de ser las herederas de las mujeres que ya en tiempos de la República habían iniciado el camino; otras, sorprendidas de poder sentir y expresar en voz alta todo aquello a lo que, íntimamente, hacía tiempo que le daban vueltas y deseaban. Todas participaron en las discusiones sin límites y sin rodeos, a ratos serias e intensas, a ratos más festivas. El resultado fueron unas conclusiones que exigían la derogación de las leyes franquistas y demandaban una legislación que defendiera el derecho de las mujeres en todas las circunstancias.

 

Las conclusiones finales se resumen en estos términos:

  • Derecho a un lugar de trabajo sin exclusiones.
  • Socialización del trabajo doméstico a través de servicios colectivos.
  • Enseñanza obligatoria, pública, laica, gratuita y sin desigualdades en contra de la mujer.
  • Abolición del Servicio Social.
  • Amnistía
  • Abolición de todas las leyes discriminatorias en contra de la mujer.
  • Revisión de la célula familiar: ley del divorcio, patria potestad no exclusiva del hombre, reconocimiento de todos los derechos a la madre soltera e igualdad de derechos para todos los hijos («legítimos» e «ilegítimos»).
  • Supresión de los delitos de adulterio y amancebamiento.
  • Derecho a la libre disposición del propio cuerpo.
  • Educación sexual, anticonceptivos a cargo de la Seguridad Social para las mujeres y los hombres.
  • Legalización e inclusión del aborto en la Seguridad Social.
  • Supresión de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que perseguía conductas como la homosexualidad o la prostitución.
  • Reconocimiento de todos los derechos laborales, sindicales y Seguridad Social para las trabajadoras del hogar.
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