«En invierno, el imperio está fuera de peligro», escribe J. M. Coetzee a Esperando a los bárbaros. Pero es invierno y el imperio, sea cual sea ese imperio —pongamos el orden liberal internacional— peligra. En la narrativa occidental, los bárbaros eran los terroristas musulmanes, capaces de atentar contra las Torres Gemelas, en el corazón del imperio, hace ya veinticinco años. De vez en cuando los bárbaros eran los mercados, que muy a menudo nos daban un sobresalto con esta actitud maniacodepresiva de las burbujas especulativas: primero la de las puntocom, y después la de las subprime, que nos dieron un susto de muerte con el crash de Lehman Brothers y su correlato en forma de crisis del euro, y ahora tal vez la de la Inteligencia Artificial. Los bárbaros eran los migrantes irregulares, especialmente los musulmanes según el discurso ultra. O los defensores de la locura del Brexit. Después fueron los virus, que nos dejaron una distopía postapocalíptica.

Pero lo mejor aún estaba por llegar, y no venía precisamente de fuera. «Algunos han venido de las fronteras diciendo que los bárbaros no existen», dice el poema de Kaváfis: los bárbaros estaban dentro, en esta comunión entre la ola de la ultraderecha y los tecnomagnates de Silicon Valley. Tan dentro, que en Europa los populistas ya ocupan media docena de cancillerías. Tan y tan dentro, que la Unión acaba de descubrir que su aliado histórico, Estados Unidos, es uno de los temidos bárbaros y, tras intervenir en Venezuela, amenaza a Groenlandia, territorio de la OTAN, en suelo de la UE.

Las alegrías de la historia se tambalean. La nueva era tiene aires del siglo XIX: la geopolítica posmoderna es la ley del más fuerte, para la cual Europa, con el poder blando y los discursillos sobre los valores y la potencia normativa, está pésimamente equipada. Es un cambio de época, pero Bruselas se limita a emitir discretos tss-tss de desaprobación. «Europa pierde la paciencia con Estados Unidos y amenaza con emitir un comunicado», ha resumido estos días con insuperable ironía El Mundo Today.

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