El 12 de mayo de 2026 será recordado, probablemente, por la esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez. Aquella comparecencia evidenció de manera descarnada el estilo autoritario del presidente del Real Madrid. Los continuos ataques a la prensa, el menosprecio a algunos periodistas o su persistente voluntad de presentarse como la víctima de una gran maquinación son testimonios de ello.

Pese a esto, uno de los aspectos más interesantes —y menos comentados— de aquella intervención fue la enorme atención mediática que generó, tanto durante la comparecencia como en los días posteriores. Probablemente —por no decir que con total seguridad—, si unas declaraciones similares las hubiera pronunciado el máximo responsable del Levante, del Osasuna o del Celta de Vigo, el impacto habría quedado restringido al ámbito local o, como mucho, autonómico. Todo ello ejemplifica lo que el periodista valenciano Salvador Enguix llama el «sistema Madrid», concepto que desarrolla en Las periferias mudas y que busca describir el fuerte centralismo político, mediático y económico de la capital española.

Siguiendo la tesis del libro, la intervención de Pérez ocupó portadas de periódicos y monopolizó buena parte de los informativos radiofónicos y televisivos estatales simplemente porque el club que preside tiene la sede en Madrid. Tal como señala el autor, el «sistema Madrid» funciona como «un centro neurálgico que define, enmarca y difunde las narrativas y las argumentaciones que configuran la realidad nacional, de tal manera que no solo se erigen como el narrador principal, sino como la encarnación misma de una determinada idea de España». Una de las consecuencias más visibles de este paradigma es la imposición de una homogeneidad que pasa por encima de la diversidad. O, en palabras de Enguix, la identificación de eficiencia con centralización, y de cohesión con uniformidad.

Por eso, el autor defiende una mayor descentralización institucional y administrativa: «si España quiere ser plural de verdad, debe escribir su geografía del poder con más de un trazo». También apuesta por un cambio en el diseño de las infraestructuras, al pasar de una España radical a una circular, múltiple y mallada; un paradigma donde no todo empiece y acabe en Madrid. En este sentido, Enguix considera —como también han defendido diversos geógrafos— que el Corredor Mediterráneo puede representar un punto de inflexión en este ámbito.

Para leer el artículo completo escoge una suscripción de pago o accede si ya eres usuario/suscriptor.