El último libro de Jordi Amat, Les batalles de Barcelona, es una obra excelente. No es un documento más de aquellos que se añaden a la extensa construcción literaria de Barcelona. Es una crónica que va más allá de la crónica periodística. Más allá de una descripción de los episodios que han ido dibujando la ciudad en los últimos 50 años.
Es un ensayo de historia contemporánea, de crítica cultural, una crónica política y social que combina el realismo con la percepción personal de los hechos. Los distintos actores que intervienen aquí, entran y salen hábilmente del texto para ofrecernos una visión completa de los diferentes mundos que han acompañado las batallas de Barcelona.
Como los directores de orquesta, Jordi Amat controla los tempos, las cadencias y los ritmos. El texto va mutando, evolucionando de una época a otra, igual que la ciudad. Porque si las ciudades no mutan, mueren. Barcelona es una ciudad especialmente cambiante. Amat analiza el tránsito de la ciudad predemocrática –cuando se estrenó como ciudad transgresora– a la ciudad democrática, cuando se consolida la normalización de los ayuntamientos democráticos. Sigue con el tránsito de la ciudad democrática a la ciudad neoliberal. Me pregunto si faltaría otro libro en el que nos explicara el tránsito gradual de la ciudad neoliberal a la ciudad neocapitalista actual.
El libro nos habla de los triunfadores de cada época, pero también, y sobre todo, de los derrotados. De los que no se beneficiaron de las transformaciones de la ciudad, pese a haber sufrido sus inconvenientes.
Barcelona siempre ha sido una ciudad de batallas y de pasiones. Unos la adoran y otros la maldicen, «o la querrían quemar» (Adrià Pujol, Picadura de Barcelona. Edicions Sidillà, 2014).





