Joe Biden ya es presidente electo. La campaña electoral presidencial ya ha comenzado para Donald Trump. El precedente de Grover Cleveland (1885 y 1893), presidente en dos mandatos alternos, es la puerta que utilitzarà para presentarse en 2024. Es cierto que, desde Cleveland, ningún presidente de un mandato se ha vuelto a presentar: ni Carter en 1988 ni Bush padre en 1996 serían los ejemplos recientes.

Pero Trump no es un político clásico. Es otra cosa. Es una persona que no tolera perder. Perder es fracasar. Y él nunca fracasa. Nunca tiene la culpa. Ergo, me han robado las elecciones. Ha utilizado la Casa Blanca para influir e intentar cambiar el resultado en el colegio electoral. El Tribunal Supremo se ha convertido en el garante de la democracia.

Una derrota injusta solo puede tener una respuesta: volver a presentarse y ganar. A partir del 20 de enero a las 12h. serà un ex presidente en campaña electoral para recuperar una presidencia robada.

Si el discurso de la toma de posesión fue un mitin, se cree que el día 20 no asistirà al traspaso de poderes y hará un mitin a la misma hora para iniciar la campaña de retorno al poder. Esencia de Trump.

La base electoral de Trump ha mostrado su solidez. La pregunta es: ¿la base trumpista es la base del nuevo partido republicano? Los cambios iniciados por Newt Gingrich en los novena, continuados por Karl Rove con los evangélicos bajo la presidència de Bush hijo y la irrupción del Tea Party como reacción a Obama, sin olvidarnos de los Libertarians, han triturado el viejo partido republicano conviertiéndolo en un proyecto nuevo bajo las mismas siglas.

Su estrategia ha sido construir un muro, no con México sino dentro la propia sociedad. Dos bloques antagónicos que se enfrentan. Ha sido un presidente divisor y no unificador. Azul y rojo son para él dos colores dicotómicos. Es la base de su discurso populista, de postverdad y lleno de fake news. Es un maestro de la comunicación. Primer presidente-Twitter de la historia.

Su habilidad es ser la vedette de los medios de comunicación que no dejan de hablar de él. La misma táctica que utilizó en las primarias de 2016. Ahora, además, como ex presidente en campaña.

Cuatro años de Trump en campaña serán una prueba de estrés para el sistema político y democrático de la República. God bless America.